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jueves, 23 de octubre de 2014

Reseña: Ser gay en el islam




El día que fui a la FILVEN de este año, uno de los primeros puestos que encontré a mano izquierda tenía varios libros gay-friendly. Los amigos que andaban conmigo me empezaron a molestar porque saben que me gusta el tema y anduvimos revisando. Este libro del que les hablaré brevemente llamó mi atención instantáneamente: Amor sin nombre, de Brian Whitaker, un periodista inglés que ha dedicado gran parte de su carrera al Medio Oriente.

El primer aspecto que llamó mi atención del libro por supuesto, fue esta mezcla temática entre diversidad sexual y religión, que si quisiéramos, están muy relacionados en la mayoría de los casos. El islam es un gran desconocido para la mayoría de los occidentales, incluyéndome, y las impresiones que nos llegan de esta religión no son muy buenas. La falta de libertades, el machismo acérrimo, la violencia, la no-secularidad son realidades del mundo musulmán que no podemos ignorar. Sin embargo a veces se peca de juzgar en base a la religión a esta cultura, cuando las religiones occidentales no han sido mucho mejores.

Hubo varias perspectivas en este libro que llamaron mi atención. En primer lugar está lleno de testimonios de gente que ha "salido del closet", y los problemas que se presentan van desde la vergüenza familiar hasta la muerte. Sin embargo, el autor destaca que la ejecución por homosexualidad no es algo común en Oriente Medio, que siempre los "criminales" son acusados de otros crímenes conjuntamente (que casi siempre incluyen violación), y que muchas veces el gobierno realiza estas ejecuciones a modo de propaganda o de demostración de que son defensores de la "moral y las buenas costumbres".

A pesar de esto, hay todo un mundo gay en muchas ciudades musulmanas, que mientras se mueva en la esfera privada, no suscita escándalos, ni terminará en ejecuciones.

Muchos jóvenes sufren por el temor de ser expulsados de sus familias, e incluso de su país. A veces optan por llevar una vida clandestina, y otras optan por huir y poder ser libres. Pero la mayoría de ellos de hecho no quiere renunciar a su religión sino hacer las paces entre ella y su sexualidad.

Algo interesante es que existen variedad de posturas respecto a la homosexualidad: hay desde quienes la consideran un pecado menor, en el que la persona puede evitar las tentaciones y pedir perdón a dios, hasta quienes piensan que es una abominación inconcebible que atenta contra la naturaleza de la sexualidad humana. También me pareció interesante el hecho de que muchos de los musulmanes más conservadores en este sentido establecen alianzas con cristianos conservadores para mover sus influencias y para el movimiento anti-gay.

El autor destaca la influencia occidental en las políticas contra la homosexualidad. Muchos países árabes actuales fueron colonias de países europeos que aplicaban sus leyes en estos territorios. La tradición árabe está llena de relatos eróticos y homoeróticos, y resulta extraña en parte su actitud en la actualidad con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. Incluso se habla de una época en que Occidente vio a Oriente como una tierra llena de prácticas depravadas, y hoy sucede justamente lo contrario. En todo caso, se trata también de una idealización del otro.

Una de las conclusiones más importantes del autor llama mi atención: el problema no necesariamente es la religión, sino la falta de laicismo en los países árabes. El hecho de que la religión pueda ejercerse desde el poder y tomarse como referencia para la justicia es un problema que desde hace rato estamos superando en Occidente, y esa es una diferencia fundamental a la hora de reconocer y ejercer los derechos ciudadanos.

Un libro muy recomendado para quienes les interese el tema.

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martes, 11 de febrero de 2014

"Azul y no tan rosa"


Ayer nos dieron la buena noticia de que esta película venezolana de Miguel Ferrari se llevó el premio a Mejor Película Iberoamericana. Una buena noticia, aunque estemos rodeados de desgracias. Y nuestro orgullo debe ser así: azul y no tan rosa.

No me considero crítica de cine. En lo particular la película me gustó mucho. Me gustó el enfoque familiar del drama de la intolerancia por la diversidad sexual, que el tema se haya puesto en la palestra a través de una buena historia, me gustaron las actuaciones, y el toque de humor que caracterizó al film. Hilda Abrahamz como trans fue lo mejor, tengo que admitirlo.

Da la casualidad de que la vi hace poco en una proyección gratuita en el Teatro Baralt, y en medio de la función el proyector tuvo problemas técnicos que tardaron como media hora en solventarse. Quién sabe el poco mantenimiento que han tenido estos equipos en medio de nuestra crisis. Así que cuando la vi también tuve mi "dosis de Patria".

¿Lecturas desde una perspectiva de país? Por un lado puedo decir que a pesar de todo, el venezolano tiene ganas de estar en la onda de los tiempos, y sigue de cerca las luchas actuales, aunque sí,  desgraciadamente un pueblo que tiene que pelear todos los días el pan, y que vive en una paranoia constante por falta de seguridad, poco le queda para pensar en asuntos "trascendentales". Pero en este caso, apuntamos en buena dirección.

Por otro lado, aunque sea motivo de orgullo, aún debemos lamentar que en nuestro cine estos casos sean la excepción y no la regla, así como en muchos otras artes (por ejemplo, que tengamos a Dudamel, no nos hace una gran escuela de directores de orquesta, porque no lo somos). Así que alegrémonos, pero hay que seguir trabajando en ello.

Agregaré que el trabajo creativo en este entorno es una especie de acto heroico, y eso hay que recalcarlo.

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miércoles, 29 de enero de 2014

¿Matrimonio igualitario para Venezuela?

El tema del matrimonio igualitario se ha puesto sobre la mesa en nuestro país. En dos días, este viernes 31, varios colectivos por la diversidad sexual entregarán ante la Asamblea Nacional un Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario.

Invitan al evento a través de las redes sociales. También han dejado un enlace donde se puede visualizar el proyecto de ley en cuestión.

Sé que en el país tenemos problemas agobiantes, quizás otras prioridades dirán, pero cualquier paso en pro de las libertades civiles y la inclusión (la de verdad), es bueno. Aplaudo la iniciativa.

