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domingo, 7 de enero de 2018

Soy extranjera

"Migrar es aceptar que tu lugar y tú no pueden continuar juntos, rendirse, asumir que no hay manera de arreglarlo. Tienes que divorciarte, perder, naufragar, migrar. Incluso en el regreso, porque uno nunca regresa. Desde el momento que partes eres extranjero siempre, hasta en tu propio país." Daniel Pratt

Emigrar. El gran dilema que nos han impuesto a los venezolanos. Y las más de las veces tenemos que aceptar que es lo mejor. Pero no vine a escribir sobre si es lo mejor o no, si lo decidí o no, o qué se deba decidir. Acotaré que tampoco considero la emigración una cosa menor, es más, considero que es un tema recurrente en la literatura porque el exilio puede ser una gran tragedia para el individuo, aún más el exilio forzado. Y no es casualidad que así yo lo piense.

Por una fuente inesperada, me topé con la frase arriba citada de Daniel Pratt, y no tengo más que darle la razón. Pratt sin querer, ha dado en el clavo. Uno muy personal. Y como siempre he sido reacia a la idea de emigrar (aunque prácticamente he decidido que así deberá ser), he venido precisamente a consolarme en una extraña confesión.
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Cuando tenía 11 años, razones más, razones menos, mi familia (mis padres y mis hermanas), nos movimos de ciudad. Para una niña ya casi adolescente, prácticamente se trató de emigrar. Todo un cambio se dio en mi vida. Cambié de casa, de ambiente, de clima, y por supuesto, de entorno social.

Según me cuenta mi madre, yo sufría cuando iba llegando allá. Vagos recuerdos tengo de ello, pero por ejemplo puedo recordar la primera vez que llegué al aula del nuevo colegio, no tenía uniforme, y por ello ni siquiera me atreví a entrar. Mi vida social en el colegio en Maracaibo no había sido muy buena, en general soy tímida, y semejante cambio no era fácil.

Cosas de la vida, mientras viví esos 3 años en el pueblo andino, no sólo mi vida social fue mucho mejor, sino que viví una etapa inspiradora para mi persona. El contacto con la naturaleza me fue muy grato, y en este período tuve lecturas que cambiaron mi vida y mi manera de pensar. En este período abandoné mis creencias religiosas (y de un modo grato), y exploré en la astronomía (con aquellos cielos cuando la neblina dejaba ver). Hasta recuerdo escribir mis primeros bocetos melódicos. Oh, en estos años también llegó Chávez al poder (qué años).

La cuestión es que me sentía bien estando allá, y empecé a recordar los años en Maracaibo como algo peor. Pero lo temido pasó: mis padres un día me sentaron para decirme que teníamos que regresar. Lloré. Desde ese momento lo concebí como una tragedia.

Volver fue como irse de nuevo. En Maracaibo estaba el resto de mi familia, en eso había algo de familiar, de conocido. Pero la vida cotidiana, había que construirla de nuevo. Los dos años siguientes, los últimos de mi bachillerato, los recuerdo como una depresión. Nadie me diagnosticó, pero ciertamente estaba muy triste. Las primeras canciones que realmente escribí, en un cuaderno, con acordes y que aún me gustan, todas hablan de la nostalgia de aquel lugar... que por cierto, no era mi tierra natal. Yo estaba de vuelta en mi tierra natal. Yo me sentía como extranjera, aunque había regresado.

Este hecho marcó un hito en mi vida. Hubo más mudanzas estando ya en Maracaibo, y el hecho de cambiar de casa es también frustrante. No hay una casa. No hay LA casa. Pero esa mudanza fue la que me marcó, y me cambió. Tanto así que mis ideas astronómicas quedaron un poco a un lado, y decidí dedicarme por entero a la música. La música era mi escape, para mantenerme a salvo emocionalmente, y siempre me satisfizo también intelectualmente.

Luego de pensar en esto, no sé por qué me queda cierto temor a emigrar. Es natural en parte, supongo. Pero digamos la verdad... resulta ser que desde hace 18 años yo soy una extranjera.



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viernes, 9 de enero de 2015

Una posición con respecto al islam (o más bien al fundamentalismo religioso)

En estos días el tema del terrorismo y el islam ha saltado a la palestra de la opinión pública, por los sucesos acaecidos en Francia, el lamentable atentado a la revista satírica Charlie Hebdo.

Con respecto a este hecho mi posición es clara: ninguna opinión merece que se atente contra la vida de alguien. ¿Fue un golpe a la libertad de expresión? Sí que lo fue.

Pero en medio de este vaivén de opiniones y posiciones hay unas tantas que parecen querer decir que este hecho no tiene nada que ver con religión o con el islam, queriendo hacer ver a todo aquel que lo condena como xenófobo.

Víctimas hay en todos los credos, culturas y civilizaciones, y también en el islam, y por supuesto, también en sus tierras. El islam es una religión que contiene en sí premisas bastante violentas, pero vale destacar, premisas violentas hay también por montones en el Antiguo Testamento, libro que llevan por credo también judíos y cristianos en todo el mundo, con la diferencia de que estas dos últimas religiones parecen haber aprendido a (mas o menos) separar credo de Estado.

Decir que el islam no influye en la doctrina de numerosos movimientos terroristas que levantan su estandarte es pecar de ingenuo. Pero meter a todos los musulmanes en el mismo saco no está bien. Hay que aclararlo con contundencia: una cosa es criticar el islam, otra los movimientos políticos que pretenden imponer la sharia (ley islámica), y otra muy diferente condenar a cualquier ser humano solo por practicar dicho credo.

La primera es válida, como es válido criticar cualquier religión. Yo soy atea, y crítica a todas las religiones y al pensamiento religioso, y secundando a divulgadores como Dawkins y Hitchens, no solo no creo que la religión es moral (como cree la mayoría) o amoral, sino que en su nombre se justifican montones de inmoralidades.

En cuanto a los movimientos políticos que pretenden imponer la sharia, o gobernar al mundo tal como se gobierna en los Estados islámicos que atropellan toda clase de Derechos Humanos, y sí, en nombre de la religión, hay que condenarlos. No creo ni remotamente que el islam sea como religión la única amenaza política. Le tengo bastante repulsión a la Iglesia Católica y sus narices en asuntos políticos, y sobre todo sus proyectos educativos. Igualmente me parece amenazante el movimiento cristiano protestante de hoy, bastante reaccionario, y que en muchos países, sobre todo en América, ganan seguidores y poder, y tienen potestades de frenar leyes, por ejemplo, que tienen que ver con derechos reproductivos y diversidad sexual.

La religión en general es criticable desde mi punto de vista, por la manera cómo impone dogmas y creencia ciega en entes sobrenaturales, que pueden afectar nuestra vida pública. Por supuesto, creo que cada quien es libre de creer en lo que quiera, y de defenderlo, y tiene la misma libertad de criticar en lo que cree el otro. De ahí desprendo que cualquier intento de condenar a alguien solo por ser musulmán sí es xenofobia.

Hoy en día han surgido movimientos que se oponen al islam, pero, aunque tienen su razón de ser (la amenaza real de grupos radicales islámicos), creo que deben andar con cuidado y aclarar muy bien sus premisas. Aunque tengo muy clara la diferencia, puede haber para mucha gente una delgada línea entre "no a la islamización", o "no al islam", y "no a quien practica el islam". La última es claramente una premisa xenófoba, y de ahí a pretensiones genocidas hay pocos pasos. Creo firmemente que todo aquél que tome como causa ésta de la "no islamización", debería oponerse a la intromisión de religiones en política en general, no vaya a ser que salgan con que repudian la intromisión del islam pero apoyen la del catolicismo, por ejemplo, sería una posición totalmente hipócrita (y sé que tiene muchos defensores reales).

