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lunes, 29 de septiembre de 2014

10 libros

Hace unos días, mi panita de internet Andreína Escorcia, me metió en uno de esos retos meméticos que hay por allí. Uno de libros para variar. Y bueno, ya que no terminé el reto de los 30, al menos poner 10 que me hayan marcado parece una cosa más fácil.

Decidí publicar una lista simple en Facebook, y por acá, hablar un poco de el por qué cada uno de estos lo recuerdo especialmente. A lo mejor en otra época hubiera dicho otros, o más adelante pondría otros, pero estos son los que se me ocurrieron, tratando de no repetir los autores porque de algunos de ellos he leído muy buenos libros que pondría por pares.

Ahí va la cosa:

1.- Cosmos, Carl Sagan.

No se lo esperaban, ¿verdad? Ya he hablado de la importancia de este libro anteriormente. No solo me introdujo a la bibliografía de Sagan, sino que constituyó un hito para mí, al enseñarme toda clase de ciencias, de un modo muy conmovedor; enriquecer mi naciente pasión por la astronomía, y darme las herramientas iniciales del pensamiento escéptico que me llevaría al ateísmo.

2.- Ficciones, Jorge Luis Borges.

Este libro lo encontré abandonado en un gabinete. Lo abrí por la curiosidad que me causó el nombre "El jardín de los senderos que se bifurcan", y después que lo leí entero, no lo pude olvidar. El juego del discurso de Borges, entre literatura, ensayo, filosofía y anécdota, lo hace fascinante. Luego leería otros cuentos increíbles como los de El Aleph.

3.- Neurosis y lucha de clases, Michael Schneider.

Una de las lecturas más apasionantes para mi. Este libro, como el título lo indica, cuenta la histora de la mezcla entre psicoanálisis y marxismo. Aunque ya yo había leído a Freud, este libro me llevó a nuevos textos de él mismo, a textos de otros psicoanalistas (Adorno, Fromm, Reich, Lacan...), y a conocer e interesarme por la teoría marxista. Una extraña época de mi vida.

4.- La trama de la vida, Fritjof Capra.

Este tampoco se lo esperaban, seguro. Capra, un físico nuclear interesado por la biología molecular, y gran divulgador de la teoría de sistemas y de la complejidad, me llevó por todo un mundo nuevo. Este libro, que es el primero que leí y el que más me gustó, nos introduce al pensamiento complejo de manera brillante, y da a conocer en él la teoría del caos, la historia de la cibernética y su posible aplicación en el origen y la explicación de la frontera entre lo vivo y lo inerte.

5.- Free play, Stephen Nachmanovitch.

Uno de música, de creatividad y de improvisación. Nachmanovitch, un gran improvisador, no solo nos explica cómo es el proceso de su arte, sino cómo los procesos de éste y de la composición pueden ser similares pero a diferente escala de tiempo. También hace descripciones increíbles de lo que es la ejecución musical, y aplica todo ello a la vida cotidiana.

6.- El contrabajo, Patrick Süskind.

Lo que más me gusta de esta novela, es el planteamiento de la ambivalencia en los sentimientos de un músico hacia su instrumento, ese amor/odio constantes, porque me identifico con ello. El protagonista cuenta toda clase de anécdotas de su vida cotidiana, y el pesado contrabajo a cuestas, siempre le acompaña.

7.- La náusea, Jean Paul Sartre.

La existencia precede a la esencia... y qué pesado puede ser existir. Una interesante perspectiva filosófica que me marcó, y que en esta novela es llevada al límite. Una de esas obras que puede afectar la percepción de la realidad.

8.- La muerte en Venecia, Thomas Mann.

Lo más raro acerca de esta lectura es que fue una tarea, pero no solo eso, sino que la profesora dijo que seguramente aquélla novela me gustaría. Sí, me gustó. Pero qué sorpresa que se trate de un amor romántico, platónico y prácticamente homoerótico. Un viejo casi agonizante enamorado de un hermoso joven que ni sabía de su existencia. Una deliciosa narración.

9.- 1984, George Orwell.

Bienvenidos a Venezuela, ¡perdón!, a Oceanía. Leí primero Rebelión en la granja, pero este libro me gustó mucho más. Y lo que más marca de esta distopía es su particular parecido con el momento político que vivimos.

10.- La máquina de follar, Charles Bukowski.

