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lunes, 15 de abril de 2019

Comunicación no verbal

En nuestro tiempo se ha vuelto costumbre comunicarnos escribiendo. A través de ello, hemos logrado acortar distancias, conocer gente que de otro modo no hubiésemos conocido.

Pero también hemos descubierto en este proceso, lo inútiles que muchas veces pueden ser las palabras solas. Genios son quienes han logrado realmente conmover almas a través de un montón de caracteres.

Una cosa es la literatura, compartir cartas, conversas de debate, pero otra cosa es la conversación íntima, la emocional, o las discusiones con gente de nuestro entorno, gente que nos importa.

A veces es necesario, y urgente, escuchar el tono de voz de la otra persona, ver su mirada cuando nos habla, sus gestos. No pocas veces me pasa que algo que escribo es malinterpretado por ser leído con determinado tono, que mi interlocutor adjudica al no tener referencia, o viceversa.

Yo siempre he sido incapaz de tener relaciones intensas con alguien con quien no comparto personalmente. He conocido gente interesantísima en internet, he concertado encuentros, hemos intercambiado números, pero que una persona a quien no se le ve la cara con frecuencia, pretenda escribirme todos los días, me parece intensidad absurda. Yo lo siento vacío y carente de sentido.

Aún menos pensar en enamorarme de alguien sin haber tenido su presencia frente a mi. A veces nos obsesionamos con famosos, a veces vemos a algún usuario de alguna red social que nos produce una inquietud especial. Pero particularmente no concibo enamorarme de alguien de quien no he escuchado la voz, alguien de quien no he sentido el olor, o que no ha reaccionado con una sonrisa frente a la mía. 

A lo mejor es algo muy personal. Pero así lo siento.

Photo on Foter.com
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martes, 26 de enero de 2016

Soltar

No entiendo a esa gente que se la pasa en que "hay que soltar", "hay que dejar ir", yo siento que toda mi vida lo que he hecho es permanecer mientras puedo, luchar para que algo dure un poco más, y escribir para que lo maravilloso trascienda aunque mi memoria llegue a fallar. Porque al final, todos seremos olvido.

¿En serio alguna cosa les ha durado tanto como para exigirse con esa urgencia soltar?

Photo credit: Artistic-touches via Foter.com / CC BY-NC

jueves, 7 de enero de 2016

Adiós, 2015 de contrastes

Este fin de año ha sido un poco extraño. No me preocupé de escribir un post antes del 31 de diciembre, y es que, a decir verdad, en 2015 el blog estuvo bastante abandonado. Eso a pesar de que me gané el primer premio por escribir acá. Aún así, considero que no hay material para un top ten o algo por el estilo.

El año pasado nos tiñó a todos de cierta sombra, pues fue un año económicamente trágico para Venezuela. Trágico, no hay otra palabra. A pesar de ello, trabajé con mucha gente nueva, aprendí muchas cosas y gané dinero que prácticamente en cuestión de días se pulverizaba, pero todo bien, he sobrevivido, y hasta he comprado juguetes nuevos.

Dentro de todo, toqué ópera, rock, pop, rock sinfónico, lo mismo de siempre con los coros infantiles, pero en resumidas cuentas fue un año de crecer; toqué lo suficiente para mantener mi instagram activo de farándula y conciertos.

Una foto publicada por Vanesa Cárdenas (@nesacardenas) el



En lo personal tuve altos y bajos, muy bajos, pero nada que no se traduzca en arte y más arte. Cambié, y mucho, y también aprendí y mucho, al parecer los momentos de oscuridad me han llevaron a una actualización de software de mi persona.

Este post quizás no tenga nada interesante. Quizás el tradicional ¡feliz año!, y decir que sí, fue algo increíblemente satisfactorio observar los resultados de las elecciones parlamentarias de diciembre. Quiero un cambio para mi país, y poder escribir más sobre mis intereses que sobre lo jodida que está Venezuela. 

A lo mejor y este año se pueda.

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jueves, 26 de marzo de 2015

Whiplash y el despotismo musical


En estos días vi esta película, muy musical, que por supuesto me recomendaron muchas personas. La banda sonora es una exquisitez en verdad. Y aunque me pareció ver ciertas exageraciones musicales (¿en serio alguien puede saber el tempo exacto de una indicación metronómica de una vez?), me gustó en general, por lo que creo que retrata principalmente.