Me parece que es peligroso el hecho de que la religión sea tabú en el discurso social. "Respeta mis creencias", "hay que tolerar todas las culturas", son algunas premisas posmo comunes en contra de quien pretende criticar la religión. Y esto no puede seguir ocurriendo. Quien es creyente, tiene todo el derecho de creer y defender su credo; pero quien quiera criticarlo o satirizarlo (como se puede satirizar cualquier cosa), también debe ser libre de hacerlo. Criticar un credo no es ofender a sus creyentes ni es apología del odio (aunque ellos así lo quieran hacer ver), porque de ser así, yo sería xenófoba de casi toda la humanidad.

Como dijo uno de los caricaturistas vilmente asesinado hace dos ocasos: "Hay que seguir hasta que el Islam quede tan banalizado como el catolicismo".

Caricatura de David Pope.

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domingo, 21 de diciembre de 2014

Las dos caras del artista


wolfgangfoto / iW / CC BY-ND


La música es un arte de escena. La escena para mi es como otra dimensión, de espacio, de tiempo y de la psiquis: todo se percibe de un modo distinto.

En cuanto al tiempo, en la música los cambios de percepción de él son literales: todos hemos corrido o nos hemos quedado sin darnos cuenta. Entrar en una consciencia suficiente del propio tiempo es todo un reto técnico musical.

La percepción del propio cuerpo es otra cosa. Hay quienes sienten frío, hay quienes sudan, hay quienes sienten que les falta el aire y quienes perciben su respiración exageradamente; hay quienes sienten una percepción mayor y hay quienes se adormecen.

No solo es el nervio, el reto de enfrentarse a un público, el miedo escénico. Es también el papel que uno está jugando, de pronto una responsabilidad infinita y a la vez una libertad infinita: si meto la pata, todos lo notarán y habré echado a perder todo el acto y tal vez mi reputación, soy un payaso que debe satisfacer la trama planteada y tras una careta complacer a gente que ni siquiera conozco; pero a la vez soy un ser que se ha parado aquí enfrente de todos a hacer lo que le ha dado la puta gana de hacer por simple placer y satisfacción personal, soy lo que quiero y expreso lo que quiero a través de mi interpretación.

Esta sensación ambigua, la he experimentado sobre todo cuando estoy en uno de mis escenarios habituales: la iglesia. Sea tocando en una ceremonia a cambio de un pago, o acompañando a algún coro o cantante en la temporada sacra (también por lo general a cambio de dinero o de mi salario habitual), la iglesia es uno de mis teatros más utilizados.

Y en eso la he convertido interiormente: en un teatro, donde yo soy las dos caras del artista, del actor.
Por un lado soy como el payaso que se ha puesto la careta para servir a rituales con los que no me identifico en absoluto. Mientras ellos rezan el Señor ten piedad o el Credo, yo me quedo sentada y luego les secundo las ideas con la música que toco. Soy en ese momento una sirvienta de una institución que aborrezco y soy protagonista del ritual.

Por otro lado, soy como una infiltrada rebelde. Por dentro soy la atea que escucha y desmecha los sermones sacerdotales, mira toda la malicia del adoctrinamiento infantil, ve mil cabezas en medio de un trance religioso; no responde en toda la misa frente a sus caras, y luego vengo a mi blog a seguirme cagando en Dios.

A lo mejor, no estoy jugando ninguno de los dos papeles extremos. Pero dentro de mi, los he jugado ambos todo el tiempo.

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lunes, 24 de noviembre de 2014

¡Feliz Día del Orgullo Primate!


En este blog sí que descendemos del mono (sí, es un blog unipersonal). Y no es casualidad que el personaje que lo acompaña en el encabezado sea una versión colorida del famoso mono pensante, es lo que yo misma me considero: descendiente de alguna especie extinta de primates, que tiene la capacidad del pensamiento abstracto.

Desde el año 2010, el Blog sin dioses, decidió conmemorar todos los 24 de noviembre el Día del Orgullo Primate. Ello porque en esta fecha, en 1859, Charles Darwin publica El origen de las especies, libro que revolucionaría la ciencia y el pensamiento en general; y en 1974, se descubre el fósil de "Lucy", ejemplar de la especie Australopithecus afarensis, según se cree, uno de los ancestros del género Homo.

La evolución biológica y la selección natural, es algo que hay que poner de relieve, en un mundo donde ciertas filosofías de orden religioso pretenden imponerse a su divulgación, o poner como iguales en rango de teoría a ésta y a sus fábulas de la creación por mano divina. 

Aún hoy, increíblemente, hay gente adulta que me ha dicho "no sé tú, pero yo no vengo de ningún mono", como si de una ofensa se tratase. La evolución es una teoría que cambió para siempre nuestra visión del mundo y de la vida, y por primera vez comprobamos que todos los seres vivos de este planeta están profundamente conectados entre sí: somos parte de la misma lucha por adaptarnos y perfeccionarnos, y de un modo u otro, somos de la misma familia.

Si estás de acuerdo con la divulgación de la teoría de la evolución biológica, haz resaltar esta celebración, por medio de enlaces, imágenes, o compartiendo el Manifiesto del blog sin dioses, que copio a continuación:

1. Nos sentimos orgullosos de ser miembros del orden de los primates. La inclusión en el grupo de los primates no es solo un aspecto taxonómico sino que revela también el parentesco evolutivo que tenemos con los demás primates.
2. Nos sentimos orgullosos de "descender de un simio". No de una especie de simio actual, sino de un simio extinto, pero simio al fin y al cabo. No nos avergüenza nuestro origen evolutivo.
3. Queremos hacer un reconocimiento al trabajo de los paleontólogos que han ayudado a descifrar nuestros orígenes evolutivos y deseamos que se siga desarrollando el trabajo de los paleontólogos, así como la divulgación de sus investigaciones.
4. Queremos hacer un reconocimiento a todos los biólogos y conservacionistas que trabajan para ayudar a conservar las especies de primates actuales.
5. Queremos declarar que los seres humanos no estamos separados de la naturaleza, sino que somos parte de la naturaleza, ya que nos relacionamos con ella en las interacciones ecológicas y por nuestro origen evolutivo.
6. Manifestamos que nos sentimos orgullosos de ser homínidos y de que nuestros parientes más cercanos sean los simios africanos. La anatomía comparada y la genética nos muestra esta relación filogenética y tal hecho no nos hace menos como seres humanos.
7. Queremos que el conocimiento de los orígenes humanos que nos revela la ciencia esté disponible en todas las escuelas y denunciamos el bloqueo que hacen de ello los grupos fundamentalistas religiosos.
8. Manifestamos que la oposición que hacen los creacionistas respecto al parentesco de los humanos con los demás primates y de nuestra evolución es científicamente deshonesta y responde solamente a intereses doctrinales. Los creacionistas tienen derecho a creer lo que deseen pero no pueden pretender pasar por alto el testimonio fósil, ni del ADN, ni de hacer pasar sus convicciones religiosas como una explicación al mismo nivel de la ciencia.
También les enlazo a su reseña del día de hoy, que habla de la evolución y las teorías del "diseño inteligente". ¡Feliz día, mis monos amigos! ;)


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lunes, 15 de septiembre de 2014

Ateos "muy religiosos"

Hay una idea que se repite mucho en general en el mundo de hoy: que los ateos saben más de religión que los religiosos, o que los ateos están más obsesionados con la idea de dios que la gran mayoría de los religiosos. Y les diré: probablemente tengan razón, pero esto no ocurre por resentimiento, por "obsesión", por odio, o similares. De hecho, a mi parecer es bastante lógico.

Muchas veces recuerdo la época en que decidí decir que yo era "atea". Dejar de creer en dioses admito que fue uno de los acontecimientos más importantes en mi vida. Y cómo no, si la gran mayoría de las personas que conocemos jamás han dado ese paso. Uno se siente inevitablemente definido por eso, al menos en parte.