Yo me encuentro en Maracaibo, así que no podré acompañarles, pero estaré muy pendiente. Particularmente, he expresado mi opinión personal sobre el matrimonio gay y la adopción gay. En definitiva, creo que todos debemos tener los mismos derechos civiles, sin importar nuestra raza, sexo, credo u orientación sexual, y de asegurarnos de no tener esos limbos legales para parejas del mismo sexo, solo por ser lo que son.

Deploro las manifestaciones retrógradas, homofóbicas y religiosas que se han dado en medios o redes sociales en contra de este movimiento que considero, es imparable e inevitable.

Les deseo la mejor de las suertes, que su proyecto se haga realidad, a pesar de este gobierno que no se ha caracterizado precisamente por dar loas a la diversidad sexual.

lunes, 11 de febrero de 2013

Sobre la renuncia de Benedicto XVI

Poco he leído sobre la renuncia, el día de hoy, del sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XIV, pues no quisiera contaminarme mucho antes de hacer una lectura particular, aunque tal vez breve y escueta. Por lo entendido, ésta ha sido la única renuncia de un Papa en el mundo moderno. Para más datos históricos, pueden visitar la entrada publicada por miguE.

En líneas generales, Joseph Ratzinger, fue un Papa cuyo discurso estuvo siempre en total disonancia con el mundo contemporáneo. De tendencias claramente conservadoras, éste siempre atacaba directa o indirectamente las tendencias del mundo de hoy hacia la legalización del matrimonio homosexual y la posibilidad de adopción para ell@s, tenía una posición anticuada respecto a los métodos anticonceptivos y el aborto, defendía "la familia tradicional" y los "valores tradicionales", y tuvo varios escándalos con respecto al encubrimiento de casos de pedofilia dentro de la Iglesia. Aparte de ello, muy famoso es su oscuro pasado nazi.

Muy a su pesar, este Papa se enfrentó a un mundo completamente diferente al que conocieron todos sus predecesores. Asumió su cargo en 2005, y vivió en directo el boom de las redes sociales, a través de las cuales la información ha adquirido nuevas velocidades de transmisión, y la gente ha podido expresarse libremente y comunicarse directamente con figuras públicas, líderes y famosos, sin dificultades. El año pasado, se creó la cuenta Twitter del pontificado (@Pontifex, con versiones en varios idiomas, por ej. @Pontifex_es), por medio de la cual la gente pudo enviar toda clase de mensajes a través de las menciones. Basta nada más hacer una búsqueda para darse cuenta de que sí, hay tuits de católicos devotos y fanáticos comunicándose con su máximo líder, pero también hay miles de denuncias, reclamos y burlas. No creo que ellos no se lo esperaran.

Lo que consideré más peligroso del discurso general de Benedicto XVI, fue que como líder, permeaba ideológicamente a toda la Iglesia Católica. El catolicismo es una de las religiones mayoritarias en el mundo, y muchos sacerdotes, por muy lejos que estuvieran y por muy diferentes que fueran las realidades que vivieran, repetían las doctrinas del Papa, y ellos que son los que tienen contacto directo con la feligresía día tras día, ejercen una enorme influencia en el pensamiento del católico de a pie. Más de una vez presencié sermones en los que se denotaba una gran intolerancia con respecto a otros cultos, con respecto al matrimonio homosexual, al divorcio, a los métodos anticonceptivos y al aborto, en los que se expresaban visiones sumamente anticuadas de los valores y la ética en general, y en los que se desprestigiaba la ciencia. El discurso general de la Iglesia de Ratzinger es reaccionario, retrógrado, y lleno de intolerancia. Cualquier grupo religioso ultraconservador, y más tratándose de uno tan numeroso como los católicos, es un peligro en el mundo de hoy. Así que esta renuncia la veo como un hecho positivo.

Aunque lo más probable es que la Iglesia Católica no deje de ser lo que es, una institución claramente contradictoria con respecto a las doctrinas que imparte, una organización de gran poder que ejerce enormes influencias en la política local y mundial, y una encubridora de terribles crímenes, espero que al menos el próximo pontífice sea menos ortodoxo, y tenga una mejor comprensión de la humanidad del siglo XXI.

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martes, 29 de mayo de 2012

Matrimonio gay: entre la reivindicación social y el trasnocho cultural

En 1804, se legaliza por primera vez en Francia el divorcio en su forma jurídica. Este es consecuencia directa de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa, que conllevaron a la secularización en muchos aspectos de la vida, incluyendo al matrimonio. Por primera vez, un matrimonio podría disolverse por voluntad de las partes, sin necesidad de que hubiere una solicitud de anulación o separación hacia las autoridades eclesiásticas. Con el tiempo, el divorcio se aprobó en todo el mundo y se ha convertido en una práctica muy común. Consultando diversas páginas me doy cuenta de que el promedio de duración de un matrimonio en la actualidad está entre los 10 y los 15 años.

El divorcio es una consecuencia del matrimonio. El matrimonio no es más que una construcción ritual - cultural alrededor de hechos naturales humanos como lo son el apareamiento, la reproducción y la crianza de los hijos. El mismo ha adoptado muy diversas formas, aunque el más común actualmente sea el matrimonio monógamo, en el cual, las prácticas bígamas o promiscuas por alguna de las partes, son motivo de disolución o divorcio. Sin embargo, sabemos que existen culturas que permiten la poligamia (por lo general, un hombre con varias mujeres). Muchas veces se señala la institución del matrimonio como una necesidad de las economías feudales, en las cuales, las personas se asentaban en un lugar y tenían que trabajar la tierra para conseguir el sustento diario, por lo cual, el hombre y la mujer tendrían roles complementarios en el trabajo de la tierra y el cuidado del hogar y de los hijos. Así mismo, tener numerosos hijos era una ventaja, tanto para el trabajo de la tierra, como por el hecho de que la esperanza de vida era muy corta y los numerosos nacimientos compensaban esto para la preservación de la familia, la estirpe y con ello la especie.

