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martes, 15 de abril de 2014

Luna roja, no nos mires con tanto desdén


"La luna me está mirando, yo no sé lo que me ve..."

Sí, a veces parece que los astros nos miraran a nosotros. A veces parece que la Luna nos sonríe. Anoche asistimos a un espectáculo astronómico, que ocurre cuando la Tierra se interpone justo entre el Sol y la Luna, tapando a ésta con su sombra, fenómeno conocido como Eclipse Lunar. Se habla de la "luna roja", porque en la fase de totalidad, la Luna en lugar de invisibilizarse totalmente, se torna de un color rojizo. Ayer tuve la oportunidad de observar toda la totalidad, y afortunadamente Maracaibo tuvo un cielo despejado para ese momento.

Hasta ahí todo bien. Todo el espectáculo, las fotos que pude hacer con el modesto equipo con que cuento, una cámara digital no profesional y un trípode. La Luna "posó" ayer pegadita de la estrella Spica, muy cerca de Marte, y con Saturno a una distancia mediana. Pero el despliegue aquí en la Tierra con respecto a este fenómeno fue lo lamentable. Sobre todo hablaré de Venezuela, porque es donde habito, y porque no pasamos por momentos fáciles, y parece que nuestra cordura está siendo afectada (estoy por pensar eso).

Aparte de las conjeturas astrológicas, ya algo de "tradición" en todos los fenómenos celestes, me topé con un artículo que relacionaba el evento con la Semana Santa. Casualmente ha caído este eclipse en la celebración cristiana que conmemora la pasión y muerte de su Mesías, y hubo astrólogos que llegaron al colmo de relacionarlo con ello: la "luna de sangre" y la "sangre de Cristo" derramada por los hombres. Aunque ya es bastante ridícula la metáfora, el astrólogo se las trae mezclando cosas supuestamente incompatibles (el cristianismo no acepta a la astrología, o cualquier clase de "brujería"), pero esas son las síntesis eclécticas charlatanas de nuestros tiempos.

De paso en nuestro país, ayer hace un año que tomó el poder el actual Presidente, por lo que el bando oficialista estaba de fiesta (no sé por qué, habiendo sido hasta ahora tan nefasta administración). Entonces hablaron por las redes de la "luna roja, la luna chavista". El mismísmo Presidente de la Asamblea Nacional pareció apoyar la idea, con retuit en su cuenta @dcabellor. Pero por si fuera poco lamentable el espectáculo, algunos opositores no se conformaron con ridiculizar la metáfora, y se inventaron la suya: la luna roja por la sangre derramada por las víctimas mortales de estos meses de protesta nacional.

Tanto despliegue de estupidez en verdad fue sofocante. Además consíderese el hecho de que los Eclipses Lunares son de los eventos estelares importantes más comunes, dándose en promedio dos veces al año, y con un amplio avistamiento en la geografía terrestre (al contrario de los Eclipses Solares). El hecho de que éste cayó en Semana Santa, en el aniversario de la toma del poder de quien ni nombraré, y en plena crisis política venezolana es mera casualidad.

De paso había algunos intensos por allí indignados por la atención que recibía la Luna Roja, distrayéndonos de la agenda de protestas. Les diré: señores, la ciencia es una de las claves del progreso. Difundir e informar correctamente de estos eventos, educa a la población, nos acerca como humanos, y nos acerca al pensamiento racional, tan escaso por estos días en mi país.

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domingo, 10 de julio de 2011

La "ciencia" 2.0 y sus molestos juicios

Como ya todos sabrán, laboral y profesionalmente, me dedico a la música, es decir, al arte, y con los pocos argumentos de que puedo hacer mano, he decidido escribir una crítica a una tendencia molesta que he visto se ha estado desarrollando en muchas páginas y weblogs de ciencia, que no necesariamente científicos.  Yo me considero aficionada a la ciencia; hace mucho tiempo tuve que elegir a qué me dedicaría y sé por demás que como dedico la mayor parte de mi tiempo a la música, mis conocimientos y habilidades técnicas alrededor de la ciencia nunca han sido desarrollados.