Ese proceso fue relativamente rápido, y fue subsiguiente a una época muy religiosa de mi vida: unos dos años siguientes a mi primera comunión era toda una niña católica practicante. Repentinamente, de un modo paralelo a mi pubertad, el concepto de dios estorbaba un poco en el despertar de mi sexualidad por entonces remitida a la imaginación, y lo recuerdo claramente.

El culmen de todo aquello ocurrió cuando leí dos libros de Sagan, y paulatinamente y sin resistencia mental que valiera la pena, el mito de dios fue desmontado de mi mente y descartado como plausible. Aquello no fue para nada algo doloroso: todo lo contrario. Acabar con una idea y un estorbo tan poderoso y abarcador como lo es la creencia en dios, fue absolutamente iluminador. No recuerdo cuándo ni cómo dejé de creer en el Niño Jesús o el Ratón Pérez (equivalentes latinos de Santa Claus y el hada de los dientes), pero sí cómo, cuándo y por qué (o los muchos porqués) dejé de creer en dios.

No fue traumático ni tampoco fue un tabú social. De hecho recién gestada la idea, y porque tengo en general una buena relación con mis padres, un día les dije: me parece que dios no existe. Hubo resistencias, discusiones en casa y en el colegio, pero nunca nada que pasara los límites de lo racional y un orgullo normal de alguna de las partes. Discriminación mucho menos.

Pero en todo esto, y como uno se siente pleno, iluminado y hay toda una apertura mental necesaria en el hecho de volverse ateo de pronto, hay una inquietud que no deja de acompañarlo a uno: si es tan obvio, tan lógico, tan intuible por medio de muchas ideas y perspectivas, que dios no debe existir, ¿cómo es que la gran mayoría del mundo adulto es creyente de una deidad? Esto pasa a ser algo incomprensible, y uno busca la manera de ponerse en el lugar del otro, es inevitable.

He conocido ateos que son más bien indiferentes, pero casi nunca se declaran "ateos", sino algo más bien como a-religiosos. Esta indiferencia en mi caso no la concibo, sobre todo al ver que en el mundo se cometen injusticias, se discrimina gente, y se siguen teniendo debates éticos y "científicos" usando la religión como argumento. No me cabe en la cabeza.

Es por ello que creo que es normal que el ateo hable mucho de religión. Sobre todo si se es orgullosamente ateo, es porque esto es significativo para uno. Y hay una causa que cualquier ateo, agnóstico, no creyente o a-religioso defenderá naturalmente: la laicidad; porque somos una minoría religiosa o, mejor dicho, la minoría de los no religiosos, y creemos en un mundo donde la religión no sea financiada de ninguna manera por fondos públicos, ni directa ni indirectamente.

También creo que hay perfiles y personalidades que tienen tendencias a hablar de lo "religioso" y lo "espiritual", o mejor dicho, de lo que va más allá de lo material, de lo abstracto, de lo conectivo, de lo filosófico, y estos perfiles existen también en el colectivo ateo, por ello algunos ateos hablarán de ateísmo más que otros, porque gustan del tema, ¿y?; así como algunos religiosos hablan más de religión que otros. Así pues, somos los ateos "más religiosos".

Y si un ateo crea un espacio (programa, grupo, blog...) de ateísmo, ¿de qué esperan que hable? Pues sobre ateísmo, es decir contra dios y contra la religión.


























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miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Ser optimista en Venezuela?

Últimamente está muy de moda eso de ser optimista. Libros de autoayuda, orientalismos adaptados, fitspiration, memes de felicidad y agradecimiento, etc. Yo no digo que la gente tiene que vivir deprimida ni nada por el estilo, pero toda esta onda de optimismo porque sí, a veces me parece sospechosa. No es que anden tramando algo, pero no todo es positivo en todo este optimismo.

Creo un poco en el hecho de que el optimismo crónico es malo para la razón. Ver todo bonito tiene sus pro y sus contra, obviando el hecho de que de vez en cuando (¿por qué no?) amanezcamos con ese mood. Sin duda hay gente que necesita mensajes de aliento en la vida, todos los necesitamos de vez en cuando, ver el lado bueno de las cosas, sonreír ante la adversidad... Pero un exceso de esto puede hacer que perdamos un poco el sentido crítico, y que exageremos de hecho "el lado bueno" de las cosas, o que incluso lo rebusquemos.

En Venezuela vivimos una situación muy particular de tensión. Una tensión psicológica constante, que hablando de un modo resumido se debe a que no tenemos seguridad de cubrir nuestras necesidades básicas (alimentación, vivienda, transporte, seguridad, etc.), y esto en líneas generales, atravesando todos los estratos sociales (menos los ricos, claro está). Aunemos a esto la tensión política constante, no importa a qué bando pertenezcamos.

La situación política y económica que vivimos trae un sinfín de frustraciones personales, tanto a jóvenes como a viejos. Estamos viviendo incluso un éxodo sin precedentes, y emigremos o no, vemos emigrar a otros, y quienes no tenemos cierta estabilidad enfrentamos todas las mañanas el maldito dilema: "¿será que lo mejor es largarme de aquí?, pero no quiero, pero es supuestamente lo mejor, pero es tan difícil..." Todo esto reforzado por las vivencias cotidianas, esa ciudad sucia, ese transporte que no sirve, esas colas en cada bomba, en cada supermercado, ese "no hay" cada vez que buscamos algo, un alimento, una medicina, etc.

Y no se puede tapar el sol con un dedo.

Cuando veo esos mensajes optimistas por aquí y por allá, muchas veces me resultan vomitivos. Me parece que se pretende ignorar una realidad que ya no se oculta en ninguna parte. Los gurúes del optimismo por lo general llevan una buena vida (que no les reprocho, y que no dudo que sudaron por conseguir), pero es imposible sentirme identificada con ellos. Por otro lado, muchos de quienes les siguen se ocultan tras este "positivismo", tras ese "la vida es bella" todos los días, mientras muchos pierden la vida afuera, y me parece, por lo menos, hipócrita.

A veces uno parece un pesimista crónico en esta realidad, pero es que no hay de otra, a menos que uno se haga la vista gorda con lo que pasa todos los días en las calles. Aparte de todo, muchos de estos mensajes están acompañados del elemento religioso, ese que no pongo en duda que nos ciega como individuos.

A lo mejor soy muy cruel, a lo mejor debo considerar esta onda optimística como una terapia para nosotros, pero lo siento, a mi no me funciona.
Dave's Domain / Foter / CC BY-NC-ND

sábado, 6 de septiembre de 2014

Líbranos del "Chavez Nuestro"

Hace unos días, una representante del PSUV pronunció una versión del Padre Nuestro católico, pero haciendo alusión al comandante "eterno". Estos delirios de religiosidad alrededor de la figura de Hugo Chávez ya se han visto con anterioridad, de múltiples maneras: la mención de supuesta eternidad de vida del líder, capillas, altares, rezos, etc.

Yo misma hablaba hace poco de una misa a la que asistí en un hospital público, en la que el culto a los seres supremos parecía mezclarse, y aunque el cura no dio claras señales de ser chavista, cualquier pequeña participación de la feligresía incluía la figura de Chávez y su doctrina.

Una oración como el Chavenuestro es algo de suma gravedad, pero no por las razones que muchos opositores intentan aducir. Es más, incidentes como éste sacan a relucir lo peor de nuestra oposición y lo peor de nuestra política. A veces pienso que desde las cúpulas chavistas se hace esto a propósito, para distraer la atención de los problemas reales, pero no lo sé: con la actuación frenética y casi religiosa de sus fieles que he visto ya en el mundo real nada me extraña.