Eso en cuanto a la necesidad, pero como el hombre no es un ser totalmente pragmático y altamente ritual, se construyeron un montón de simbolismos y de códigos alrededor de la institución matrimonial, en general regulados por las religiones y por las autoridades religiosas. Con la secularización del mundo contemporáneo, el matrimonio hoy es competencia del código civil, y el matrimonio eclesiástico constituye una ceremonia aparte, no obligatoria, y sin validez legal de no existir el matrimonio civil (no sé si esto es así en todos los países). Con el advenimiento de la sociedad industrial capitalista, el significado de la institución matrimonial ha cambiado, y hoy en día tiene más connotaciones románticas que pragmáticas, y en un montón de idealizaciones, por lo cual, mucha gente se divorcia tempranamente, con experiencias traumáticas y observándose claramente el aprovechamiento material por alguna de las partes en muchísmos casos; y por otro lado, ha provocado que la población en general deje de creer en dicha institución. Por más que ciertas mentes trasnochadas nos quieran hacer creer que hay que defender la "familia tradicional", las estadísticas eso demuestran.

Yo personalmente, no creo en el matrimonio. Es más, la monogamia me tiene en duda. Soy atea, así que los fundamentos religiosos no me interesan. Tengo la misma pareja desde hace más de cuatro años, él está muy consciente de que yo no me quiero casar. Vivir juntos, tal vez, y si las condiciones son buenas. Reproducirnos, a consideración también. La crisis en general y los problemas de sobrepoblación hacen que muchos jóvenes hoy en día piensen como yo. Sin hablar de que la simple ceremonia matrimonial (y más si los casamenteros son altamente idealistas y romanticones) puede llegar a ser muy, muy costosa; sin que esto dé garantía de que realmente los esposos van a durar juntos un tiempo en el que dicha inversión haya valido la pena.

Hablando ya de monogamia, sabemos que eso del amor ha sido estudiado por científicos y todos llegan a la conclusión de que sí, el amor existe, pero en general no es una cosa duradera. Así que para que dos personas permanezcan unidas y fieles para toda la vida hace falta mucho más que amor. Hace falta amistad, tolerancia, un bienestar económico mínimo y mucho autocontrol por parte de ambos. A menos claro, que las infidelidades sexuales no les importen, o al menos ninguno se dé cuenta de la infidelidad del otro, porque así como el amor, los celos también existen.
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Quien haya seguido mi blog se dará cuenta de que soy defensora de la diversidad sexual, más allá de defender los derechos de los homosexuales. Advertiré, aunque no lo considero necesario, que hasta el sol de hoy, yo soy una mujer "heterosexual", como han decidido llamar a eso de sentirse atraído por el sexo opuesto.

El problema de las luchas por parte de las minorías sexuales hoy en día, no considero que sea un problema de simplemente "defender los derechos del colectivo LGBT" (como han decidido llamar a las minorías sexuales organizadas, porque no son todas. Algunos le agregan una "I" de "intersexuales"). La lucha actual, como dije en otro post, es una lucha de todos, porque es una lucha para que la orientación sexual no sea motivo de discriminación o de negación de ciertos derechos. Es todo. En otras palabras, para que, sin importar tu orientación sexual, tus derechos humanos estén garantizados. Sin embargo, el colectivo LGBT padece muchas veces de un mal que padece en general TODA la sociedad contemporánea: la hiper-exaltación de la sexualidad, o el poner el aspecto sexual por encima de todo tu carácter humano. Un ser humano es mucho más que su sexualidad, y la sexualidad de un ser humano es mucho más que su orientación sexual. Esos son temas en los que no me extenderé, porque considero que dan para escribir artículos aparte.

Sin embargo, debemos considerar que su lucha en verdad tiene un sentido, siendo que en este mundo, todavía son muchos los actos de odio que se cometen contra seres humanos, solo por su orientación sexual, llegando a criminalizarse y muchas veces a penarse con la muerte; cuando en la Declaración Universal de los Derechos Humanos está asentado que nadie puede ser discriminado por ello. Entonces la lucha y la denuncia constante que vemos en la actualidad tiene sentido, porque no es que el hecho de que seas gay importe, es que al contrario, no debería importar. Deberías ser libre y responsable de tu sexualidad, como cualquier ser humano debería serlo.
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En la lucha por los derechos del colectivo LGBT han surgido dos propuestas importantísimas, que han dado sus frutos. Una de ellas, el matrimonio igualitario, y otra, la adopción para parejas homosexuales. Para mí, la adopción tiene más sentido que el mismo matrimonio. Si quieren saber mi opinión al respecto, pueden remitirse a la entrada que escribí sobre ello, pero a resumidas cuentas, pienso que la reproducción y la crianza son derechos de cualquier ser humano, sin que la orientación sexual suponga limbos legales en su derecho como padre/madre, sea biológico o adoptivo.

Sobre el matrimonio igualitario tengo una postura un poco indecisa. Como dije anteriormente, defender los derechos de todos significa que todos podamos tener acceso al marco legal sin importar la orientación sexual, y eso incluiría el matrimonio. Pero por lo que expuse en primer lugar, considero que el matrimonio es una institución en franca decadencia.

Lo más probable es que una vez que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, enfrenten los mismos problemas que cualquier pareja heterosexual: que peleen, que tengan problemas con la familia del otro, que sean infieles, que finalmente quieran divorciarse y que tengan que enfrentar una separación de bienes. Eso de casarse con la pareja aunque sea del mismo sexo, suena muy bonito y todo, pero eso viene en combo, y lo más probable es que las estadísticas terminen siendo similares a las de los matrimonios heterosexuales. Pero si ellos quieren eso, pues que se cumpla su deseo.

Creo que el matrimonio igualitario, más que una lucha de derechos, es un objetivo simbólico, que puede tener mucho peso en un mundo en el que todavía la gente se casa. Pero para mí, el matrimonio tarde o temprano va a encontrar su punto de abolición o simplemente va a caer en el desuso, aunque para esto falta mucho todavía.

danny.hammontree / Stock Photos

viernes, 27 de abril de 2012

¿El homosexual nace o se hace? Es irrelevante.

Es éticamente irrelevante. Debo hacer esta aclaratoria antes que nada. No vine aquí a dar respuesta a la pregunta tampoco. No hay datos suficientes para darle una respuesta satisfactoria. Pueden consultar al respecto: acá les dejo una fuente que creo está bastante completa.