En eso de ser director musical hay siempre una carga de poder. Eso no lo podemos negar. Mientras vi Whiplash, vi en el personaje del maestro Terrence Fletcher cosas que de hecho ya he visto en la vida real: la figura del director despótico y que piensa que la mejor manera de hacer responder a sus músicos es a través de una disciplina humillante, efectivamente existe.

La música necesita disciplina, y mucha. Ningún gran ejecutante lo es por casualidad o por mero talento, y esto lo creo muy profundamente. Aún hay gente que cree en el "niño genio", en el "prodigio", pero yo creo que siempre hacen falta factores ambientales, un buen mentor (padre o maestro), y una práctica insaciable y a veces obsesiva.

Pero creo que a pesar de ello, la música por ser arte, debe basar más su disciplina en la comprensión. Me explico. La disciplina en la ejecución, más allá de pretender tocar más rápido, más notas, y hacer acrobacias con el instrumento, por así decirlo, tiene que buscar una comprensión cada vez más profunda, tanto de sí mismo, como del instrumento y de la música.

Esta comprensión debe inducirse por la fuerza en muy contadas ocasiones, y cuando efectivamente la persona está preparada para ello. El maestro o director debe ser pues muy sensible en este sentido. De resto, creo que la búsqueda de esa comprensión es interna, meditativa, reflexiva, y claro, también necesita de la repetición mecánica que muchas veces nos lleva a escuchar las cosas de otra manera.

Debo confesar que una vez fui víctima de un comentario de una persona predominantemente despótica. Y afectó profundamente mi vida en ese momento, al punto de plantearme si continuar con mi carrera musical o no. Soy testigo de que esta persona logra resultados musicales increíbles, pero también ha tenido muchos problemas en relaciones interpersonales.

Un estudiante al momento de intentar hacer música con sus aún limitados recursos (o cualquier persona, como seres limitados y eternos aprendices que somos), y entregar sin embargo toda su sensibilidad, puede entrar fácilmente en un estado de vulnerabilidad que debe ser utilizado positivamente, y superado en lo posible en pro de la construcción del ego artístico.

Así que mejor guardemos la actitud despótica. Y de encontrar a un gran maestro así, pues bien hay que aprovechar sus conocimientos, sin permitir ser humillado.

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viernes, 13 de marzo de 2015

Y cómo suena tu cabeza

Si de algo estamos inundados en Venezuela es de balas. Viene un diplomático a pretender hablarnos de balas, de balas "que no distinguen" pero que "suenan diferente".

Creo que él mismo se dio cuenta que hablar de balas que no distinguen no le convenía. Porque las balas del hampa en Venezuela se llevan veinte mil cabezas al año, sin distinción de pensamiento.

Entonces quiso hacer un chiste, o algo, para dar a entender que de algún modo las balas en las cabezas opositoras tienen menos importancia. "Hacen un chasquido. La cavidad craneal es hueca".

Una increíble exposición de odio y de la acostumbrada apuesta a la segregación del chavismo, de parte de alguien que nos representa en el exterior. Y ahora pretende separarnos "biológicamente".

Y la verdad es que el gobierno demuestra eso, por ejemplo, cuando el año pasado en medio de las protestas de principios de año hubo muertos, y ellos solo conmemoraron a aquellos que les simpatizaban. Los otros de algún modo se lo merecían, o "quién los mandaba".

Lo más espantoso es ver semejantes comentarios incluso con niños, como el que fue asesinado hace pocos días en Táchira, por cierto, de un tiro en la cabeza.

La verdad es que las balas aquí no distinguen, señor Chaderton. Y créame, que aquí ninguna cabeza es hueca, por más adoctrinada que esté, ninguna cabeza vale menos por las ideas que contenga.

Ni siquiera la cabeza suya.