En primer lugar los mismos chavistas se ven reducidos de su condición de ciudadanos, a condición de feligreses. Una cosa es seguir una doctrina política y defenderla (por más inverosímil que ésta sea), y otra muy diferente es pasar a la adoración de un ser humano que se ha pretendido sea elevado a algo más que eso. Si yo fuera aún seguidora de Chávez, me sentiría al menos ofendida por la barbaridad de tener que arrodillarme perennemente ante la imagen de un difunto. Esto no es admiración, esto es deificación, y no se justifica.

Por otro lado, el Chavenuestro saca a relucir el peor lado conservador y reaccionario de la oposición. El grito de ¡blasfemia! no se ha hecho esperar de la boca de muchos. Primero he de decir que en cualquier cultura con un mínimo de libertad de expresión y de progreso, la blasfemia no es un escándalo. Es más, la blasfemia es un derecho. Cuando la burla a la religión no se la tolera, nos encontramos en una sociedad peligrosamente retrógrada.

Esto ha generado por supuesto el pronunciamiento de los jerarcas de la Iglesia católica, y del lado del chavismo (y de ciertos sectores opositores), les hacen ver como parte de la representación de la oposición política. Nada peor que creerse representado por la Iglesia políticamente hablando, y esto lo he criticado con antelación. Yo particularmente, soy opositora al régimen de Maduro, y no me siento en lo mínimo representada por la Iglesia, es más, casi siempre estoy en su contra.

Aparte de sacar lo peor de la oposición y del chavismo, se distrae la opinión pública y se la vuelca a un debate religioso: un debate de nunca acabar. Hablar de dios, de la adoración, de la creencia en él y de las oraciones que nos pertenecen o no, es un hilo demasiado viejo, y que poco tiene que ver con nuestros problemas cotidianos (o no es que poco tenga que ver, porque mucho dice de nuestra racionalidad como pueblo, pero hablar de ello no es lo que urge).

Líbrennos del Chavenuestro.



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miércoles, 30 de abril de 2014

La experiencia religiosa como experiencia estética


El ritual religioso tiene muchísimos matices. Casi tantos como culturas existen. La experiencia religiosa puede marcar a la persona, debido a las experiencias psicológicas y emocionales que se tienen en dichos rituales. Pero, ¿quiere decir que estamos ante el poder de dios? A veces a mi solo me parece que estamos ante el poder del goce estético.

No conozco muchos rituales religiosos. Puedo hablar con propiedad quizás solo de los rituales cristianos. Y cómo se alimentan ellos de este goce estético del que hablo.

No soy quién para aventurarme a deducir de qué maneras se fueron ligando las artes y la religión, y hablaríamos de tiempos antiquísimos de nuestra especie. La adoración de deidades siempre se ha valido de nuestras más diversas expresiones orales, sonoras, corporales, pictóricas... El sentimiento de lo divino, como cualquier otro, nos ha inspirado llevándonos a querer decir lo indecible. Y con nuestra evolución como civilización, estas expresiones han cambiado y se han "refinado".

Pero en este proceso de creación hay también comunicación entre seres humanos, como en cualquier manifestación artística, lo que lleva al reforzamiento de cualquier sentimiento. Si un ser humano, al sentir dicha inspiración, se expresa, moverá con su expresión al otro, reforzando las sensaciones que se comunican y construyendo sensaciones y experiencias colectivas. La euforia de la compañía pues, se hace presente.

Yendo a ejemplos más concretos, la religión católica (o cualquier vertiente del cristianismo), se han valido de la experiencia estética para mover y conmover. Esto puede verse como natural en el compartir de grupos, pero en la Iglesia como gran institución, pudiera hablarse de construcciones premeditadas, hechas con este fin.

Así, la arquitectura de una Iglesia no es casual. Todo está hecho para adorar al altísimo, teniéndole como centro y dirección de la estructura, y siendo dichas estructuras de tal magnificencia, que cualquiera que se adentre en ellas no podría evitar sentirla. También las obras pictóricas, esculturas y vitrales que hay en estos lugares producen una experiencia estética. Cómo no conmoverse ante la sonrisa, el dolor, el drama o la complacencia de sus expresiones; ante el juego de la luz en el recinto.

La oración misma, la palabra, hablada o leída, tiene una sonoridad, una poesía subyacente, que en forma y en contenido atrapan a quien recita o escucha, llevando a una experiencia meditativa, individualmente, o conectiva cuando se trata de colectivos.

Otra de las artes inteligentemente utilizada es la música. Una de las cosas más placenteras de la misa son los cantos, que entona un grupo de músicos junto a la multitud. Bien dicen "quien canta, ora dos veces". El sentimiento de la oración se multiplica, y se cree que entregando tan sublime arte a la deidad, se le adora aún más. Miles de obras sacras han sido escritas, populares o académicas de altísimo nivel, induciéndonos a una experiencia estética maravillosa, que por muchos es tenida como ese sentimiento de "lo divino", o como grandes hazañas movidas por la "inspiración divina".

La realidad es que todas estas cosas son hechas por el ser humano. El ser humano es capaz de una magia impresionante, y con dicha magia como excusa pretende convencerse de cosas que en realidad no están allí. La magia, la conmoción y el sentimiento "divino", son emociones internas, compartibles, pero propias de nosotros, y no debemos confundir el goce estético profundo con alguna conexión con el más allá. Yo prefiero dar todo el crédito a los artistas.

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viernes, 25 de abril de 2014

Cuentos de sermón IV: dios para discernir el bien y el mal

Este es un argumento bien conocido en defensa de la religión: dios es un medio para discernir el bien del mal. Fue pronunciado en un sermón que presencié, pero en una versión educativa: ¿cómo sería posible educar bien a un niño sin mostrarle a dios, cómo podría distinguir lo bueno de lo malo?

El sermón además formó parte de un ritual de bautismo. La criatura, como es de la usanza católica, tenía escasos meses de edad, así que no recordaría nada. Por supuesto, el mensaje iba dirigido a padres y padrinos.

La ética sin dios es perfectamente posible. La bondad, la maldad, el actuar respecto de los otros, respetando sus derechos no requiere de autoridad divina alguna (autoridad que por cierto, nadie ha conocido en persona, y nadie ha sido reprendido por dicha autoridad). Sólo el uso de la lógica, y de la empatía, son suficientes para el buen actuar. Estar consciente del otro, de su espacio, y de su rango como ser humano igual a mí, es suficiente para el buen actuar. Un niño podría aprender a ser ético, aprendiendo a ponerse en el lugar del otro.

No sólo eso, la ética religiosa puede ser vista como una inmadurez. La necesidad de sentir que hay un ser superior que observa nuestros actos, y que algún día nos reprenderá por aquellos que no le agradaron, es una actitud ciega, irracional e infantil. No hay cuestionamiento, y siempre se tiene la actitud del niño dependiente de que le digan qué hacer y qué no, sin reparar mucho en el por qué, y actuando por la posible recompensa o castigo luego de esta vida.

Ya muchos han hablado de dios como una proyección del padre. Ese padre tanto amenazador, como protector.

La ética religiosa es además, en líneas generales, anticuada. La religión institucionalizada ha sobrevivido y sigue  buscando sobrevivir gracias a la  perpetuación de dogmas, que no resisten la evolución de los tiempos, pero que siguen convenciendo a muchos de ser correctos e incuestionables. Por lo tanto, la ética religiosa puede constituir fácilmente un atraso, inducir al pensamiento retrógrado.

A ello sumemos la relatividad de los valores cuando comparamos las religiones entre sí. Es necesaria la construcción de una ética laica, es decir una ética real que no distinga credos, y que no actúe en base a supuestos no comprobados por nadie.

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Más cuentos de sermón.

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miércoles, 9 de abril de 2014

¿Mediación de la Iglesia?