Creo que, en primer lugar, la pregunta está mal formulada. ¿Por qué preguntarnos esto sólo de los homosexuales? Ya la actitud de la pregunta es ponerlos en la posición de "seres diferentes". Y si se llegase a encontrar una respuesta, ésta indudablemente afectaría a los heterosexuales también. Si el homosexual "nace", entonces forzosamente el heterosexual también. Si el homosexual "se hace", igual. Entonces la pregunta correcta sería: ¿Está nuestra orientación sexual determinada biológicamente o no? Responderla afectaría decesivamente nuestras perspectivas de la sexualidad humana y los factores que en ella inciden, que, estoy casi segura, son múltiples.

No pretendo con este post herir sensibilidades. He leído testimonios de personas homosexuales, que en su mayoría defienden que ellos "nacen así", puesto que no recuerdan que en algún momento de sus vidas hayan elegido esta preferencia, y que simplemente "se sintieron siempre de esa forma". Pero cuando se formula la incógnita de si "el homosexual se hace", no se está hablando necesariamente de una decisión o elección, ni mucho menos, consciente o voluntaria. Simplemente se hace referencia a que pueden existir factores del entorno familiar, social o cultural, que pudieran influir en la orientación sexual de una persona. Y tal como dije, no hay suficiente evidencia al respecto, y además, de encontrarse, afectaría a todo el mundo, no solo a los homosexuales. Si se descubrieran factores de este tipo que incidan significativamente en la formación de un individuo de preferencia homosexual, tendrían que existir forzosamente otros factores, o simplemente, la ausencia de ellos, para que otro individuo sea heterosexual, bisexual, etcétera.

¿A qué viene todo esto? A que he leído en la red opiniones que afirman que la respuesta a esta pregunta es crucial en el debate de los derechos LGBT. Yo a esto digo un NO rotundo. Nadie puede ser discriminado por su orientación sexual, sea que nació con ella o no. Los grupos homófobos, que ven esta preferencia sexual como una desviación o como una enfermedad, podrían aducir igualmente que se trata de una "enfermedad psicológica" o de una "enfermedad congénita". Ninguna de las dos es válida, por lo tanto, en ninguno de los dos casos tendría cabida una "curación".

Quienes dicen que "el homosexual se hace" muchas veces le culpan de su conducta. Nada menos acertado. Igualmente, debido a las fuertes evidencias a favor del origen biológico de la orientación sexual (genético, hormonal o evolutivo), muchos sectores homófobos toman la postura de la lástima, del "pobrecitos, ellos no tienen la culpa". Así mismo, en el bando contrario, muchos homosexuales se liberan de "tener la culpa" de ser así.

A todos diré: nadie es culpable de su orientación sexual, no importa si nacimos con ella, o si las situaciones de la vida nos llevaron a ella. Y esto es igual para homos, para heteros, para bis y para cualquiera. Pero eso sí, TODOS somos responsables por nuestra sexualidad, y TODOS tenemos que enfrentar decisiones a lo largo de nuestra vida en este aspecto. No es lo mismo ser culpable que responsable. No conocemos el origen de nuestra orientación sexual, por lo tanto, no tenemos culpa de ella. Pero sí tenemos responsabilidad sobre lo que hacemos con ella, sean cuales sean nuestros gustos. Ése es el fin de la igualdad de derechos: que todos podamos ser libres y responsables con nuestra sexualidad, siempre y cuando no dañemos los derechos de los demás y exista el mutuo acuerdo, sin ser juzgados ni discriminados.

Si eres un gay que vive su sexualidad plena y abiertamente; si eres una mujer que decidió llegar virgen al matrimonio; si decidiste ser monógamo; si eres promiscuo; si haces tríos; si eres bisexual y te acuestas con personas de ambos sexos; si quieres adoptar con tu pareja del mismo sexo; si contratas prostitutas; si decidiste practicar el celibato; si te masturbas a diario; si quieres tener diez hijos; si decidiste cambiarte de sexo... no importa qué seas y qué hagas con tu vida sexual, independientemente de tus preferencias, TÚ eres quien elige y asume las consecuencias de sus actos; y a veces esas consecuencias no son nada buenas, sobre todo cuando decides no protegerte con un extraño o cuando decides abusar sexualmente de otra persona. Pero eres tú quien lo decide. Y si eres abusado o discriminado por otro, NO te calles. Que esa persona asuma las consecuencias de sus actos también. Elegir y asumir las consecuencias. Ser libre y responsable.

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viernes, 20 de abril de 2012

Miss trans

Ya sé que este es tema viejo, pero tengo rato queriendo expresar mi breve opinión sobre él. Se trata nada menos que de la noticia de que el Miss Universo admitirá la participación de transexuales en el certamen, a partir del incidente con Jenna Talackova. Este hecho ha sido bien recibido por los medios defensores de los derechos LGBT, pues formaría parte de los logros que ha logrado este colectivo para conseguir la igualdad y la no discriminación.

Yo particularmente no le doy mucha importancia a este hecho como parte de la lucha por sus derechos. Creo que en este camino hay cosas más importantes que conquistar. Pero efectivamente, haber conseguido un pedazo de igualdad, y en un espectáculo tan desgraciadamente influyente en las masas, es un logro, al menos para la promoción de su movimiento y de su lucha, tan importante en estos tiempos; y porque la libertad solo será lograda cuando realmente puedan hacer lo que quieran, como cualquier ser humano, sin ser etiquetados.

Pero lo que más me da gusto de la noticia en realidad no es que los transexuales puedan ser Miss-lo-que-sea. Lo que más me dio gusto es que se ponga al desnudo la doble moral de estos certámenes, que no son más que un negocio, una industria, y una muestra del machismo magnificado y empaquetado de nuestra era, que vende mujeres estandarizadas y vacías (no es que ellas necesariamente lo sean, es que este espectáculo así las hace ver, según mi opinión). Y en este sentido, me molesta que el colectivo LGBT aplauda con tanto entusiasmo la noticia. Mi problema no es con la chica transexual que quiere ser como cualquier mujer. Mi problema es con el Miss Universo.

Recuerdo cuando salió el primer adelanto, en el cual se reseñaba que Talackova había sido expulsada del concurso "porque no se admitían concursantes que no hubieran nacido mujeres naturalmente". Qué cinismo descarado. No admiten mujeres con "vaginas artificiales", pero no tienen ningún problema con las narices artificiales, los labios artificiales, los senos artificiales, las nalgas artificiales, etcétera; y ni hablar de los desórdenes alimenticios. Su concepción de la "naturalidad" apelaba nada más "al sexo", porque es tabú (todavía), más nada. Para ellos "la naturalidad" es selectiva (como la mayoría de las veces). 