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miércoles, 21 de enero de 2015

El bolívar es un fastidio

"El dólar ha subido Bs 53.66 en 38 días, si continua a ese ritmo llegará a Bs 200 justamente el 31 de diciembre."
@ChristophDM

"Llegamos a un extraño momento de la economía:
Sumas un billete de 100, 50, 20, 10, 5 y 2, una moneda de 1, 0,50, 0,25, 0,125, 0,10, 0,05 y 0,01.
Es decir, sumas todo el "cono monetario".
Y no compras 1 euro."
@LuisCarlos

En eso se ha convertido nuestra moneda, en un verdadero fastidio, en una cosa que aunque usamos todos los días, nos da cada vez más la sensación de no servir para nada, de valer cada día menos. La irresponsabilidad de la política económica de nuestro Gobierno nos ha llevado a estos límites insospechados. El heredero de Hugo es mucho más que inútil.

En estos días andaba con mi padre haciendo unas diligencias, y él fue a comprar cuatro resmas de papel tipo carta. El total de aquella transacción hizo poco más de 1.400 Bs. Él disponía de unos cuantos billetes de 20 Bs., algunos de 50 y unos pocos de 100 (el de más alta denominación). Recuerdo la escena, y debimos haber pagado con entre 40 y 50 billetes. ¡50 billetes para pagar cuatro resmas de papel! Aquella escena fue un poco surrealista.

En cualquier "tigre vaca flaca", a mi me pagan entre 8 y 15 billetes, y hablamos de billetes de las dos más altas denominaciones existentes en Venezuela. Dar propina con el billete más pequeño (el de 2 bolívares) me parece últimamente un real ejercicio de miseria; prefiero no dar nada, eso no paga ni un pasaje de bus (de hecho está en 11 Bs.)

Así vemos esta escena todos los días, tenemos en las manos, en la cartera, un montón, literalmente, un montón de billetes que no compran prácticamente nada.

Hace poco más de un mes, presenciamos todos que el precio de 1 dólar sobrepasaba la barrera (ilusoria) de los 100 Bs. Veíamos todos cómo nuestro más alto billete compraba sólo un miserable dólar, y nuestra unidad monetaria (1 bolívar), pasaba a valer el equivalente a un centavo. Hoy vale menos que eso.

Los expertos desde hace mucho tiempo están advirtiendo al Gobierno que debe sacar billetes de 500 y de 1000 bolívares para la comodidad de las transacciones. Hoy día todos los billetes venezolanos son "sencillo".

Hoy en Venezuela hay más bolívares circulando que nunca, y menos dólares para la gente que nunca. Quizás no se comprenda a primera vista, pero todo este dinero inorgánico circulando por nuestras manos no hace sino generar más inflación cada día. Y no solo no hay dólares, cada día hay más escasez, es decir, menos cosas que comprar con los bolívares.

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jueves, 1 de enero de 2015

2014, qué te nos llevaste

No tengo ánimos de hacer un recuento extenso de este año. Fue un año extremo, de sentimientos encontrados, de realidades duras, y en lo personal, de siembra.

Fue el año de las protestas, el año en que se vio una represión de pocos precedentes, un año terrible económicamente, el año de la chikungunya, un año más para perder la esperanza en el país.

Este año se nos llevó gente, muy repentina, precoz y desgraciadamente. La muerte vino a recordarnos incesantemente nuestra fragilidad.

También fue un año de mucho trabajo para mi, mucha experiencia y mucho aprendizaje. Floreció en mi un respeto a mi persona como profesional, y he afirmado que me gusta el camino que hace mucho tiempo elegí. Fue un año de largas lecturas, increíble música y viajes cortos.

Como dije, este año he sembrado. He conocido personas increíbles, dispuestas a ayudarme, dispuestas a compartir conmigo, y que de uno u otro modo me han animado a apostarle a mis sueños. A todos ellos agradezco. También he amado como no recuerdo haberlo hecho antes. Pero no hay de qué alardear, solo esperar la cosecha. 

Ojalá y traiga buenos frutos...



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lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Cuál clase media?

Muchos lo han dicho, en medio del desastre económico que vive Venezuela, somos una generación aplastada, una generación que ha tenido que pasar doble trabajo para si acaso surgir o independizarse. Son muchas las variables que nos afectan, y el futuro solo se ve peor. 

Me hace gracia que desde el gobierno se haga burla de la clase media venezolana, o que para muchos se considere ilegítima su queja por la decadencia a la que ha sido sometida, hasta el punto en que no sabemos realmente si la clase media venezolana sigue existiendo en muchos estratos que, por ejemplo, en los 90's, lo eran sin duda. La generación de relevo nos hemos visto en la imposibilidad de hacer una vida como la de nuestros padres y abuelos.