En estos días nos atañe el intento de diálogo político que está siendo llevado a cabo por el alto gobierno y representantes de la MUD. Más allá de si estos actores nos representan o no, más allá de si es posible un diálogo frente a violaciones de derechos humanos, más allá de si se puede dialogar con quien desconoce al otro; creo que este ejercicio de diplomacia (sin adelantar que llegaría a ser efectivo) es inevitable (y deseable) que ocurriera de alguna manera.

Quisiera extenderme aquí (aunque no demasiado, no creo que lo merezca), en este punto de los pedidos "mediadores" de dicho diálogo. Las partes están tan polarizadas, que muchos vemos la necesidad de que intervenga algún tercero en el debate político venezolano. Lo que no entiendo es por qué, de parte de ciudadanos, y de parte de actores políticos (como el caso expreso de Voluntad Popular), insisten en pedir que sea la Iglesia o el Vaticano quien medie en el conflicto nuestro.

Aunque la Conferencia Episcopal Venezolana ha dicho que no se ha recibido la solicitud formal de dicha mediación, diré brevemente lo que pienso de ello. En primer lugar, ya he expuesto que nuestro país es (supuestamente) laico, y que el laicismo de las políticas y de los políticos, es fundamental para la garantía de los derechos humanos, la moral y la ley objetiva (al menos libre de doctrinas religiosas), y el verdadero cumplimiento de la libertad de culto, consagrada en la CRBV.

En segundo lugar, no creo que la Iglesia sea un mediador ideal, porque dicho en una sola frase: la Iglesia es una institución poco ética. No es más ético quien predica moral y quien habla de pecados por aquí y por allá. Sí es menos ético, y menos moral, quien tiene un rabo de doble moral que atraviesa los siglos de la historia de Occidente. No solo los miembros del clérigo son poderosos y cometen crímenes bajo el cobijo del monstruo institucional al que pertenecen, sino que a través de la historia, la Iglesia ha avalado de una forma u otra, regímenes autoritarios, violaciones de derechos humanos, etc.

Así que no es solo que la Iglesia Católica no me represente (y menos la venezolana, que por tenerla cerquita, le sé muchos cuentos), sino que como dije, no creo que debamos confiar en ella como representante político.

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martes, 24 de diciembre de 2013

Cuentos de sermón III: más fe, mejor sociedad

Este es el cuento de nunca acabar, repetido sin duda por muchos sacerdotes, y por mucha gente también. En estos días asistí a una misa, donde el sacerdote hablaba de la situación del país, específicamente del sistema judicial y carcelario, que está en pésimas condiciones. Y dejaba al final una interrogante: ¿aún quedará fe en el pueblo venezolano? A manera de argumentar que mientras más fe, habría más valores.

Lamento desilusionar a este sacerdote, y a muchos creyentes, pero el venezolano es un ser de muchísima fe, y desgraciadamente. Mientras más religiosa sea una sociedad, es más injusta y menos racional. La gente tiende más a actuar sin escepticismo en todos los aspectos de la vida.

La aproximación del venezolano promedio a la mayoría de las cosas, incluyendo la política, es demasiado y desgraciadamente religiosa. Nuestros políticos representan mesías, o al menos santos, a quienes se hacen altares y encienden velas. Llevar a cualquier persona a este nivel es estimarla en demasía, es considerar al político de nuestra preferencia un ser perfecto, a quien no se cuestiona, y se abordan sus virtudes desde una postura emocional, en lugar de racional: "Chávez nos amó a todos", mientras otro por allá nos recuerda "el tiempo de dios es perfecto".

Lo mismo sucede al momento de abordar cualquier tema ético, ya sea relacionado con la sexualidad, con la violencia, con aspectos de bioética, etc., sin importar la postura que se defienda; aunque casi siempre es el religioso al que le importan más los diez mandamientos que los derechos humanos, quien tiene un pensamiento retrógrado respecto a estos temas, y lamentablemente son mayoría.

Los países muy religiosos no están bien. Por el contrario, se cometen en ellos injusticias y barbaridades amparadas por el Estado en nombre de la religión. Se irrespetan los derechos de la mujer, se asesinan personas, se realizan rituales barbáricos, etc.

Los países muy seculares, poco creyentes en cambio, tienen altos niveles de progreso, y en cuanto a las cárceles (por donde empezamos a hablar), hasta las están cerrando.
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Más cuentos de sermón.

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miércoles, 30 de octubre de 2013

Sobre la prohibición del Halloween...


Hace un par de días se anunció que el Halloween estará prohibido en las escuelas públicas de Venezuela. El gobierno hace esto con el argumento de que es una fiesta extranjera, además según ellos originaria del imperio (estadounidense), y que a través de la transculturación, atenta contra los "valores tradicionales venezolanos".

El Halloween, siempre ha sido una fiesta mal vista por los sectores conservadores en general, en especial aquellos asociados a las religiones cristianas, por tratarse de una celebración "pagana", de origen celta (no de Norteamérica). Además de ello, está directamente ligada al mundo de los muertos y los espíritus y a brujas, duendes y otros seres fantásticos. Sin duda, la fama y difusión de esta fiesta en la actualidad se ha debido a su uso comercial, y su difusión por parte del cine y la televisión estadounidense.

En general, comparto que en las escuelas no se haga creer a los niños en nada "mágico", ni supersticioso. Lo que me molesta del decreto, es como siempre la doble moral, el doble discurso, y la lógica ilógica subyacente en él y que hay cosas más importantes que atender. Por ejemplo, ¿no es acaso la Navidad una fiesta importada desde el imperio europeo hace algunos siglos? ¿Por qué la Navidad sí es bien vista, es bonita, es "tradicional", y debe ser celebrada como "navidad venezolana"?

Los procesos de influencias de una cultura sobre otra, son inevitables. Lo que está claro hoy en día, o lo que se tiene como "ideal" es que este proceso no sea agresivo, que no exista una imposición directa o indirecta de las prácticas culturales. Pero la cultura es dinámica, y a menos que las culturas fuesen completamente cerradas, que se influencien es inevitable, y es hasta bueno. No sólo las costumbres, los conocimientos, la tecnología, todo eso se comparte en el proceso, y se va depurando y evolucionando.

Parece que a los nuevos socialistas "revolucionarios", no les molestan las prácticas culturales impuestas de hace siglos (como las inherentes a la religión católica en general), sino los procesos de transculturación nuevos. Qué manera tan interesante de ser tan conservador, tan reaccionario, bajo el nombre de "revolucionario".

Contradictoriamente, nuestro presidente ha emitido bonos para que se compren juguetes para los niños en Navidad, para que sean "supremamente felices", reforzando no sólo una fiesta "imperial", sino también la bonita Navidad capitalista.

La gran diferencia del Halloween con la Navidad, por ejemplo, es que han pasado tantos años, que ya se han originado costumbres, manifestaciones y celebraciones propias de estas tierras y han sobrevivido a lo largo de los años. ¿Quién decide que hay que execrar lo demás, pudiendo ser que se generen otras manifestaciones mestizas interesantes? Ellos creen que tienen el poder de decisión.

Por supuesto, una declaración como esta, despierta a todos los sectores conservadores de la población. Basta ver los comentarios en las redes sociales, para dar cuenta de que la gente defiende la medida aludiendo a "la moral y los valores cristianos", y repentinamente se les olvida que el cristianismo es la religión que nos impuso el otro imperio (y de una manera mucho más violenta que como hoy en día se asimila el Halloween en Latinoamérica).

Si ellos son revolucionarios en verdad, que empiecen por sacar la religión de las aulas de clase.

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viernes, 26 de julio de 2013

Acto de contrición

Siempre he dicho que el recorrido psicológico del ritual de la misa católica no es casual. Todo está bien establecido, para empequeñecer un poco tu humanidad y engrandecer bastante a dios.