Y que conste que yo he expresado que cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que le dé la gana, pero como dije, a medir a todos con la misma vara. Y como también dije, el bombardeo publicitario al que somos sometidas las mujeres todos los días es descaradamente desequilibrado y la información seria brilla por su ausencia, lo cual produce que las decisiones con respecto al cuerpo no sean necesariamente responsables, y estos certámenes son parte de ese desequilibrio del que hablo. Me pregunto, por ejemplo, si una mujer tatuada podrá aspirar a ser Miss Universo.

Y por eso aplaudo a Jenna, por haber logrado poner en evidencia un pedacito del cinismo de ese mundo, pero lamento que con sus acciones finalmente acabe apoyándolo.

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viernes, 13 de abril de 2012

Socialismo homofóbico

Recuerdo que hace algún tiempo dije que no quería "contaminar" mucho con política este blog. Pero es que los políticos de este país dan mucho de que hablar. Y eso que en general no me he salido de los temas recurrentes de mis artículos: derechos humanos, lacidad, libertad de culto, diversidad sexual... Y ahora vengo con el último tópico mencionado. Y es que aparentemente, a los líderes de esta "revolución", les encanta insultar a la contraparte tildando a sus miembros de "maricones", como si esto fuera un insulto, y sin que haya reclamos importantes al respecto.

Los episodios que recuerdo especialmente son tres: los dos primeros protagonizados por el "ilustre" moderador del programa La Hojilla, y el otro, calientito, por el canciller Maduro. Ya hemos visto cómo, aparentemente, los del gobierno son los únicos que pueden incitar al odio en sus discursos sin ser tocados por la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, corroborando que a ellos no les interesa la responsabilidad social un coño, y se sirven de los instrumentos legales para callar a la disidencia política, e incluso para robar

Fuente: nomelacalo.blogspot.com
Volviendo al tema, el primer espectáculo homofóbico de los que hablé fue en el programa La Hojilla, a principios del año pasado, contra uno de los líderes estudiantiles de la oposición, Julio César Rivas. No sólo se limitaron a burlarse de él por ser supuestamente homosexual, sino que sacaron a la luz pública fotos sugerentes (y privadas) del muchacho y lo acusaron de exhibicionista. Esto generó reacciones incluso del lado del chavismo, y sería lo más "lógico", puesto que se supone que ellos pregonan el discurso de la igualdad y todo eso, y vienen a irrespetar abiertamente al colectivo homosexual.

Los siguientes espectáculos se han dado contra el actual candidato presidencial de la oposición, Henrique Capriles Radonski, contra el cual no sólo se han utilizado insultos de tinte homofóbico, sino también, antisemita. Primero, luego de las elecciones primarias llevadas a cabo en febrero, y en las cuales resultó ganador, el mismo Silva llamó gay a Capriles, y tuvo la desfachatez de decir que él había ganado "gracias al fraude y al voto gay". Cuénteme qué es exactamente qué es lo que quiere decir con eso, señor Silva, ¿los socialistas del siglo XXI no quieren tener el voto gay? ¿Los que buscan la "igualdad" y la "inclusión" no quieren ganar con el voto gay? ¿Es el voto gay algo de lo cual no debe sentirse orgulloso un candidato? Sea como sea, también Capriles fue acusado de exhibicionismo por una supuesta infracción que se le dio por practicar sexo oral a un hombre en una de las avenidas principales de Caracas. Ok, si eso es un hecho se podrá hablar del delito del señor, pero eso no justifica que se lo descalifique por homosexual, o ¿es que para Mario Silva el exhibicionismo homosexual es peor que el heterosexual? Porque que yo sepa, no ha acusado a nadie por "exhibicionismo heterosexual", y menos por "exhibicionismo femenino", que ese sí que abunda en el país, y sí que es explotado por los medios "de comunicación".

Y ayer mismo, tuvimos al canciller Nicolás Maduro, tildando a los opositores de "sifrinos", "burgueses" y "maricosones". Lo de sifrinos y burgueses ya es predecible. Para quienes no saben, el término sifrino es un venezolanismo, utilizado para llamar despectivamente a las personas de clase alta, por lo general si tienen una actitud presumida y despectiva; aunque también se les suele llamar a los de clase media o baja con esta actitud y a veces se usa la expresión sifrina de monte (por lo general es un adjetivo utilizado en las mujeres). Pero los del gobierno parecen ya no estar contentos con descalificar a alguien "por rico", sino que ahora le acompañan de la palabra "maricón", que denota homosexualidad. El problema es que lo están usando como un insulto ¿Acaso los chavistas no quieren a los homosexuales en sus filas? Y qué dirán cuando se enteren que los últimos estudios científicos avalan la teoría de que la homofobia tiene mucho que ver con sentimientos homosexuales reprimidos.

Lo que más me molesta es que, como siempre, las reacciones son muy modestas. Permitimos todos los días que se insulte a la mitad de la población por su tendencia política, y nadie hace nada. Ahora tenemos un discurso claramente homofóbico, y no he visto que algún colectivo LGBT venezolano se pronuncie públicamente al respecto. Si alguno lo ha hecho, háganmelo saber. Nadie denuncia a quienes pronuncian estos discursos por incitación al odio, y muy por el contrario, el venezolano sigue siendo altamente machista, conservadora y sugestionable en este sentido: "¿cómo es posible que un candidato presidencial sea maricón?", diría la mayoría, desgraciadamente. Y mientras alrededor del mundo se aprueba el matrimonio igualitario, aquí los del gobierno desprestigian a los candidatos de la oposición por gays. Y si alguno de ellos verdaderamente es homosexual ¿qué? ¿Eso hace alguna diferencia? ¿Eso le quita credibilidad política? Buscando artículos para sustentar este post, me encontré con que Capriles se pronunció a favor del matrimonio igualitario, cosa que los "socialistas" no se han atrevido a hacer en 13 años que llevan en el poder. Por mi, esto le suma puntos. Otra cosa que me indigna es que la izquierda internacional se pronuncie a favor de un gobierno como el venezolano, que utiliza expresiones como estas.