Me pregunto si soy de la clase media, cuando, siendo una profesional, con título universitario, y ejerciendo mi profesión, empleada y hoy iniciándome como profesora universitaria, no me redondeo los 100 dólares al mes*.

Me pregunto si soy de la clase media, cuando en mi casa, aunque de muchos metros cuadrados (pero considerablemente vieja), convivimos tres generaciones, sin esperanzas de independencia a menos que sea saliendo por la frontera. Y cuidado un resbalón, hasta podríamos terminar siendo cuatro generaciones en un mismo lugar.

Qué clase media si casas, carros, terrenos, parecen cosas inalcanzables, y que el banco me dé créditos para ello, ni soñar. Mi patrimonio llega apenas a ciertos equipos para ejercer mi profesión, una computadora, un smartphone y un montón de libros. Los ahorros, mejor que no existan, mejor comprar artilugios tecnológicos, hacer unos cursitos, o llevar adelante proyectos personales, porque el dinero venezolano se diluye a ritmo vertiginoso.

Mis padres empezaron a trabajar alrededor de los veinte, y a los dos o tres años se casaron, con carro y casa propia. Mis abuelos igual, o aún más rápido. Uno de ellos incluso salió de la pobreza extrema, y solo con estudiar, hacer su carrera y trabajar en ello ("solo", lo que todos hemos hecho, y se suponía que hacíamos lo correcto), y edificó una casa y una familia bien acomodada.

¿Qué rayos pasa? ¿Hasta qué punto han destruido el país? Y eso que yo soy de la clase media. No me quiero imaginar los estratos más pobres. O sí, me lo imagino. Nada más en estos días escuché relatos escalofriantes de armas y drogas en los liceos públicos, y hay gente que no tiene más remedio que enviar a sus hijos allá y recibirlos entre cuatro paredes a medio construir por la noche, sin certeza de que haya algo de comer.

A todo esto, se suma una diáspora sin precedentes. Quienes más o menos tienen estudios (pregrado, posgrado, y hasta bachilleres) están estudiando seriamente sus opciones en el exterior. En un país sin meritocracia alguna, donde no hay acceso a puestos de trabajo que garanticen un mínimo nivel de vida, el capital humano, lo más valioso quizás, se está fugando y produciendo riquezas en otros lugares del mundo. Si eres pobre, esto es casi imposible, si eres rico, a lo mejor vives bien acomodado y no te pega tanto: la clase media es la que se nos va.

Somos un país pobre.

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* Según el Banco Mundial, el umbral de pobreza se ubica por debajo del ingreso de 2 dólares al día (http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADnea_de_pobreza). El salario mínimo venezolano actual es de 4.251,78 VEF, al cambio en dólares en el mercado libre, 41,3 USD. Hay otras tasas de cambio reguladas por el gobierno, pero el acceso a estas divisas está restringido, y los precios de bienes y servicios se calculan al precio del mercado libre o negro.

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martes, 9 de septiembre de 2014

En la onda de los tiempos

Hay una actitud que he visto en ciertas personas que me parece un tanto ridícula. Es la actitud del "yo debí haber nacido en otra época", haciendo referencia a una época que por lo general no vivieron.

Sentir admiración por culturas y tiempos ajenos es maravilloso, pero ello debe ser un vehículo para manifestarse en la propia época y lugar, o al menos así lo veo particularmente. Sentirse frustrado por vivir en la época que vives, o por ser oriundo de algún lugar (aunque querer irse es válido, pero de donde eres, eres), es para mi un desperdicio de frustración.

En primer lugar, no me imagino en ninguna época anterior a la mía por una sencilla razón: ya conozco los avances científicos de esta época, y no cambiaría poder ver la ISS en vivo por YouTube, o los avances en el tratamiento del SIDA por nada. Eso yendo a extremos, la tecnología permea nuestra cotidianidad e ir a otros tiempos podría ser insoportable.

Segundo, porque mi época y lugar me hacen lo que soy. Así sea admiradora de lo que sea, soy una marabina de principios del siglo XXI admiradora-de-cualquier-vaina.

Tenía un amigo por ejemplo que decía que le hubiera gustado vivir en la Roma antigua. Eso no te hace un romano atrapado en la Venezuela de hoy. Solo seguía siendo un cabimero contemporáneo admirador de los aspectos romanos que han trascendido hasta nosotros. Y yo se lo decía.