Ahora, volviendo al tema, y ya dejando de excusarme porque no lo juzgo tan necesario, hablemos de "eso" que me ha venido molestando.  Muchas páginas de ciencia se han dedicado últimamente a condenar una serie de conocimientos y prácticas que no son ciencia, que aparentemente pretenden serlo, y que son consideradas por estos opinadores científicos una farsa.  Hasta ahí no hay desacuerdo de mi parte: hay cosas que se venden como ciencia y no lo son, y hay farsantes que engañan al público, siempre lo habrán, y hay que desenmascararlos, sobre todo cuando pueden causar un daño potencial a la gente.  Pero más allá de eso, se han dedicado a condenar cosas y conocimientos que no son ciencia, no habrá manera de que lo sean, pero por alguna razón molestan a los científicos; así como he visto una serie de juicios muy apresurados en torno a lo no científico.

Para hablar de cosas más concretas, encerraré las cosas que he visto en cuatro afirmaciones comunes:
-   Conocimientos tradicionales como por ejemplo la astrología y la medicina china son una farsa y deben ser refutados y eliminados.
-   La filosofía no tiene ninguna utilidad en esta era "científica - tecnológica"
-   La religión es la fuente de todos los males
-   Hay ciencias "débiles" y ciencias "fuertes"

Podría escribir largamente si me dedicase a criticar o a refutar cada uno de los artículos que he visto escritos en estos sones, así que decidí sintetizar la cosa en estos cuatro puntos, y digamos que expresar lo que pienso de cada una de estas afirmaciones de manera generalizada.

En primer lugar hablemos de conocimientos tradicionales como la astrología y la medicina china, por mencionar los más famosos.  A mi parecer la palabra "conocimiento" no está mal aplicada ya que, sea por el método científico o no, éstos fueron creados transmitidos y actualizados por siglos a través de la experiencia (no se lea experiencia en el sentido científico o empirista).  Hablando de la astrología, en primer lugar, hay un profundo desconocimiento de la población (tanto la creyente como la no creyente) respecto de la misma.  La astrología podríamos afirmar que se ha dedicado a establecer las supuestas influencias de los cuerpos celestes más cercanos sobre nosotros, y con ello ha creado una serie de arquetipos y relaciones de gran complejidad, que se combinan de maneras diferentes en cada individuo, según sea la posición de estos cuerpos celestes en el momento de su nacimiento.  Así mismo, hay eventos estelares que en el transcurso de la existencia del ser, ejercen diferentes influencias, según sea dicha carta de nacimiento.  Podría definirse la astrología como una especie de sistema mítico, que construye prototipos de los caracteres físicos y psicológicos humanos, y que cree en una influencia externa fatalista, usando como símbolos los cuerpos del sistema solar.  Sin embargo, hoy en día la misma se ha simplificado balurdamente, hasta el punto de que existe la tendencia generalizada de que sólo se clasifica a las personas según su signo solar, y en base a él se hacen horóscopos generalizados.  Esta simplificación por un lado favorece a los astrólogos comerciales, que saben que a la gente no le interesa tanta paja, y por otro lado, deja a los detractores de la astrología en una total ventaja para sacar a relucir su ridiculez.  Con esto no estoy queriendo yo afirmar que las cosas que dice la astrología sean verdad o estén demostradas, sino que la misma ha sido llevada a un punto en que no es ni la sombra de ella.  La astrología, vista como lo que es, un sistema mítico, es compleja e interesante y merece su lugar en la cultura humana.  Hay en ella clasificaciones interesantísimas y visiones de la tensión entre las fuerzas del mundo.  Que los científicos se dediquen a ridiculizarla, en lugar de estudiarla como a cualquier producto mítico, hace que la gente en general se desinterese totalmente de ella, o siga creyendo en los horóscopos de las revistas dominicales. La astrología NO es ciencia, eso está claro.  Algo que es muy común, y entiendo que moleste a los científicos, es la confusión generalizada entre astrología y astronomía; pero en esto creo que tienen gran responsabilidad los científicos, pues en el pensamiento de las masas, la divulgación es fundamental: si no hay "ciencia para vender" (por decirlo de alguna forma) la gente que no posee un gran interés en ella no buscará por su cuenta.