Este autor lo conocí recientemente, pero su lectura del mundo contemporáneo es fascinante. Algo oscuro, grosero y crudo, pero a la vez, de algún modo muy profundo. Leí otros, pero este libro en formato de cuentos fue el que más me gustó, aparte de que compaginó muy bien con el momento que vivía.

Pila de libros

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viernes, 28 de junio de 2013

Ego y eco

A principios de este año leí El punto crucial de Fritjof Capra, y hubo un pequeña idea que me fascinó.

Él, a pesar de ser un confeso ecologista, no defiende la prevalencia del "eco" sobre el "ego", sino que debe haber un equilibrio. Un equilibrio entre sensibilidad y autoafirmación. Léase: autoafirmación. Una de las condiciones necesarias para que un individuo sea tal.

Sin autoafirmación nunca se hubiera desarrollado la vida. Somos un sistema de múltiples niveles, pero nos percibimos como unidades. Es necesario para la supervivencia. Y nuestra complejidad intrínseca nos atormenta. Sin ego, no nos soportaríamos. Sin eco, tampoco.

Ego es sentirse una sola cosa, a pesar de estar compuesto un ser de miles de millones de microorganismos, hasta cierto punto autosuficientes, y de miles de millones de procesos simultáneos. A eso me refería con nuestra complejidad intrínseca. Ser consciente de "todo uno mismo" sería una tarea imposible. Sin embargo, el autoconocimiento puede llegar a obsesionarnos. Entendernos, como ser biológico y como ser psicológico.

Eco es ser conscientes de que a pesar de que somos autónomos, nuestra existencia no es posible aisladamente. Comprender que nosotros somos un micro-algo en un sistema mayor. Comprender que nuestras características, habilidades y conocimientos están sustentados en miles de millones de seres que coexisten con nosotros, que existieron antes que nosotros, y que nosotros afectamos a los miles de millones que existirán después de nosotros. La conciencia del eco puede ser también insoportable. Nos podríamos sentir insoportablemente pequeños y a la vez insoportablemente responsables. Sin embargo, el ser eco nos obsesiona. Entendernos como ser social, político, económico, como parte del ecosistema, como especie.

Así pues, somos dependientes e independientes a la vez, y cualquier visión que intente poner una cosa sobre la otra, estaría alejada de la realidad.

Esta pequeña idea, me llevará a posteriores reflexiones.

Arrecife de coral. Fuente: Wikimedia Commons.

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viernes, 15 de febrero de 2013

El ritmo en el universo y en la vida: una referencia a Capra

El ritmo es un elemento fundamental en mi carrera profesional (la música), y no en vano, los músicos nos damos cuenta de cómo es un elemento fundamental en la vida misma, en todos los aspectos. Les dejo un fragmento de El Punto Crucial de Fritjof Capra, en el cual hace ciertas reflexiones en cuanto a la importancia del ritmo en la estructura del universo, de la vida, de la percepción y de la comunicación, con un cierre interesante en el que especula que probablemente la felicidad esté basada en gran parte en una sincronización.

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"Es muy probable que la noción de ritmo cumpla una función fundamental en el futuro desarrollo de la nueva visión holística del mundo. El enfoque integral ha demostrado que los organismos vivientes son intrínsecamente dinámicos, pues sus formas visibles son manifestaciones estables de un proceso subyacente. Ahora bien, el proceso y la estabilidad son sólo compatibles si los procesos forman modelos rítmicos: fluctuaciones, vibraciones, oscilaciones y ondas. La nueva biología integral demuestra la importancia de las fluctuaciones en la dinámica de la autoorganización. Son la base del orden del mundo biológico: las estructuras ordenadas se derivan de modelos rítmicos.

El pasaje conceptual de la estructura al ritmo puede resultar extremadamente útil en nuestras tentativas por encontrar una descripción unificadora de la naturaleza. Los modelos rítmicos parecen manifestarse en todos los niveles. Los átomos son modelos de ondas de probabilidad, las moléculas son estructuras vibrantes, y los organismos son modelos multidimensionales, interdependientes, de fluctuaciones. Las plantas, los animales y los seres humanos están expuestos a ciclos de actividad y reposo, y todas sus funciones fisiológicas oscilan según ritmos periódicos. Los componentes de los ecosistemas están vinculados a través de una serie de intercambios cíclicos de materia y energía; las civilizaciones llegan a su auge y entran en decadencia según ciclos evolutivos, y todo el planeta tiene sus ritmos y recurrencias mientras gira sobre su eje y sigue su órbita alrededor del sol.