Al respecto de la onda de los tiempos, siempre he dicho que los genios son dignos representantes de su lugar y época, explotaron lo mejor de su entorno, y en algunos casos se adelantaron a ella.

Yo no querría haber nacido en otro espacio o tiempo, porque plantearía un conflicto a mi propia identidad. Yo veo la manera de ser de la gente de hoy, las tendencias generales, y definitivamente soy una mujer de aquí y ahora, aunque tratando de no perderme demasiado en los "trendings" pues hay muchas cosas valiosas fuera de la euforia de las masas.


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sábado, 23 de agosto de 2014

Cuatro años reflexionando

Hoy mi blog está de cumpleaños. Aunque paso por momentos difíciles, y pendiente de otros proyectos y lo cargo descuidado; no quiero perder la tradición de celebrarle el aniversario a mi blog al menos mencionándolo.

El tiempo pasa volando definitivamente, y no es que este blogcito sea muy famoso, pero me da muchas satisfacciones.

Aprovecharé simplemente recordarles que este blog tiene un feed que pueden agregar a su lector: feeds.feedburner.com/ReflexionesApresuradas

Puedes seguir la página en Facebook: facebook.com/ReflexionesApresuradas

Puedes siempre comentar y enviar tus sugerencias acá en la página, o seguir mi cuenta personal de Twitter: @nesacardenas

Puedes suscribirte a las entradas y recibirlas en tu correo electrónico llenando este formulario (se te enviará un correo de confirmación, y puedes anular la suscripción cuando quieras):
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Por último les dejo algo del proyecto que me tiene distraída, nada menos que lo que espero sea el inicio de una carrera como cantautora, mi álbum "Nostalgia", del que ya pueden escuchar algo acá: soundcloud.com/vanesacardenas

De resto, sigamos reflexionando.


viernes, 15 de agosto de 2014

Suicidio

Con el tema de la muerte de Robin Williams, ha saltado a la palestra del debate de las redes sociales (¿debate?) el tema del suicidio. El suicidio en diferentes culturas ha tenido diferentes connotaciones éticas. Puede ser desde una cuestión de honor hasta el peor de los pecados.

A mi no me queda más que ser coherente conmigo misma. Si creo en el individualismo, y en la voluntad de que cada quien es dueño de su cuerpo y de su vida, el suicidio sería una de las máximas demostraciones de esa posesión, y de ese disponer cada quien como quiera de su existir. 

No hay manera de condenar a alguien por eso, más que quizás por el sufrimiento que pueda dejar a su alrededor, pero ¿qué sentido tiene?, sobre todo para alguien como yo que cree que la muerte es la aniquilación de nuestro ser, así que después de la muerte, no queda condena alguna. Por eso también la muerte es poca condena, si no es por el deseo de continuar viviendo.

En el suicidio hay una barrera ética: no se hace daño a nadie más, sino a uno mismo. ¿Y acaso no nos provee de esa posibilidad la libertad?

Claro está, la depresión es un oscuro lugar, una enfermedad a la que muchos se refieren a la ligera, como si de dar mensajes de auto ayuda se tratara. Es una cuestión química, que afecta todo nuestra percepción, incluyendo la percepción de la vida y de la muerte.

Por lo menos para Williams, un ser que logró trascender, quizás existe aún la única opción de inmortalidad: la de no ser olvidado.













Photo credit: dak1b2006 / Foter / Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-NC-SA 2.0)

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domingo, 22 de junio de 2014

Cada apagón es una tragedia

Así es, así he decidido verlo. Cada vez es más frecuente el estar en una actividad cualquiera, cotidiana, y que de pronto se vaya la luz, y uno tenga que interrumpir, o que continuar en medio de la oscuridad.

Hace tiempo reseñé una experiencia en un festival de coros en el que hubo un apagón. Así es nuestra vida todo el tiempo. Por ejemplo, cada vez es más frecuente que en medio de un entrenamiento en la escuela de kungfu se nos vaya la luz, en ese sector la cortan bastante, y en horas nocturnas.