En el caso de la medicina tradicional, hay que tener en consideración que estos conocimientos fueron adquiridos por la experiencia a través de los siglos, por estudios del cuerpo humano y transmitidos por generaciones.  También hay que tener en cuenta que éstas medicinas (a diferencia de algunas farsas contemporáneas como los adaptógenos) son anteriores a la existencia del método científico, incluso anteriores a la idea de "ciencia", y no tenían a mano la tecnología contemporánea.  Sin embargo, esto no invalida totalmente sus conclusiones y conocimientos, pues los pacientes mismos muchas veces tienen mejoras notables, sobre todo cuando se trata de aquejamientos musculares o articulares, y, aunque se trate en muchos casos de "efecto placebo", no es algo que se deba dejar de estudiar o minimizarse a ridiculez pura.  De hecho el estudio, por ejemplo, de los "puntos de energía" chinos, no se usa solamente para "sanar" molestias de salud, sino que se les puede dar la aplicación contraria, hacer daño, aturdir o inmovilizar a un oponente en las artes marciales o en la defensa personal; aún cuando hoy en día sepamos que esos "puntos de energía" puede que no sean tales, sino la presencia de tejidos delicados, conjunciones óseas o presencia importante de terminaciones nerviosas.  Yo a veces, según sea el caso, he pensado que muchos científicos al criticar las medicinas tradicionales o simplemente reducirles a un efecto placebo, pecan de especuladores.  Hay que tratar de salvar lo más posible de estos conocimientos, y con la tecnología de que se dispone hoy en día, explicar de forma médica qué es cierto y qué no, pues no creo que todo sean meras especulaciones mágicas de culturas antiguas.

Viniéndonos al tema de la filosofía, confieso que la primera vez que vi una entrada con semejante titular, no lo podía creer, simplemente vergonzoso.  La filosofía, que representa, a resumidas cuentas, la matriz del pensamiento humano en una determinada cultura o época, y sintetiza la visión que tiene esa cultura de sí misma, del hombre, de la existencia y del mundo, no tendría forma ni manera de ser inútil.  Además ¿de verdad le vamos a buscar la utilidad a todo el quehacer humano?  No tienen idea de la sarta de inutilidades que encontrarían, entre ellas, el arte.  Y es que la misma ciencia moderna y su famoso método son el resultado de, no uno, sino de varios movimientos filosóficos que concurrieron en una época: el racionalismo, el empirismo, la ilustración, el positivismo; y no sé de cuál fue que se le contagió la tendencia de encontrarle una utilidad o la inutilidad a las cosas.  Los mismos científicos muchas veces cuando estudiaron ciertos fenómenos no se pusieron a pensar en qué utilidad tendrían sus hipótesis y teorías en el futuro.  Sin embargo, queridos señores científicos, tecnólogos, ingenieros o lo que seáis, los respeto mucho, pero lamento decirles que la vida humana no se limita ni a la razón ni a los pragmatismos.  Y piensen que hoy, en pleno siglo XXI, después que han vivido los grandes de la semiótica y la lingüística, sabemos que tanto la ciencia como la filosofía son abstracciones lingüísticas y simbólicas del mundo, que tratan problemas diferentes, y no veo por qué tienen que acabar condenándose o excluyéndose. La filosofía, simplemente no es experimental, y por ejemplo, cómo puede obviarse al momento de acordar tratados éticos o de hacer una propuesta estética ¿Puede la ciencia sustituirla, o puede el método científico darnos resultados en estos aspectos? No lo creo, porque son aspectos no fenomenológicos, pero necesarios de abordar para la existencia humana y la vida en sociedad. 