Por consiguiente, los modelos rítmicos son un fenómeno universal, pero al mismo tiempo permiten a los individuos expresar sus distintas personalidades. La manifestación de una identidad personal única es una característica importante de los seres humanos, y parece que esta identidad, es, en esencia, una identidad de ritmo. Los seres humanos pueden reconocerse por su modo de hablar, por los movimientos de su cuerpo, por sus gestos, por su manera de respirar y por muchas otras acciones que representan diferentes modelos rítmicos. Además, hay muchos ritmos «congelados», como las huellas digitales o la letra de un ser humano, que se relacionan únicamente con cada individuo. Estas observaciones indican que los modelos rítmicos típicos de un individuo son distintas manifestaciones de un mismo ritmo personal, una «pulsación interna» que es la esencia de la identidad personal.

El papel crucial desempeñado por el ritmo no está limitado a la autoorganización y a la autoexpresión, sino que se extiende a la percepción sensorial y a la comunicación. Cuando vemos, nuestro cerebro transforma las vibraciones lumínicas en pulsaciones rítmicas de sus neuronas. Transformaciones parecidas se encuentran en el proceso del oído e incluso la percepción de olores parece estar basada en «frecuencias ósmicas».

(...)
Igual que en el proceso de la percepción, el ritmo también cumple una función importante en las numerosas maneras de interacción y de comunicación de los organismos vivientes. La comunicación humana, por ejemplo, tiene lugar hasta cierto punto a través de la coordinación y sincronización de los ritmos individuales. En unos documentales rodados recientemente se puede observar cómo una conversación entre dos seres humanos implica una danza sutil y casi invisible en la que la secuencia detallada de los modelos de lenguaje está sincronizada a la perfección, no sólo con los movimientos más íntimos de la persona que habla, sino también con los movimientos correspondientes del que lo escucha. 

(...)
En ciertos –poquísimos– momentos de nuestra vida podemos sentir que estamos sincronizados con todo el universo. Estos momentos felices pueden ocurrir en muchas circunstancias –cuando se consigue una volea perfecta jugando al tenis, cuando se desciende perfectamente una pista de esquí, en plena experiencia sexual satisfactoria, en la contemplación de una obra de arte o en el transcurso de una profunda meditación. Esos momentos de ritmo perfecto, en los que se tiene la sensación de que todo va bien y que las cosas se hacen con facilidad, son experiencias místicas de alto nivel en las que se trasciende toda forma de separación o de fragmentación." (1)

Foto satelital del Desierto de Kavir.
El tempo geológico quizás sea uno de los adagios más lentos que conozcamos.


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(1) Capra, Fritjof. El Punto Crucial (The Turning Point). Editorial Troquel. Buenos Aires, 1992. Traducción: Graciela de Luis. pp. 349 - 353.

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domingo, 22 de abril de 2012

En este Día de la Tierra, hablemos de humildad

En esta fecha vuelvo a recordar los tiempos en los que leía a Carl. Pero también otros más recientes, hace unos tres o cuatro años cuando leí a Fritjof. Éste último expresó muy claramente que el día en que vimos la primera foto de nuestro planeta desde el espacio, la humanidad cambió. Y todavía está cambiando.


Esa foto es un hito. Partió la historia en dos. Pocas imágenes tienen semejante impacto. Para nosotros ver un globo terráqueo ya resulta normal. Pero aunque antes de esa imagen ya teníamos los recursos científicos y tecnológicos para dibujar mapamundis, para afirmar que la Tierra es redonda y que gira alrededor del Sol, jamás habíamos visto un retrato de ella. Y por primera vez, un 23 de agosto de 1966, vimos su faz.

Después de haber visto con nuestras sondas las faces y los paisajes de los demás mundos de nuestro vecindario, tan bellos a veces pero indudablemente, tan hostiles, nuestra Tierra luce como una joya en medio de la negritud absoluta del espacio. Pero nada más al alejarnos un poco, nos parece que nuestra majestuosa Tierra es una mota de polvo en la vastedad, y que, apenas en el Sistema Solar exterior, aparentemente, no tiene nada de especial.