A veces pienso en la particularidad de contar estas experiencias a otra gente o a próximas generaciones: yo di conciertos en medio de apagones, yo entrené muchas veces en medio de la oscuridad, bajo el techo de las estrellas, yo he basado mi vida en un calendario de racionamiento (cuando éstos eran fidedignos), y pasé horas en casa y en casa de otros esperando que la luz llegara.

Definitivamente son cuentos de tiranías, y esa es una de nuestras tragedias cotidianas.



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jueves, 12 de junio de 2014

Escasez hasta en el piano

Esta tarde le daba una clase de piano a una pequeña alumna, de diez años de edad. En un momento, le hablaba del paso de una posición a otra en el teclado, y le decía que hay que hallar la via más corta para llegar a la próxima posición, y no mover tanto la mano, para así no perder tiempo.

En eso, ella busca una metáfora para entenderlo mejor, y me dice: "entonces, estos son los dedos, y aquí está... ¡la Harina PAN! Sí, deben encontrar el camino más corto a la Harina PAN".

Una niña de apenas diez años intenta imaginar un tesoro, un premio al final de un laberinto, y lo primero que se le viene a la mente es Harina PAN (la marca más vendida de harina precocida de maíz en Venezuela). Quizás ella verá cómo en nuestro mundo adulto socialista, luchamos tanto por una harina, y lo que nos alegramos de conseguirla, pensará ella que es un tesoro. Un alimento de la cesta básica es un tesoro.

Ya no son los juguetes, alguna joya preciosa, algún conocimiento sublime... la comida es eso que nos dedicamos a encontrar los venezolanos todos los días en un tortuoso laberinto, si es que la encontramos. Y ya es lo que nuestros niños imaginan.


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viernes, 30 de mayo de 2014

La relación platónica con el piano

La mayoría de los instrumentistas tienen su instrumento. Mejor dicho, todos debemos tenerlo. Pero la mayoría de ellos no sólo lo usan en casa: lo llevan a las clases, a los ensayos, a los conciertos... Tocan siempre con su instrumento.

El caso de los pianistas es diferente, y por razones obvias: no se puede llevar un piano a todos lados. Me refiero a un piano acústico, por supuesto, los otros son "teclados". Esto conlleva a una serie de problemas e incomodidades. Y los demás músicos lo entienden, nada más pregúntele a cualquier ejecutante qué sentiría si tuviera que tocar con un instrumento diferente por vez.

Yo a veces los veo, enamorados de su instrumento, de su sensación, de su sonido, y no comprendo del todo ese  sentimiento pues yo cada vez debo tocar en un piano diferente. Uno los va conociendo, mi piano, el piano de la profesora, el piano del compañero, los pianos de la universidad, el piano del Teatro Baralt, el del auditorio de Banco Mara (ese lo extraño), etc.

Cada uno es diferente, cada cual su sensibilidad, cada cual su sonido, cada cual día dificultades de adaptación, y aquí en Maracaibo, cada cual con sus peos por falta de uso.

Quizás esto es bueno en parte porque desarrollamos una mayor capacidad de adaptación. Quizás afecta nuestra  ejecución todo el tiempo. Quizás es malo y fastidioso y ya.

Cierta vez una compañera violinista me describió eso de un modo que me gustó: la relación de ustedes con su instrumento es más platónica. Mira, a lo mejor.


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sábado, 24 de mayo de 2014

Neil, Wilfrido, mi mamá y yo

"Internet es la primera cosa que la humanidad ha construido y no entiende, 
el experimento más grande de anarquía que hemos tenido." 
Eric Schmidt

Hace poco me llegó esta frase al correo, de una lista de "frase del día" a la que estoy suscrita desde hace años. Así es la internet, anarquía sobre todo, donde funcionan mecanismos propios de ella, donde los nodos de información se construyen espontánea y colectivamente (aunque muchas veces no), sobre todo después de la aparición de las redes sociales.

En este frenético devenir de ideas, surgen cosas graciosas, y de pronto uno trasciende de la manera menos esperada. Trascendencia que es fugaz y hasta cierto punto falaz, puesto que la sustitución de ideas viejas por nuevas parece ocurrir de un momento al otro. Y ha pasado algo gracioso (más que trascendental) en estos días.