Y pienso, que el día que un Presidente de la República (de cualquier país) pueda ser abiertamente homosexual, ese día el mundo habrá cambiado, para bien.

Actualización:
Comunicado de la UNAF Venezuela

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miércoles, 15 de febrero de 2012

El amor que lucha

La historia contemporánea se ha caracterizado por la lucha en las sociedades, o en la sociedad globalizada, por lograr la igualdad de derechos civiles. De data muy reciente es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según la cual ningún ser humano puede ser discriminado por su sexo, raza, religión, cultura u orientación sexual. Pero, como dicen, del dicho al hecho hay mucho trecho.

En esta lucha por la igualdad de derechos, el respeto por la diversidad humana es intrínseco. Pero el ser diversos y vivir en pleno respeto no es tan sencillo como suena. Muchas veces alguna de las condiciones expuestas hace que discrimines a un grupo humano por alguna de las otras. Por ejemplo, tu cultura dice que el hombre domina a la mujer, o tu religión dice que ser gay es inmoral. Ejemplos hay miles. Entonces el asunto se vuelve complejo, y la apología del odio pretende muchas veces justificarse también en los Derechos Humanos (el respeto por la cultura, por la religión, etc), aunque efectivamente, no se justifica. Cualquier tipo de discriminación, provenga de donde provenga, debe ser desenmascarada y denunciada; evitando en el mecanismo de acusación que el discriminador acabe siendo discriminado, o viceversa.

Las luchas civiles más universales y conocidas del siglo XX corresponden a la lucha por la igualdad de derechos sin importar tu raza o tu sexo. Las mujeres querían poder jugar los mismos roles sociales que los hombres, sin estar sometidas a estos. Lo mismo ocurrió con negros e indígenas, sobre todo en nuestro continente.


El resultado de estas luchas, después de todas las conquistas, y todos los posibles orgullos del grupo discriminado particular, deben desembocar en que no importa de qué sexo o qué raza seas, civilmente, es irrelevante. A fin de cuentas no debe existir tal cosa como "el voto femenino", simplemente "el voto", sin importar si eres de un sexo u otro. Entonces efectivamente se ha logrado la igualdad civil.


Hoy en día presenciamos quizás la primera lucha civil universalizada del siglo XXI: la del colectivo LGBT. Los Derechos Humanos ya decían por aquellos años que nadie puede ser discriminado por su orientación sexual, pero la realidad que enfrentan las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, tiene mucho de discriminación, e incluso de odio.

La homosexualidad (y muchas otras tendencias sexuales consideradas "desviadas" en nuestra civilización), ha existido desde que la humanidad existe. En unas sociedades con más tabú que en otras. En unas aceptada, en otras condenada con la muerte. Pero el tabú cultural no justifica nada, refúgiese en los argumentos que se refugie. Muchos temas biológicos han sido tabú en muchas sociedades (p. ej. la muerte) y no por ello pierden su "naturalidad", o más bien, su inocuidad. La mayoría de los tabúes son simplemente injustificables. Para mi, la lucha LGBT es una cuestión de momento histórico: es el turno de ellos, así de sencillo. Y en este sentido hemos presenciado grandes logros. Podemos decir que estos comienzan desde que en 1973, la Asociación Americana de Psicología declarara que la homosexualidad no es enfermedad, y que las personas con esta tendencia por lo tanto, no tienen por qué ser sometidas a algún proceso de "curación".

El colectivo LGBT ha tratado de lograr su reconocimiento social a través de la transgresión (entiéndase esta transgresión en el buen sentido), de dos elementos que clásicamente eran solo para heterosexuales: la unión civil o matrimonio, y la familia. Se han recibido buenas noticias ya en este sentido, en varios lugares del mundo (la más reciente, la aprobación en Washington). Ya yo he fijado mi posición es estos aspectos. Quien quiera argumentar que la cosa es antinatural o desviada, puede pasarse por mis posts anteriores, aquí y aquí; no veo la necesidad de redundar.

Solo quiero hacer esta dedicatoria, que estaba preparada para ayer Día del Amor o de San Valentín, o lo que sea (confieso que para mí la fecha es irrelevante), pero que por ciertos motivos tuve que posponer para hoy. ¿A qué viene esto? A que la lucha sigue, pero la reivindicación aún está muy lejos. Son muchas las declaraciones retorcidas (y sin pruebas) que hacen día a día los grupos conservadores, irresponsablemente, pues siembran ideas erradas en la gente sobre el fenómeno homosexual y/o transexual (por ejemplo). Son muchos los acosos a adolescentes y adultos, algunos hablan, otros callan y viven en las sombras, otros fingen una orientación heterosexual, otros son asesinados, y otros tantos, tristemente acaban quitándose la vida.

Hay que entender que la homofobia no es simplemente huir despavorido ante un homosexual. Estas declaraciones retorcidas sin ninguna base científica o social, cualquier intento de decir que la homosexualidad es "inmoral", cualquier tipo de discriminación por mínima que pueda parecer, cualquier intento de desprestigio a alguien solo por el hecho de ser homosexual, cualquier prejuicio que haya en tu mente con respecto a esto, es homofobia. Y la homofobia debe ser erradicada a todos los niveles, igual que el racismo, igual que el machismo, igual que cualquier tipo de xenofobia.

Para mi dividir la sexualidad humana en hetero y homo, es una burda simplificación. La sexualidad humana es infinita. Y mientras no se irrespeten los derechos del otro, nada tiene por qué estar mal.

Es el tiempo de aceptar que en este sentido somos tan diversos como en todo lo demás. Que aunque ellos se escuden bajo la etiqueta de "LGBT", bajo la bandera de colores, esos símbolos no alcanzan para hablar de lo diversa que es la sexualidad humana. Que no debe haber un "ellos" y un "nosotros", sino que cada quien pueda vivir su sexualidad libre y plenamente. Que el matrimonio no sea "homosexual" o "heterosexual", que sea para todos. Simplemente, que tu orientación sexual, finalmente sea irrelevante a nivel civil. Es por esto, que esta lucha es de todos.