No vengo a decir aquí que "no seamos nada" ni cosas por el estilo. Yo me considero humanista, aún creo enormemente en la humanidad, y que cosa más insensata no hacerlo, cuando yo en primer lugar soy humana y debo todo lo que sé a otros seres humanos. Pero acordándome un poco de Carl, la humanidad a veces, no sé qué coño se cree.

Así es. Muchos lo demuestran todo el tiempo. Creen que la Tierra es el centro del Universo (hoy en día, metafóricamente, porque creo que es de sobra sabido que físicamente no lo es); creen que el Universo fue diseñado para nosotros; se creen el pináculo de la evolución, a veces hasta de la creación universal; se creen mil veces más que todos los seres vivos del planeta; creen que son los únicos seres que tienen derecho a una "vida después de la muerte", etcétera. Eso por mencionar las creencias de la humanidad en general, y no las de alguna raza sobre otra o de alguna cultura sobre otra.

Y la experiencia nos ha demostrado que nada de eso es así. Los "chauvinismos" han ido cayendo uno a uno en nuestra historia, y aún padecemos de una arrogancia y una soberbia que no tienen fundamento alguno.

Último retrato de la Tierra en alta resolución. Fuente: NASA

La imagen de la Tierra desde el espacio, en primer lugar nos enseño que nuestro espacio habitable es limitado, infinitamente limitado, y que estamos metidos todos en una isla, que compartimos irrevocablemente, y que estamos abusando de ella. Comprendimos que somos muy dependientes de todos los seres vivos que en ella habitan, que somos todo menos autosuficientes. Entendimos que la Tierra es un sistema, un todo, lo cual inspiró la Teoría Gaia. Y la ecología (la de verdad) no es un romanticismo de hippies anacrónicos, es un pensamiento holístico e inteligente, demasiado necesario para preservar la joya azul que vimos desde el espacio, y por lo tanto, para nuestra supervivencia a largo plazo.

Y para cuidar a nuestra joya y a la humanidad entera, necesitamos dejar de creernos el máximo-no-se-qué de la "creación universal". Tenemos que empezar a creer que nuestras moléculas vienen de las reacciones nucleares de las estrellas. Tenemos que empezar a creer que compartimos el mismo lenguaje genético de todas las especies del planeta, y que por lo tanto, es muy lógico que seamos todos parientes. Nuestro cerebro, nuestra inteligencia y nuestra cultura no tienen parangón en el pequeñísimo pedazo de cosmos que conocemos. Pero ese cerebro, esa inteligencia, esa cultura, se la debemos a miles de millones de años de procesos cósmicos, geológicos, biológicos y culturales, no aparecimos aquí así como así, nuestro organismo tiene contenida en sí toda esa experiencia de una manera u otra, así como en nuestros conocimientos tenemos toda la experiencia de todos los que han pasado por aquí. Somos trascendencia pura. Y por lo tanto, tenemos que ser humildes.

La humildad es una gran virtud, porque solamente aquél que es humilde es capaz de ir más allá. Si creemos que somos el pináculo de la creación, ¿cómo seremos capaces de ir más allá? ¿Cómo podremos respetar todo lo que nos rodea y entender las relaciones de reciprocidad que existen con todo ello? ¿Cómo vamos a sobrevivir? La vida entera es un aprendizaje. Así mismo, la historia entera lo ha sido. Y la actitud del aprendiz tiene que ser humilde, para entender que la única manera de ser más, es superándose a sí mismo.

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lunes, 16 de enero de 2012

En lo que creo

Estoy un poco cansada de leer por aquí y por allá una justificación del ateísmo desde la racionalidad. La racionalidad es buena, no digo que no. Probablemente mi alejamiento de los seres supremos comenzó con algo de eso, con algo de "falta de evidencia" o cosas por el estilo. Pero la verdad es que cuando descarté dentro de mi mente a la estructura "dios" dentro del universo, surgió un pensamiento diferente, que no sólo ha hecho que las cosas parezcan más lógicas, o que mi modo de actuar sea auténticamente más ético, sino que he logrado desvelar a través de los enigmas y de las búsquedas de respuestas un mundo absolutamente más hermoso, y mucho más creíble, y esto es lo que procuraré, de un modo muy breve, explicar. Tengan en cuenta que esto ha surgido de muchas lecturas y que de cada párrafo de estos pudiera surgir un post o una discusión eterna.