Un martes cualquiera, estábamos cenando en casa, tipo normal, toda mi familia y yo. Teníamos sintonizado (porque nos acordamos como casi nunca) el canal National Geographic, con la nueva versión de la serie Cosmos. En medio de una clásica reunión de familia en torno al televisor y la comida, donde es más lo que no te dejan oír que lo que pones atención a la serie, lanza mi mamá un comentario singular refiriéndose a Neil deGrasse Tyson: "Mira, pero qué hace Wilfrido Vargas narrando Cosmos".

Las carcajadas no se han hecho esperar, y buscamos imágenes del merenguero en los móviles y constatamos ese parecido en algunos ángulos. Y como cualquiera de esos momentos espontáneos, me dispuse a lanzar la anécdota por Twitter:

En el momento, no causó gran revuelo. Pero recordándolo luego por Facebook, @LuisCarlos, un pesado de las redes venezolanas, ha dado con el tuit y se le ocurrió nada menos que dar RT.

Bueno, aparte de los respectivos retuits y respuestas, un tuitero al que ni conocía, @webjac, hizo una imagen al puro estilo meme, y la publicó en Twitter y Facebook, donde ha tenido una viralidad regular:


















No es mi intención señalar el super éxito memético que ha creado mi madre. Más bien, resaltar esta anécdota graciosa, y si alguna vez llegan a recibir esta imagen (que ya me ha salido por Facebook y no desde el hilo que originé yo), sepan que mi mamá (que por cierto tiene tuiter) es la autora de la idea, jeje.

Qué linda es la internet.


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viernes, 11 de abril de 2014

Mañana ruidosa

Levantarse. El ruido del aire acondicionado, el ruido de los televisores, el ruido de la remodelación de al lado.

Salir a la calle. Corneteos sin sentido, bullicio, gente gritando, ruedas, el sonido latoso del carro por puesto.

Te montas en un taxi. ¿Y qué es lo que hay? Un reggaeton repetitivo, estridente, simple hasta el hartazgo, con una letra malditamente carente de contenido, carente de gusto, carente de todo.

Pensé que es irónico que siendo músico, amo el silencio. Detesto las mañanas ruidosas.

De pronto se me ocurrió que quienes alguna vez hemos compuesto música, sólo soñábamos un ideal, perseguíamos una utopía: un mundo auditivamente mejor.


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miércoles, 9 de abril de 2014

¿Mediación de la Iglesia?

En estos días nos atañe el intento de diálogo político que está siendo llevado a cabo por el alto gobierno y representantes de la MUD. Más allá de si estos actores nos representan o no, más allá de si es posible un diálogo frente a violaciones de derechos humanos, más allá de si se puede dialogar con quien desconoce al otro; creo que este ejercicio de diplomacia (sin adelantar que llegaría a ser efectivo) es inevitable (y deseable) que ocurriera de alguna manera.

Quisiera extenderme aquí (aunque no demasiado, no creo que lo merezca), en este punto de los pedidos "mediadores" de dicho diálogo. Las partes están tan polarizadas, que muchos vemos la necesidad de que intervenga algún tercero en el debate político venezolano. Lo que no entiendo es por qué, de parte de ciudadanos, y de parte de actores políticos (como el caso expreso de Voluntad Popular), insisten en pedir que sea la Iglesia o el Vaticano quien medie en el conflicto nuestro.

Aunque la Conferencia Episcopal Venezolana ha dicho que no se ha recibido la solicitud formal de dicha mediación, diré brevemente lo que pienso de ello. En primer lugar, ya he expuesto que nuestro país es (supuestamente) laico, y que el laicismo de las políticas y de los políticos, es fundamental para la garantía de los derechos humanos, la moral y la ley objetiva (al menos libre de doctrinas religiosas), y el verdadero cumplimiento de la libertad de culto, consagrada en la CRBV.

En segundo lugar, no creo que la Iglesia sea un mediador ideal, porque dicho en una sola frase: la Iglesia es una institución poco ética. No es más ético quien predica moral y quien habla de pecados por aquí y por allá. Sí es menos ético, y menos moral, quien tiene un rabo de doble moral que atraviesa los siglos de la historia de Occidente. No solo los miembros del clérigo son poderosos y cometen crímenes bajo el cobijo del monstruo institucional al que pertenecen, sino que a través de la historia, la Iglesia ha avalado de una forma u otra, regímenes autoritarios, violaciones de derechos humanos, etc.