Ahora vamos a la guerra eterna: la religión.  Yo comprendo, la ciencia está basada en la observación del mundo y la propuesta de hipótesis, y su posterior demostración, a través de los hechos y el consenso, mientras que la religión está basada en un montón de dogmas de antigüedad considerable, y en la creencia ciega en entidades-seres ontológicamente superiores a los seres humanos.  Yo particularmente creo que las religiones existirán per secula seculorumy responden a cosas y sentimientos que están muy dentro de nuestra estructura (no sé si biológica, psicológica o social).  Las religiones como instituciones que muchas veces concentran mucho poder, no son problemáticas por ser religiones, sino precisamente por ser instituciones con demasiado poder.  El problema es político-social, no religioso.  El problema es que influyan en las decisiones de Estado, y que se redacten Constituciones bajo la guía de sus dogmas, violando acuerdos universales (pero contemporáneos) como los Derechos Humanos.  Creo que hasta ahí, los científicos y yo andamos de acuerdo.  Lo que me molesta es que a veces hablen de la religión como si hubiera que desaparecerla de la faz de la Tierra, obviando por completo el valor cultural que subyace en sus mitos, estructuras cosmogónicas y filosofías; y hablando como si todas las religiones fueran de la misma calaña.  No señores, las religiosidades humanas no se limitan a creyentes y ateos, ¡no! y ustedes debieran ser los primeros en saberlo, pero no lo demuestran.  Las religiosidades afectan profundamente la percepción del mundo de las culturas y de las personas, y son de diversidad infinita.  Yo pienso que, si no creo en dios, ¿por qué coño tengo que estar empeñada en destruirlo como fenómeno? No creo que exista y ya, si no lo tengo en cuenta en mi vida y en mis pensamientos, es mi problema.  Además, estoy convencida, de que si se debate la existencia o no de algo, corresponde al que defiende la existencia, demostrarla, no al contrario ¿cómo demostrar la no existencia de algo? La no existencia se concluye de la falta de hechos que verifiquen la existencia, es todo (y disculpen la redundancia).

Por último me referiré a algo que realmente he visto pocas veces, un par si acaso, pero yo sospecho que los modos de pensar son como las cucarachas, si 2 lo divulgaron, atrás 2000 ya lo habían pensado o lo pensarán así de ahora en adelante.  Leí básicamente que las ciencias se dividían en "fuertes" y "débiles", y para mi desconcierto, todas las que ejemplificaban el renglón "débil" eran ciencias humanas. ¿Esto es en serio? ¿Débiles? ¿Por qué? ¿Porque no llegan a conclusiones irrefutables o a leyes universales?  Empecemos por decir que el objeto de estudio de las "ciencias débiles" es de una complejidad inimaginable (no digo que los objetos de la naturaleza no lo sean, ojo) y de paso sus métodos son de carácter cualitativo, muy pocas veces los fenómenos son cuantificables y, de paso, varios modelos teóricos pueden encajar a veces en un mismo fenómeno ¿Eso hace que sean menos ciencias? Creo que vamos a tener que aclarar las definiciones.

Por último permítanme decir que cuando me suscribo a un blog de ciencia... ¡lo que quiero ver es ciencia! ¡Quiero ver la naturaleza, y las teorías que pretenden comprenderla, desnudarla! No luchas interdisciplinarias ni especulaciones o seudo-argumentos, mucho menos necios juicios, que a veces incurren en el juicio de valor (qué poco racional de su parte), en contra de otras prácticas humanas. La ciencia es útil, la ciencia es hermosa, la ciencia puede estar en todo, pero la ciencia no lo ES todo.

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Nota: Justo ayer, mucho después de haber redactado este pequeño ensayo, me encontré con un par de joyas aquí aquí.  Posiblemente dedique nuevas a entradas a tratar estos asuntos.

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