Hace poco una persona me preguntó sobre qué pilares fundamento mi ateísmo, y le prometí un post. A lo mejor con éste logre despejar un poco sus dudas. En primer lugar debo decir que el ateísmo es intrínsecamente una negación. Mi pensamiento no está fundamentado en esa negación. Me declaro atea simplemente para definir mi postura religiosa, o mejor dicho a-religiosa, que querámoslo o no, es un aspecto de la persona que aún posee un gran peso cultural. Pero la verdad a mi me gusta más hablar de las cosas en las que creo, que de las cosas en las que no creo.

Sin embargo, todos los seres humanos nacemos inmersos en una cultura, que nos carga la mente de lenguajes, códigos y creencias, e inevitablemente la mayoría de nosotros fuimos educados bajo alguna creencia religiosa, en la cual se nos inculcó una cosmogonía determinada. Uno de los aspectos claves de la religión es esa, la cosmogonía, o la estructura que sus creyentes dan al universo. A mi también me hicieron creer en dios, y debí negarlo. Al desaparecer a cualquier ser superior de nuestras mentes la cosmogonía cambia radicalmente, el universo pareciera urgir de una explicación. A muchos deístas les incomoda terriblemente esta sensación y he visto con mis propios ojos cómo la gente se aterra sólo de pensar que no hay una causa explicable de "todo lo que existe", y prefieren ni asomarlo en sus cabezas.

Por muy racional que actúe un ser humano, el universo pareciera que jamás deja de ser "irracionable". Me refiero con esto a que nuestra mente es una incapaz ante el gran cosmos, y las respuestas que creemos encontrar por lo general conllevan a nuevas preguntas. Esta infinitud de las causas también parece molestar a mucha gente, y pareciera que no pueden vivir en paz sin una "causa última", aunque ésta ni siquiera esté probada. Yo simplemente acepto que las causas son infinitas, y que este es uno de los encantos del universo.

El universo resulta bello e inquietante, pues, porque siempre tendrá enigmas para nuestra frágil y pobre mente. Su inmensidad e imposibilidad de ser aprehendido por nuestras circunvoluciones le hace hermoso.

Muchas veces me han tratado de hacer ver que un mundo tan complejo y rico como éste sólo pudo haber sido ideado por una mente maestra. Es uno de los argumentos que considero más absurdos, pues ¡por el contrario! Este cosmos con su diversidad, con su riqueza, con su infinidad de elementos, con su variedad de fuerzas, con su complejidad en lo macro y en lo micro, ¿cómo pudo haber sido ideado por una sola mente? ¿Cómo podría haber sido diseñado por un solo individuo? Es precisamente en la infinidad de elementos y fuerzas que en él se conjugan que se ha producido lo que percibimos hoy, en nuestro "momento cósmico", y nosotros somos el resultado de ello. Como decía Sagan, no somos más que polvo de estrellas.

De la mano de la complejidad, yo creo fundamentalmente en el funcionamiento caótico del universo. Sé que muchas de las teorías del caos y de la física cuántica no están totalmente demostradas, pero es la estructura que me presentan del mismo la que me parece más coherente, incluso filosóficamente hablando. Hay algo fundamental en este punto. Casualidad y causalidad no son excluyentes. Del caos surgen patrones espontáneamente y según sé, esto ha sido demostrado. Y los patrones surgen de la sincronicidad que inevitablemente surge en una estructura caótica, y pueden llegar a ser infinitos. Y esto no excluye a la causalidad de las cosas. ¿Por qué? Porque la historia de una estructura es fundamental en su posterior desarrollo. Un simple fenómeno aleatorio que afecte a una estructura en determinado momento, afectará su evolución eternamente. Eso es la causalidad. Fue más o menos lo que planteaba yo en mi poema Sobre el pasado. El pasado es mi estructura, por eso siempre me acompaña. Caos y causa van de la mano.

El universo complejo - caótico es hermoso. No hay plan predeterminado. Del caos surgen las estructuras, y se afectan entre sí infinitamente, como en una gran red. Pienso por ejemplo, en los organismos vivos del planeta Tierra, en que todos de alguna manera, por insignificante que parezca esa influencia, nos afectamos. Eso intenté esbozar en mi poema Perturbaciones. El mundo es una red. Y por eso la causalidad es a veces tan sutil. Porque las causas son demasiadas como para verlas todas. Y ése es precisamente el encanto del caos.