La misa comienza con el canto de entrada y la salutación del sacerdote. Pero la primera parte es el acto de contrición. Dicho de otro modo: arrepiéntete y tendrás entonces el derecho a disfrutar del banquete eucarístico.

Hay dos oraciones que detesto principalmente: el Credo y el Yo confieso. El Credo por todas las cosas que dices que crees y pues yo no las creo. Y el Yo confieso, porque hace quedar a todos los partícipes como pecadores que necesariamente deben arrepentirse de algunos de sus actos o pensamientos.

"Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa", versa la oración terrible, y nos sume en la más profunda vergüenza de nosotros mismos. Suena aún más abominable cuando la recita un niño, ¿de qué tendría que arrepentirse un niño? ¿Qué acto infantil merecería semejante arrepentimiento?

Recuerdo cuando en la primaria nos preparaban para hacer la primera comunión, y un acto necesario era la confesión. Si les digo la verdad, yo nunca sabía qué decir, porque no me sentía arrepentida de nada. Errores he cometido como todos, pero arrepentida no he sido nunca.

La culpa es patológica, y como decía Dawkins en su documental, los religiosos hacen lo mismo que los no creyentes en general, la diferencia es que ellos sienten mucha culpa.

Yo prefiero ser y vivir en toda mi humanidad con conciencia, cometiendo mis errores, en un aprendizaje constante y sin ningún arrepentimiento. Allá aquellos que suplican piedad por existir, como si debiéramos algo por ello.

jueves, 25 de julio de 2013

Mis discrepancias con los "seis tipos de ateos"


En días recientes se publicó un estudio, hecho en los Estados Unidos, por Christopher Silver y Thomas Coleman, de la Universidad de Tenessee. Intentaban hacer una especie de clasificación de los ateos, mas bien de los no creyentes. En esencia, no me molesta la intención de clasificar, el problema es que una buena clasificación debe partir de un buen criterio, conciso.

A vuelo de pájaro, su clasificación (que ellos admiten tuvo una muestra pequeña), define seis tipos de no creyentes, a saber:

1) Ateo/agnóstico intelectual, a quienes les gusta investigar y argumentar sobre al ateísmo, y suelen ser bien informados.
2) Activista, quienes suelen expresar al mundo su rechazo a la religión, y combinan el activismo ateo con otras causas.
3) Agnóstico buscador, quienes dudan de la existencia de dioses, pero reconocen los límites del conocimiento humano, y se cuestionan constantemente.
4) Antiteísta, creen que la religión es perjudicial y debe ser atacada frontal y "agresivamente".
5) No teísta, no se involucran en ninguna religión, ni tampoco en ninguna causa antirreligiosa.
6) Ateo ritual, no cree en dios, ni está adherido a ninguna religión, pero gusta de practicar de rituales tradicionalmente religiosos, por considerarlos beneficiosos, o que tienen buenas enseñanzas para la vida.

Para ver la clasificación un poco mejor explicada, remitirse a este enlace.

Digamos primero, para probar que esta clasificación no me gusta, que yo me identifico con casi todas las categorías. De hecho todas, excepto la quinta. Eso a pesar de que algunas incluyen el término "agnóstico", que no es mi posición. Sin embargo, yo me considero una indagadora y he leído sobre ateísmo desde muchas perspectivas, también expreso mi rechazo a la religión, y escribo sobre otras causas (LGBT, sostenibilidad, igualdad de género, etc.), reconozco los límites del conocimiento humano y me cuestiono todo el tiempo, creo que la religión es perjudicial ( no sé qué significa para ellos atacarla "agresivamente"), y me gusta practicar algunos rituales asociados a religiones, por ejemplo, el yoga. ¿Entonces?

Creo que esto sucede precisamente porque no hay una claridad en el criterio de clasificación. Si nos fijamos bien, no se está clasificando a la gente por lo que cree, sino mas bien por lo que hace con respecto a lo que cree, y estas son categorías muy poco limitantes. Considero esta una clasificación inútil.

¿Por qué un intelectual y un activista están en categorías diferentes de no creyentes? No lo entiendo. Creo que alguien que gusta de leer y argumentar, y expone sus ideas ya es un activista, aunque no salgamos a la calle, digámoslo así. También creo que cada quien selecciona las causas por las cuales prefiere pronunciarse. Por ejemplo, yo tomo muy en serio la causa de la laicidad, pero eso también es del interés de las minorías religiosas.

Si nos clasificamos según lo que creemos, creo que se llegaría a la clasificación clásica de no religiosos, ateos, agnósticos y panteístas (para mi los panteístas son no creyentes muy importantes, y poco considerados en los colectivos no religiosos). Incluso dentro de estas tres categorías hay ya clasificaciones existentes, sino, dense un paseo por la Wikipedia. Creo que incluir ateos y agnósticos en la misma categoría es absurdo, a menos que se esté generalizando sobre no creyentes, que no fue la intención del estudio, fue mas bien hacer una subdivisión de los no creyentes.

Además de ello, no entiendo la diferencia entre el "activista" y el "antiteísta". ¿Que unos son más duros que otros? Creo que todo aquel que se ha convertido en ateo considera la religión perjudicial en cierto punto. Sea a nivel de pensamiento, a nivel de sociedad o a nivel de la institucionalidad religiosa. Por algo nos hemos decepcionado de la religión. Ahora, si los "antiteístas" llegasen a la agresión física de religiosos e instituciones, no los consideraría activistas sino criminales, y en eso creo que estamos todos de acuerdo.

Dentro de las religiones también hay intelectuales, activistas, anti-ateos, no practicantes y el clero correspondiente. ¿Se trata la clasificación de ello? No veo la necesidad de hacer clasificación semejante, a menos que haya algún interés práctico de saber cómo vive la gente su religión o irreligión. Y creo que en este caso habría que hacer una clasificación para cada grupo de los clásicos.

Concluyo pues que para su buena intención, se apreciaría un poco más de claridad en los criterios. Desconozco también la naturaleza de la entrevista que se aplicó.

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lunes, 11 de febrero de 2013

Sobre la renuncia de Benedicto XVI

Poco he leído sobre la renuncia, el día de hoy, del sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XIV, pues no quisiera contaminarme mucho antes de hacer una lectura particular, aunque tal vez breve y escueta. Por lo entendido, ésta ha sido la única renuncia de un Papa en el mundo moderno. Para más datos históricos, pueden visitar la entrada publicada por miguE.

En líneas generales, Joseph Ratzinger, fue un Papa cuyo discurso estuvo siempre en total disonancia con el mundo contemporáneo. De tendencias claramente conservadoras, éste siempre atacaba directa o indirectamente las tendencias del mundo de hoy hacia la legalización del matrimonio homosexual y la posibilidad de adopción para ell@s, tenía una posición anticuada respecto a los métodos anticonceptivos y el aborto, defendía "la familia tradicional" y los "valores tradicionales", y tuvo varios escándalos con respecto al encubrimiento de casos de pedofilia dentro de la Iglesia. Aparte de ello, muy famoso es su oscuro pasado nazi.

Muy a su pesar, este Papa se enfrentó a un mundo completamente diferente al que conocieron todos sus predecesores. Asumió su cargo en 2005, y vivió en directo el boom de las redes sociales, a través de las cuales la información ha adquirido nuevas velocidades de transmisión, y la gente ha podido expresarse libremente y comunicarse directamente con figuras públicas, líderes y famosos, sin dificultades. El año pasado, se creó la cuenta Twitter del pontificado (@Pontifex, con versiones en varios idiomas, por ej. @Pontifex_es), por medio de la cual la gente pudo enviar toda clase de mensajes a través de las menciones. Basta nada más hacer una búsqueda para darse cuenta de que sí, hay tuits de católicos devotos y fanáticos comunicándose con su máximo líder, pero también hay miles de denuncias, reclamos y burlas. No creo que ellos no se lo esperaran.