Oldmen couple. Autor: Raphael Pérez.
Fuente: Wikimedia Commons
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A todos aquellos que estén identificados con esta causa, les recomiendo los siguientes enlaces:
Heterosexuales por la Diversidad Sexual

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martes, 19 de julio de 2011

Sobre la Adopción por parte de Homosexuales

Dedicado a Anita
su novia
y sus dos bebas.

En esta entrada pretendo argumentar por qué me parece absurdo que se esté en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales. Sin embargo admito que, aunque absurdo, es normal por el simple hecho de que la tradición cultural nunca lo ha permitido, hasta donde sé, por lo cual representa algo totalmente nuevo y, por ende, rechazado por nuestra humanidad.

El tema que me atañe en esta oportunidad no es si la homosexualidad es buena, mala, bonita, natural, etc., sino si una pareja homosexual puede o no dirigir un grupo familiar, partiendo del hecho de que la homosexualidad existe, no está considerada una enfermedad, y que las parejas de este tipo monógamas existen y hoy día están teniendo aceptación social y legal con esto del matrimonio y/o reconocimiento como concubinato.

Partamos entonces de la definición de familia. Luego de leer varios conceptos, ubicados en diversas fuentes, pude descubrir que no hay en realidad un consenso, aunque hay ciertos elementos fundamentales en común, y puedo concluir particularmente que la familia es la célula de la sociedad humana, y está conformada por un grupo de individuos unidos por lazos de afinidad (matrimonio, concubinato, adopción) y por lazos de consanguinidad. La familia puede verse en sentido amplio (hasta cuarto y quinto grado de consanguinidad: primos, tíos, abuelos, etc.), o puede verse como familia celular, las personas que viven y conviven juntas y forman un núcleo social-cultural, aunque luego se disperse, y que tradicionalmente está conformada por mamá, papá e hijos (y el perrito, claro jeje). Bien, para este caso nos incumbe la familia celular.

Dicha familia, a pesar de tener mayoritariamente (porque en muchos casos culturales específicos no es ni lo tradicional ni lo normal) la estructura mencionada anteriormente, hoy día se reconoce que puede tener otras estructuras, cada día más comunes: biparental, monoparental, poliparental. Esto por supuesto, según la presencia o no de ambos padres. Pueden estar ambos, puede estar uno de ellos, o puede ser una familia fundada en un matrimonio poligámico: un padre y muchas madres, por ejemplo. En todos los casos los hijos pueden ser naturales o adoptados. Hasta aquí solo están incluidos los miembros con primer grado de consanguinidad. Sin embargo, hay miles de casos en los que la pareja, o la cabeza de la familia, debe asumir la crianza de un sobrino, un primo menor o un nieto ¿Estas son menos familias que las anteriores? No lo creo, aparte de que es algo bastante común.

Ahora bien, después de haber expuesto un concepto de familia y concientizar que de hecho existen muchos tipos de familia, reflexionemos sobre la función social de la misma. El ser humano es cerebralmente muy evolucionado, y no es capaz de ser independiente, se puede decir que hasta su adolescencia. Mientras tanto, aparte de necesitar que lo alimenten y que lo ayuden en sus primeras funciones motrices, su cultura exige que desarrolle un lenguaje, un conjunto de comportamientos y un mínimo de conocimientos que le preparan para ser capaz de vivir en sociedad. La familia cumple pues el rol de ser el sostén del individuo inmaduro, tanto en el sentido biológico, como en el sentido cultural-social, y en el sentido psicológico-emocional.

Después de este pocote de palabras, me gustaría que me respondieran la siguiente pregunta: ¿Por qué una pareja homosexual no es capaz de dirigir un núcleo familiar? Ya aceptamos que hay varios tipos muy diversos de familias, dirigidas por una, dos o más personas de sexos iguales o contrarios. Una pareja homosexual está en la capacidad de sostener a uno o más hijos, tanto biológica, como cultural y emocionalmente; nada se los impide. Ya que aceptamos que los homosexuales no son personas enfermas (ni física, ni psicológicamente), y están en la capacidad de estudiar, trabajar, comunicarse, amar y apoyar, igual que cualquier otro individuo y con los mismos derechos. La única condición por la cual le clasificamos como homosexual es por sentirse atraído por personas de su mismo sexo biológico. Ser ambos del mismo sexo no impide criar ni educar, y no es condicionante que sean una pareja sexual. Hay casos en que un niño es criado por dos personas del mismo sexo no ligadas sexualmente, por ejemplo, su madre biológica y su tía. Habrá casos en los que incluso el o los hijos sean hijos biológicos de uno de los miembros de la pareja (resultado de relaciones heterosexuales anteriores o de inseminación artificial), y si este progenitor quiere formar una pareja con alguien de su mismo sexo ¿debe serle negado el derecho de criar a sus propios hijos?

Un argumento muy utilizado es que las parejas homosexuales no pueden procrear naturalmente, necesitan recurrir a medios biológicos inducidos (inseminación artificial, alquiler de vientres) para poder tener un hijo biológico, o simplemente, adoptar. Pero ¿acaso no recurren a estos métodos las parejas heterosexuales con problemas de fertilidad? ¿Decimos por eso que estas familias son "anti-naturales", o no debieran existir, o no debieran tener los mismos derechos de todas las demás? Para mi, lo de la procreación "al natural", es argumento descartado.

Se suele conjeturar que el comportamiento homosexual es una especie de doctrina y que todo homosexual querrá que su hijo también lo sea. Si esto llegase a suceder, sería tan inaceptable como un padre heterosexual que no quiere ni acepta a su hijo gay. La homosexualidad es un comportamiento, que según se ha demostrado no se aprende, y que a través de la vida la sexualidad de una persona puede ir variando o evolucionando. Un hijo de padres homosexuales tiene el mismo derecho a saber de dónde vienen los bebés, créanme, la explicación será siempre la misma. Sin embargo, si pretendemos reducir la sexualidad humana a "de dónde vienen los bebés", estaríamos simplificando incluso a las mentes heterosexuales monógamas ortodoxas felizmente casadas.