Si creo en todo lo que expuse, forzosamente concluyo que creo en la evolución. La evolución para mi, aparte de una cuestión de cambio, de adaptabilidad, es una cuestión acumulativa. Y esto tiene que ver con lo que ya mencioné de la historia de las estructuras. En ellas perviven de alguna forma todos los estadios de su evolución. Esto incluye a los seres vivos, por supuesto. ¿Han visto esos programas en los que se ve la evolución de un feto? ¿Han visto que en muchos casos nacen estructuras óseas antiguas y se eliminan durante la gestación? Es como si el feto fuese una historia resumida (muy resumida) de lo que hemos sido en la cadena evolutiva. Según mi perspectiva creer que soy un ser "evolucionado de", es una experiencia más profunda. Me hace sentir que hay una conexión entre todos, absolutamente todos los seres de la Tierra. Tenemos una historia compartida, y miren la diversidad que ha surgido de ella. Un perro puede parecer muy distinto a mi, pero ¡también puede parecer tan igual! Tenemos dos ojos, una boca, dos oídos, cuatro extremidades, y ni hablar de nuestra anatomía interna ¡qué parecida es! Y todavía hay gente que tiene los cojones de decir que no viene de ningún mono.

Hay otro aspecto en el que creo, y que quizás muchos no compartan. Creo en la fatalidad. Creer en la fatalidad no es creer en el destino. Es creer que las cosas suceden, porque las causas (infinitas) y los fenómenos aleatorios lo propiciaron, y alguno de los resultados posibles tenía que acaecer. Creer en la fatalidad es pensar que las cosas pasan, porque de algún modo tenían que pasar. Es la consecuencia de la unidireccionalidad del tiempo, y del hecho de que jamás se puedan controlar todos los factores, aparte de la cantidad de influencias que concurren en un hecho. Por eso yo no puedo creer en una voluntad suprema. Yo creo en una infinidad confluyente de voluntades, que divergen y se entrecruzan, que se afectan, y que por lo tanto, ninguna de ellas puede tener total control sobre ningún acontecimiento, ni social, ni cósmico, ni de ningún tipo.

Yo me siento más segura en un universo así. Porque sé que soy parte de él, y que afecto a las estructuras y a los hechos hasta un punto que ni yo misma puedo imaginar. Es el famoso ejemplo de la mariposa. Eso me hace más responsable. Pero también me hace menos insignificante. Y por supuesto, me hace menos indispensable. Nada ni nadie es indispensable, pero todos afectamos. Y todos al morir dejamos una huella... genética, cognitiva, cultural, bioquímica, etcétera.

En todo eso, es en lo que yo creo.

Wolfgang Bayer: Partial view of the Mandelbrot Set.
Fuente: Wikimedia Commons
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lunes, 9 de enero de 2012

Educación para la vida

A finales del año pasado, accidentalmente, me topé en la red con estos videos. Se trata de una conferencia que se celebró en Mallorca, España, en octubre de 2011, por lo que es bastante reciente. Tuvieron como exponentes a tres personalidades: Satish Kumar, Fritjof Capra y Gunter Pauli. Disculpen que todas las referencias estén en inglés, son las que están más completas. De todos ellos, yo sólo conocía a Capra por sus libros.

Hablando de un modo general, las ideas planteadas giran alrededor de la idea de un cambio de paradigma en el pensamiento, especialmente en la educación, haciéndola más ecológica y holística; y permitiendo con ello desarrollar la sensibilidad, la intelectualidad y el trabajo manual en los niños, para convertirles en seres humanos con un pensamiento diferente, y sea posible cambiar el rumbo de nuestra sociedad.

El primero de ellos, Satish Kumar, es un líder espiritual hindú, y creó la Small School, en Inglaterra, en 1982, centrada en la educación holística. Este señor tiene un discurso impregnado de espiritualidad, que ojo, no es lo mismo que de religión. Sobre todo hace referencias a la naturaleza, y habla de que el hombre debe aprender a vivir en concordancia con ella, aprender de ella, y crecer en todos los aspectos posibles, para tener una visión más amplia de la realidad, y poder actuar en consecuencia. Hace énfasis en el desarrollo de la sensibilidad para desarrollar una relación con la Tierra, más que en el desarrollo de tecnicismos para la conquista y explotación de la misma. También habla de que la educación debe tratar de sacar la genialidad inherente en el individuo, más que centrarse en llenarle de información, y debe reforzar su creatividad y por lo tanto, su individualidad. Dice que la educación debe ser más equilibrada, y no solo centrarse en la intelectualidad, sino que también debe desarrollar la emocionalidad y el trabajo manual: head, heart, hands.