Lo que consideré más peligroso del discurso general de Benedicto XVI, fue que como líder, permeaba ideológicamente a toda la Iglesia Católica. El catolicismo es una de las religiones mayoritarias en el mundo, y muchos sacerdotes, por muy lejos que estuvieran y por muy diferentes que fueran las realidades que vivieran, repetían las doctrinas del Papa, y ellos que son los que tienen contacto directo con la feligresía día tras día, ejercen una enorme influencia en el pensamiento del católico de a pie. Más de una vez presencié sermones en los que se denotaba una gran intolerancia con respecto a otros cultos, con respecto al matrimonio homosexual, al divorcio, a los métodos anticonceptivos y al aborto, en los que se expresaban visiones sumamente anticuadas de los valores y la ética en general, y en los que se desprestigiaba la ciencia. El discurso general de la Iglesia de Ratzinger es reaccionario, retrógrado, y lleno de intolerancia. Cualquier grupo religioso ultraconservador, y más tratándose de uno tan numeroso como los católicos, es un peligro en el mundo de hoy. Así que esta renuncia la veo como un hecho positivo.

Aunque lo más probable es que la Iglesia Católica no deje de ser lo que es, una institución claramente contradictoria con respecto a las doctrinas que imparte, una organización de gran poder que ejerce enormes influencias en la política local y mundial, y una encubridora de terribles crímenes, espero que al menos el próximo pontífice sea menos ortodoxo, y tenga una mejor comprensión de la humanidad del siglo XXI.

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sábado, 5 de enero de 2013

Política y culto


El venezolano es muy religioso. Y no solamente es religiosamente muy religioso, sino que políticamente también lo es. No soy ni remotamente la primera en decir que el régimen que estamos viviendo se basa en un culto a un solo hombre, y más que nunca, lo estamos observando, cuando este hombre no puede estar presente, y sin embargo es adorado, justificado desde todo punto de vista, y el vacío de poder es negado una y otra vez. Varias son las veces que él ha pasado por encima de la Ley (con su método de modificarla a su antojo, para que nada sea realmente "ilegal") para mantenerse en la Presidencia.

Y sus seguidores no hacen más que repetir su discurso, aunque éste no tenga nada que ver con la realidad. Estamos ante un culto, donde un hombre es elevado por encima de la común humanidad, sin siquiera haber hecho nada sobrehumano jamás. Sirviéndose de los más variados íconos, "héroes" y dogmas que no tienen nada que ver, ha construido su propio dogma, y ha logrado que miles de venezolanos le adoren ciegamente, tal como pasa en el fenómeno religioso. No hay realidad, no hay hechos, ésta es negada todo el tiempo. Sólo hay fe ciega y la promesa vacía de un mundo mejor. Y aún 14 años después, muchos siguen creyendo. Y si muchos han creído por más de 2000 años, qué podemos esperar. 

El que sabe apelar a la fe de la muchedumbre, ya hizo la mitad del trabajo, la otra mitad es callar o ridiculizar al que piensa diferente, al que no creyó, al que denuncia los hechos. Y hemos visto cómo hacen eso todos los días. 

Recordé todo esto leyendo un libro de Cristopher Hitchens, Dios no es bueno, que nos muestra cómo la religión no es ni ética ni amoral, sino cómo ha sido profundamente inmoral durante la historia. Un fragmento interesante me llevó a pensar en mi país. 

Cualquier parecido con la realidad venezolana, no es mera coincidencia. 

En unas sociedades que ellos consideran saturadas de fe y superstición, los absolutistas comunistas no negaban tanto la religión cuanto pretendían sustituirla. Esta elevación de líderes infalibles que eran una fuente de infinita munificencia y bendición; la búsqueda permanente de individuos herejes y cismáticos; la momificación de dirigentes fallecidos como iconos y reliquias; los morbosos juicios públicos que provocaban confesiones increíbles sirviéndose de la tortura... nada de esto era muy difícil de interpretar en términos tradicionales. Ni tampoco la histera durante las épocas de epidemias y hambrunas en las que las autoridades desplegaban una búsqueda enloquecida de cualquier culpable menos el verdadero (...) Ni tampoco la incesante evocación de un «Futuro Luminoso», cuya llegada justificaría algún día todos los delitos y disolvería todas las pequeñas dudas. «Extra ecclesiam,nulla salus», como solía decir la antigua fe. «Dentro de la revolución, todo. Fuera de la revolución, nada», como le gustaba subrayar a Fidel Castro. De hecho, en las proximidades de Castro apareció una singular mutación conocida como «teología de la liberación», un oxímoron, según la cual los sacerdotes e incluso algunos obispos adoptaron liturgias «alternativas»; que consagraban la absurda idea de que Jesús de Nazaret era en realidad un socialista al corriente del pago de sus cuotas. (...)
En los primeros meses de este siglo hice una visita a Corea del Norte. Allí, contenida en un cuadrilátero de territorio hermético cercado por el mar o por unas fronteras casi impenetrables, hay una tierra absolutamente entregada a la adulación. Todos y cada uno de los instantes conscientes del ciudadano (el súbdito) están consagrados a ensalzar al Ser Supremo y a su Padre. En todas las escuelas resuena eso mismo; todas las películas, óperas y obras teatrales están dedicadas a ello; todos los programas de radio y emisiones televisivas se han rendido a ello. También sucede eso con los libros, revistas y los artículos periodísticos, en todos los acontecimientos deportivos y en todos los centros de trabajo (...) Tampoco se ha olvidado al diablo: el siempre vigilante mal de los extranjeros y los no creyentes es rechazado con una atención perpetua, que incluye momentos diarios dedicados a los rituales en el lugar de trabajo donde se inculca el odio al «otro».

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jueves, 20 de diciembre de 2012

Cuentos de sermón II: La propiedad sobre el cuerpo

En estos días la gente se casa mucho. No sé por qué prefieren estas fechas. Los aguinaldos dicen por ahí. He tocado en varios matrimonios. Los sermones de los matrimonios son bastante particulares, siempre se tratan del amor verdadero, del amor ante dios, de la familia ideal, etcétera. Lo irónico es que los sacerdotes no deben ser los más doctos en eso de relaciones de pareja, pero como les encanta opinar.

El cuento del que hablaré hoy lo escuché de la boca de un pastor cristiano evangélico, que en ese momento trataba el tema de la propiedad en el matrimonio. Decía que en el matrimonio lo "mío" y lo "tuyo" dejan de existir, y todo pasa a ser "nuestro". Es una afirmación que no sorprende, siendo que legalmente es más o menos así la cosa también, pero éste llegó más lejos diciendo que incluso el cuerpo del cónyuge ya no le pertenecía, sino que "pertenecía a ambos".

Una afirmación retorcida como esta puede servir de argumento a tantos actos atroces como puedan imaginarse. Esta gente habla sin reparar en las implicaciones. Supongo que con esta expresión, el señor quiso hacer alusión a uno de los pilares del matrimonio (religioso y civil): la fidelidad sexual, y el hecho de que una vez estás casado, se supone que no puedes "hacer con tu cuerpo" lo que quieras o "entregar tu cuerpo" a nadie más. Esto por supuesto no se cumple, pero si el adulterio llega a ser comprobado es pie para la disolución de la institución matrimonial en cualquier caso.

