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lunes, 15 de abril de 2019

Comunicación no verbal

En nuestro tiempo se ha vuelto costumbre comunicarnos escribiendo. A través de ello, hemos logrado acortar distancias, conocer gente que de otro modo no hubiésemos conocido.

Pero también hemos descubierto en este proceso, lo inútiles que muchas veces pueden ser las palabras solas. Genios son quienes han logrado realmente conmover almas a través de un montón de caracteres.

Una cosa es la literatura, compartir cartas, conversas de debate, pero otra cosa es la conversación íntima, la emocional, o las discusiones con gente de nuestro entorno, gente que nos importa.

A veces es necesario, y urgente, escuchar el tono de voz de la otra persona, ver su mirada cuando nos habla, sus gestos. No pocas veces me pasa que algo que escribo es malinterpretado por ser leído con determinado tono, que mi interlocutor adjudica al no tener referencia, o viceversa.

Yo siempre he sido incapaz de tener relaciones intensas con alguien con quien no comparto personalmente. He conocido gente interesantísima en internet, he concertado encuentros, hemos intercambiado números, pero que una persona a quien no se le ve la cara con frecuencia, pretenda escribirme todos los días, me parece intensidad absurda. Yo lo siento vacío y carente de sentido.

Aún menos pensar en enamorarme de alguien sin haber tenido su presencia frente a mi. A veces nos obsesionamos con famosos, a veces vemos a algún usuario de alguna red social que nos produce una inquietud especial. Pero particularmente no concibo enamorarme de alguien de quien no he escuchado la voz, alguien de quien no he sentido el olor, o que no ha reaccionado con una sonrisa frente a la mía. 

A lo mejor es algo muy personal. Pero así lo siento.

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domingo, 13 de julio de 2014

Amigos

Hace poco leí un artículo en XakataCiencia sobre los amigos. Básicamente decía que nuestro círculo de amistades se renueva en promedio cada siete años.

Muchos dichos hay por ahí en la internet, de que los amigos verdaderos son para siempre, o de que las personas que realmente valen la pena no se van de tu vida, y cursilerías por el estilo.

Creo que el devenir de la vida es mucho más violento y arrastra a su paso incluso las mejores amistades. De hecho estuve muy de acuerdo con el artículo que mencioné, pero en general creo que siete años es mucho. A menos que se refiriera a ciclos de un grupo entero de gente.

Yo sobre los amigos tengo varias cosas que decir, y finalmente me he puesto a escribirlas.

En primer lugar, yo no sé qué es eso del "mejor amigo", ese de toda la vida. No sé si habrán sido las circunstancias de mi vida, mudanzas constantes, cambios de escuela, conocimiento de muchos círculos sociales en general, pero ese amigo(a) para mi no existe.

Considero mejor amigo a aquella persona con la que paso la mayor parte del tiempo y con quien comparto la cotidianidad. Pero esa persona en mi caso siempre ha cambiado casi anualmente. Recuerdo el colegio y la universidad. Tuve por épocas ese amigo de "pa'ca y pa'lla", con algunos sigo teniendo contacto, con otros no.

La amistad es casi como el amor en el sentido de la primera impresión. Casi siempre me sentí atraída (de cierto modo) a la primera interacción con quienes han sido mis mejores amigos. Hacia algunos de pronto tuve una pequeña atracción sexual, o de ellos hacia mí, cosa que confiesan después. Pero solamente una vez alguien pasó a ser algo más que eso, y no duró nada. Yo no considero que cierto impulso sexual arruine las amistades o las vacíe de contenido.

Cuando un amigo se pone intenso, casi inmediatamente me siento incómoda. Ese "por qué no me llamas", "te olvidaste de mí", etc., no me gusta para nada, pues siento que con los amigos no hay obligación, solo espontaneidad. Por supuesto, mientras la relación dure, les escucho en las buenas y en las malas.

De los amigos no requiero similitud en la ética y en las creencias, y menos en los gustos. Los he tenido de muy diversas opiniones, religiones, ideologías políticas, etc. A veces son insufribles, pero total son amigos. Creo que una amistad es para enriquecerse, y buscar puros igualitos a mi es una pérdida de tiempo. En las parejas busco más esa similitud, pero no en gustos, sino más bien en lo profundo.

Curiosamente he tenido muy pocas amigas mujeres, y algunas que tuve eran lesbianas. Hay algo de turbiedad y de competencia en las relaciones entre mujeres que no soporto mucho, y que hallo con mucha frecuencia. Sin embargo he conocido ciertas mujeres inolvidables.

Suelo hacerme muy amiga de mis mentores. Y me gusta compartir con ellos como si de un amigo se tratase: tuteo, compartir social, bebida, etc. Creo que son los momentos en que más aprendo de esas personas.

Creo que la confianza y la casi ausencia de juicio, aparte de cierto interés curioso en el otro, es lo que hace una buena amistad. Pero creo que ellas como todo en la vida, no son para siempre. Parece que a través del tiempo cambiamos, y con ese cambio (y con los cambios de lugares), cambiamos también a quienes nos rodean, y ellos a su vez nos cambian a nosotros. Es un proceso infinito.
Juliana Coutinho / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)
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