Le sigue Fritjof Capra, a quien como dije, conozco mejor, pues he leído dos de sus libros: El Tao de la Física y La Trama de la Vida, y voy a la mitad de El Punto Crucial. Considero a Capra un importantísimo divulgador de la ciencia moderna, aunque sé que a muchos cientifiscistas no les debe agradar. De la mano de Capra se aprende y se comprende el pensamiento sistémico, el caos y la complejidad. Recomiendo mucho sus libros, sobre todo el segundo que mencioné. Para Capra es sumamente importante que abandonemos la postura cartesiana-newtoniana del reduccionismo y del determinismo, y empecemos a pensar de forma holística y compleja. Cuando abordamos un sistema, tendemos a dividirlo en partes para comprenderlo, pero resulta que la observación moderna de la naturaleza nos ha enseñado que el todo es más que la suma de sus partes. Por ello, las cosas deben estudiarse en contexto, desde ellas mismas y desde el sistema, sino los procesos no son comprensibles. Lo mismo pasa con las actividades humanas. Por ello Capra hace un fuerte hincapié en el pensamiento ecológico, en construir la sociedad, pensando en la civilización y en el mundo mismo como un gran sistema, cuyos componentes se afectan enormemente, no importa lo distantes que estén: formamos parte de la misma red. No somos un montón de elementos que sumados conforman al mundo, el mundo ha sido dividido arbitrariamente y pretendemos que esas partes sean independientes del sistema. Capra por supuesto, habla también de una educación ecológica y holística, que tenga un enfoque multidisciplinar, y habla de su Centro de Alfabetización Ecológica (Ecoliteracy). Para esta educación para la sostenibilidad fija seis principios: las redes (todos los organismos están interconectados y son interdependientes, dependiendo del ecosistema para poder subsistir); los sistemas anidados (los sistemas forman estructuras multinivel, es decir, dentro de un sistema hay muchos sistemas definidos, y él a su vez forma parte de un sistema mayor); los ciclos (toda la materia atraviesa el sistema en movimientos cíclicos); la circulación (todos los sistemas son abiertos, y hay en ellos un constante flujo de materia y de energía); el desarrollo (tanto a nivel individual o aprendizaje, como a nivel colectivo, o evolución); y el equilibrio dinámico (el sistema está en constante movimiento pero también en una relativa estabilidad). Capra hace énfasis en que debemos aprender de estos principios de los sistemas biológicos para poder surgir como comunidad y sociedad sostenible.

Por último, tenemos la intervención de Gunter Pauli. Este tipo me impresionó por su capacidad de hablar de cosas concretas. Él habla de todo lo anterior, pero dirigiendo más la atención a la aplicabilidad de dichas ideas a la ingeniería, a la economía, a la arquitectura, etc., sin que en ningún momento parezca querer establecer una doctrina rígida e irracional. Es un tipo muy práctico y es economista. En la conferencia nos habla de ejemplos específicos de proyectos de negocios que ha llevado a cabo en diferentes lugares del planeta. Nos dice que la economía verde que conocemos hoy en día es una economía forzosamente costosa, y que hay que re-pensar el paradigma ecológico-sostenible, aprendiendo de los ecosistemas el principio de que se debe trabajar con lo que se tiene, a un nivel lo más local posible, intentando cubrir en primer lugar las necesidades básicas de la comunidad, apoyando al emprendedor, generando empleo, sacando el mayor provecho de las materias primas y, por supuesto, cambiando el sistema de producción de energía actual. Dice, muy lúcidamente, que no todo lo que es "biodegradable" es necesariamente sostenible. Habla también de la generación de valor económico a partir de la sostenibilidad. Por último, en el área educativa, nos presenta sus fábulas y nos habla del papel fundamental que tienen los valores y la fantasía en la formación del niño.

Sin más, les dejo con los tres conferencistas. Si entran en la página de Vimeo, hay además otros videos con preguntas formuladas por el público y otras cosas.

Educación para la vida, 1 (Sábado 15/10/2011) from Pocapoc Balears on Vimeo.


Educación para la Vida, 2 (Sábado 15/10/2011) from Pocapoc Balears on Vimeo.


Educación para la vida, 3 (Sábado 15/10/2011) from Pocapoc Balears on Vimeo.


Enlaces de interés

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