He visto también denuncias más descaradas que dicen que los homosexuales tienen más tendencia a aprovecharse de los niños. Nada más falso. No se ha demostrado relación estadística entre la homosexualidad y la pedofilia. Y si quiere querido lector, eche un vistazo a la página de sucesos todos los días y leerá muchas veces "padre violó a su hija" o "tío abusa de su sobrina", y muchos casos más de pedofilia heterosexual. Estamos claros, estos casos suceden, en ambos bandos, y hasta en las mejores familias. Puede que haya homosexuales que abusen de menores, pero esto no representa a la mayoría.

Aunque pienso que este pequeño artículo se me ha quedado corto, creo que puede expresar de forma resumida mi punto de vista sobre la posibilidad de adopción por parte de parejas homosexuales. Creo que gran parte del público que está en contra, es por tabúes sociales o por asuntos religiosos y/o morales (la moral, no olvidemos, es "artificial", algo hecho por el hombre, y dicho sea de paso varía en cada cultura y cada época). Por esto creo que estas familias deben ser finalmente aceptadas legalmente hablando, porque sea como sea, muchos homosexuales también tienen ganas de trascender a través de la crianza de un hijo, y si quieren, lo harán, y al no reconocérseles legalmente, se les estarán negando derechos ¿Quienes sufrirán las últimas consecuencias? Sus hijos. Sirva de reflexión.

Texto escrito originalmente el 18/08/2010

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domingo, 31 de octubre de 2010

Anti - Natura

Yo confieso que hay muchas expresiones comúnmente expresadas por la gente que me parece que en sí mismas encierran una contradicción. Qué más podemos hacerle, el hombre es un ser profundamente ambivalente. Hoy conversaba con un amigo sobre el tema de la homosexualidad y la transexualidad, y él recurría constantemente a un argumento para justificar que esta gente no tiene por qué reclamar los mismos derechos de todo el mundo, y dicho argumento era que ellos, según él, obran "contra-natura", y que por eso no pueden ser considerados normales, y, por lo tanto, no pueden exigir los derechos de la gente "normal", o mejor dicho, de la gente "pro-natura" o "natural".

Supongo yo que la expresión "contra-natura" o "anti-natura" denota que algo va en contra de lo que es natural o de la naturaleza. Yo la he escuchado en referencia a cosas como la homosexualidad o el sexo anal. En fin, si no es esto lo que denota, la verdad no se qué más, díganmelo ustedes. Por ahora, me limitaré a exponer por qué dicha expresión, es una de estas atrocidades lingüísticas contradictorias.

En primer lugar tendríamos que preguntarnos ¿qué es lo "natural"? La definición común de algo natural es todo aquello que no es el hombre, y todo lo que no haya sido creado por él. Bajo este fundamento se hace la distinción de "natural" y "artificial". Visto desde esta perspectiva, nada que haya sido creado por el hombre es natural, y cuando digo "nada", es NADA; es decir, cosas como el plástico, el dinero, las bombas nucleares, el matrimonio, la religión, son TODAS artificiales, no naturales. 

Y si es en este concepto que se basan los que usan la expresión "anti-natura", pues ellos dicen que eso de las relaciones homosexuales y la transexualidad son inventos del hombre, entonces al final toda la humanidad está contra la naturaleza, porque todos hacemos y usamos cosas inventadas por el hombre. Y, de paso, yo no estaría tan segura de que éstas prácticas sean exclusivas del hombre. Quienes estudian el comportamiento animal han mostrado que ellos (que están con la naturaleza, pues) también practican la masturbación, la homosexualidad, las orgías, etc. La transexualidad obviamente necesita de métodos sofisticados y tecnologías determinadas para llevarse a cabo; sin embargo, si al mero hecho vamos, en el mundo animal los sexos pueden asumir y cambiar los roles de género de diferentes maneras, y en casos más extremos, pueden incluso cambiar de sexo, todo esto "naturalmente", como dirían por allí. Entonces ¿por qué es "contra-natura" la homosexualidad?

Otra manera de explicar qué es "lo natural" sería decir que nuestras estructuras físicas cumplen biológicamente o naturalmente una función, y que cualquier otra función que se les quiera dar a esas estructuras es "antinatural"... ¡Imagínense ustedes! Yo supongo entonces que usar las orejas para llevar zarcillos es antinatural también, o si los órganos sexuales fueron hechos exclusivamente para reproducirnos, todos, de cualquier tendencia sexual, somos antinaturales, hasta los animales terminarían siéndolo. Yo no creo que las partes del cuerpo "sirvan para", es decir, el cuerpo funciona de una manera armónica y hay órganos fundamentales que deben estar haciendo cosas determinadas para poder estar vivos y sobrevivir como especie, pero de resto, podemos hacer lo que queramos de nuestros cuerpos, y sino, los animales también andan por ahí haciendo cosillas indebidas con sus genitales ¿Quién dicta para qué se usan las estructuras del cuerpo? ¿La naturaleza? ¿Qué o quién es la naturaleza, sino los mismos organismos vivos que la conforman, incluyéndonos?

Quizás uno de los argumentos más absurdos sea decir que "lo natural" es "lo normal" ¿Lo normal? ¿Es en serio? Lo normal podría ser: lo predominante; lo que te enseñaron; o peor, lo que tú estás acostumbrado a ver. Sea como sea, lo que no está dentro de la normalidad es chocante, pero chocante no es sinónimo de "malo". Si algo supongo que está bien claro es que no hay nada más relativo que "lo normal". Lo normal está determinado por tu grupo étnico, geográfico, social, cultural y hasta económico. Una persona como yo, blanca y narizona, es normal aquí, pero en Asia o en África no lo es. Ser heterosexual es lo predominante, y hasta lo normal por ser lo que acostumbramos a ver, pero la homosexualidad y la transexualidad no deben ser condenadas, mucho menos discriminadas por ser anormales o "anti-naturales", cosa que como intenté demostrar, no son. 

Ellos y ellas viven, son seres humanos y hacen con su estructura biológica lo que les place, y ¿acaso no es eso lo natural? No veo por qué negarles sus derechos humanos, cuando no están cometiendo ningún crimen, ni actuando contra la voluntad o la integridad de otros seres humanos. Negar sus derechos es una actitud que está cargada de prejuicios, de una moral parcializada (bueno, cuál moral no lo es) y de una gran intolerancia.

Texto escrito originalmente el 27/05/2010

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