Pero más allá de eso, si tu cuerpo ya no te pertenece, sino que pertenece a ambos, quiere decir que hay otras decisiones en las que la pareja también tiene poder. Supongo entonces que cualquier modificación corporal que quiera hacerse por voluntad propia tiene que ser consultada con la pareja: operaciones estéticas, tatuajes, piercings. Y viendo la otra cara del asunto, y a discreción de interpretaciones individuales, se podría pensar que se tiene derecho a la imposición de cualquiera de estas prácticas al cuerpo de la pareja. Si vamos más lejos, hasta podría justificarse el sexo forzado. De este pensamiento pueden surgir las prohibiciones del tipo "no te hagas tatuajes porque a mí no me gustan", "si te cortas el cabello, terminamos" o quizás las peticiones del tipo "hazte las tetas, yo te las pago".

Por eso, estas afirmaciones son tan peligrosas. El cuerpo de cada quien es un bien intransferible, y cada quien es dueño único y exclusivo del suyo propio, y toma las decisiones pertinentes respecto a qué hacer con él. Nadie, ni un familiar, ni un amigo, ni nuestra pareja, tienen derecho a tomar dichas decisiones por nosotros.
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Más cuentos de sermón.

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martes, 18 de diciembre de 2012

Cuentos de sermón I: Una historia mal contada

Como he mencionado anteriormente, en mi trabajo me veo obligada a asistir a misas y actos religiosos, sobre todo, católicos. Cuando yo estoy en una misa me siento cual antropólogo en una etnia ajena (ni tan ajena), y me gusta observar el ritual, el cual ya me sé de memoria, y por supuesto la parte más interesante, por ser todo el tiempo diferente, es el sermón del cura, ese que viene luego de la lectura del Evangelio. Cualquier clase de cosas se escuchan en boca de los sacerdotes, cualquier cantidad de datos falsos, visiones muy retorcidas de la historia y de la realidad, mentiras y afirmaciones seductoras para mantener al público creyente, fanático y no tanto. Dependiendo de cuál sea el motivo de la Eucaristía. Hace pocos días asistí a una, para tocar, no diré la iglesia, no diré el nombre del cura, solo diré que la cantidad de cosas que dijo finalmente me convencieron de inaugurar una sección en mi blog para hablar de los susodichos cuentos de sermón.

Esta sección estará numerada, todos los posts tendrán el mismo título, pero las entregas serán esporádicas, por supuesto, después que haya escuchado un sermón que me motive lo suficiente.

Así es que comencemos con el sermón de aquel día. El sacerdote hizo tres afirmaciones que me dejaron atónita, y realmente me pregunté si fui yo la única indignada de la asamblea. Dichas afirmaciones fueron:
  1. Que el cristianismo era la doctrina que había comenzado y había llevado a cabo afanosamente la lucha por la igualdad de géneros.
  2. Que el cristianismo era la institución que más aportes había hecho a la cultura occidental en toda su historia.
  3. Que gracias al cristianismo existían los Derechos Humanos.
Vamos por partes.

Hasta donde sé, la lucha por la igualdad de géneros es un movimiento muchísimo más reciente que la Iglesia Católica como institución, y poco ha tenido que ver con ella. En primer lugar, cómo va a ser un ente luchador en este aspecto una institución altamente paternalista y machista, en la cual quienes toman las decisiones son hombres; y una religión en la cual el ser supremo es un hombre, el Mesías es un hombre, y la única deidad femenina resulta ser una Virgen. La lucha por dicha equidad ha sido protagonizada por mujeres, que ya no quisieron vivir bajo el yugo masculino, en todos los aspectos de la vida, y esa lucha ha sido principalmente laica, y en muchísimos casos, rebelándose contra las principales religiones del mundo (lo cual incluye a la cristiana). Este sacerdote se llenaba la boca por supuesto, diciendo que hay otras religiones en el mundo, como el judaísmo o el islam, en las cuales la mujer es denigrada. Claro, en esta época es fácil decir que en la Iglesia Católica hombres y mujeres "son iguales".

Si bien es cierto que en la institución católica existen tanto hombres como mujeres, y que se pide de ellos los mismos sacrificios carnales; si bien la estructura familiar estándar y legal de esta religión es la monogamia (un hombre y una mujer); si bien en la asamblea católica no hay distinción por géneros (sólo por la excepción de que quienes la dirigen siempre son hombres); la religión católica, a través de la adoración de la Virgen, a través de la parábola de la prostituta perdonada, a través de la fábula de la tentación de Eva, se ha mostrado siempre a favor de la dominación masculina, y de la sumisión de la mujer.

Por otro lado me pregunto a qué llama este sacerdote "cultura", y es que, sin importar de a cuál concepto se adhiera, su afirmación es errada. Si tenemos en cuenta que la "cultura" es todo lo que hace el hombre, incluyendo sus costumbres, comportamientos y conocimientos, la Iglesia, o la "cultura católica" no viene a ser la más influyente en occidente. De hecho, la Iglesia ha tenido que adaptarse culturalmente a miles de realidades y absorber costumbres ajenas para poder sobrevivir como religión, desde su fundación, incluso. Esto hace que sea una doctrina sumamente heterogénea, que en los diferentes lugares tomó matices muy diferentes. La religión católica no alimentó a muchas culturas, sino al revés.

La cultura occidental es sumamente rica y sus influencias vienen de miles de pueblos que habitaron en la región europea en la Edad Antigua. No es solamente Grecia y Roma, como muchos quieren hacer ver. Aunque de Grecia y Roma vienen las estructuras sociales, políticas y económicas de la sociedad occidental de ahí en adelante. Sin embargo los demás pueblos (escandinavos, íberos, germanos, etcétera) dejaron su huella bien marcada en las regiones de por allá, en los idiomas, en las costumbres, en las artes, etcétera.

Si a aportes al conocimiento universal vamos, si a hablar de ciencia vamos, la Iglesia no sólo NO constituye un gran aportador, sino que durante diez siglos fue el más grande estorbo en el avance científico y tecnológico.

Por último, diré que los Derechos Humanos son un resultado de la sociedad moderna. Aunque el cristianismo defiende el precepto de que "todos los hombres son iguales ante los ojos de dios", con sus políticas históricas contradijeron mucho este pensamiento. La Iglesia siempre fue cómplice de la desigualdad social reinante desde su antigua existencia. Además, cometió miles de actos contra la dignidad humana, entre ellos torturas, violaciones, asesinatos, guerras, etcétera. El concepto de "derechos individuales" es mucho más actual que la Iglesia como institución, y en materia de libertades respecto al culto, al género y a la orientación sexual, por ejemplo, se han tenido que adecuar forzosamente al mundo contemporáneo. Aún hoy demuestran un gran recelo al respecto.


Cito a la Wikipedia (recomiendo la lectura de todo el artículo, está bastante completo):

Muchos filósofos e historiadores del Derecho consideran que no puede hablarse de derechos humanos hasta la modernidad en Occidente. Hasta entonces, las normas de la comunidad, concebidas en relación con el orden cósmico, no dejaban espacio para el ser humano como sujeto singular, concibiéndose el derecho primariamente como el orden objetivo de la sociedad. La sociedad estamental tenía su centro en grupos como la familia, el linaje o las corporaciones profesionales o laborales, lo que implica que no se concebían facultades propias del ser humano en cuanto que tal, facultades de exigir o reclamar algo. Por el contrario, todo poder atribuido al individuo derivaba de un doble status: el del sujeto en el seno de la familia y el de ésta en la sociedad. Fuera del status no había derechos. 
La existencia de los derechos subjetivos, tal y como se piensan en la actualidad, fue objeto de debate durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Habitualmente se dice que los derechos humanos son producto de la afirmación progresiva de la individualidad y, de acuerdo con ello, que la idea de derechos del hombre apareció por primera vez durante la lucha burguesa contra el sistema del Antiguo Régimen. Siendo ésta la consideración más extendida, otros autores consideran que los derechos humanos son una constante en la Historia y hunden sus raíces en el mundo clásico.
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Más cuentos de sermón.

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