Así que no es solo que la Iglesia Católica no me represente (y menos la venezolana, que por tenerla cerquita, le sé muchos cuentos), sino que como dije, no creo que debamos confiar en ella como representante político.

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domingo, 6 de abril de 2014

Paranoias


1.
Iba en un bus de esos tipo van reconstruida. Gente normal sentada, unos pocos de pie.


En una parada, se bajaron varios pasajeros, y se montaron cuatro tipos bromeando, hablándose entre ellos. A pesar de la disponibilidad de asientos, se sentaron todos separados, regados en la unidad.

Qué tramaban? Si andaban juntos, por qué se sentaban así? No aguanté una cuadra. Me bajé y esperé algún carro por puesto que me llevara a mi destino.


2.
Iba caminando unas pocas cuadras hacia la casa de dos pequeños alumnos de piano. Mi tía iba pasando y me ofreció llevarme.


"Y tú te vas a pie?" Me miró con cara de "estás loca".

Llegamos al frente de la casa. La calle está cerrada, tipo villa improvisada de esas que abundan hoy. Tardarían dos minutos en abrir la puerta, y mi tía no paraba de reclamar el por qué no habían salido aún.

No sabe que igual llego muchas veces a pie, y que a veces tardan más en salir.


3.
Salía de dar clases. Una zona acomodada, por la que poco miedo me da andar. Esperaba que me buscaran tras la cerca de ciclón.


La coordinadora necesitaba irse y me explica toda una maroma para salir por otra puerta y dejar cerrado el candado. Le digo que prefiero esperar en la acera, total ya venían llegando.
Me dijo que no le parecía prudente, aunque es la acera por la que entro todos los días, y en la que espero que me abran cuando llego.

En medio de la indecisión, me buscaron igual.


4.
Un bus pequeño. Unos metros adelante en el camino, dos hombres en una moto despojan de su cartera a una mujer que venía caminando. La halan tan fuerte que cae en medio de la avenida. Menos mal no venían carros.


Los hombres cruzan rápidamente a la derecha en el primer escape. Pienso que podrían dar la vuelta a la cuadra y venir a por el bus. Saco mi celular del bolso y me lo pongo en el bolsillo trasero, llevaba una blusa larga. Si me piden el bolso, al menos el celular no se lo llevan.

Igual no pasó nada.


5.
Me monto en el carro por puesto. Era la única pasajera. Unos metros adelante se montan dos jóvenes, de aspecto malandrín, con muchas prendas baratas.


Dije al chofer que disculpara, había olvidado algo. Me bajé apenas pude.


6.
Estaba al oeste de la ciudad. Al fin llegó un taxi a la línea. "Señor, necesito llegar a Los Haticos". "Bueno pero llevaré a este otro primero". Un tipo con unas flores. Llevaba tanto tiempo esperando que accedí.


Nos fuimos. Qué avenida es esta? A dónde vamos? Esa es la Circunvalación 3, la conozco. Vaya que es larga y fea la Circunvalación 3. Y sigue. Cruza como alejándose más de la civilización. Casitas, ranchos, fotos de Chávez por doquier. Deja al hombre en un lugar donde había más tierra que carretera.

No debo perderme, debo estar pediente del camino. Al menos la puerta tiene manilla por dentro. Puedo tomar un por puesto en cualquier caso. Parece que volvemos a la Circunvalación 3. Será que quiere reventar en Sabaneta? Sí, eso. Haticos es lejos. Finalmente me hallé en Sabaneta.

"Tomaré un atajo, sabes exactamente a donde vas, verdad?" "Sí" (eso creo). Miraba atentamente, creo que vamos bien. "Mire, mire! Por ahí estaba la vía de Los Robles! Allí a la derecha". Llegué. Me cobró duro. Pero llegué y suspiré.

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jueves, 6 de febrero de 2014

La fe en el aprendizaje

Si para algo hay que tener fe es para aprender. No digo que sólo teniéndola se vaya a aprender mucho. Pero el proceso de aprendizaje requiere de una inmensa confianza en nuestros procesos inconscientes, que a veces no es fácil de  mantener.

Cuando estamos aprendiendo algo nuevo, sobre todo algo que construirá un gran salto de nivel para nosotros, las cosas parecen ponerse feas, son más los ratos en los que parece que aquello es imposible, está fuera de nuestro alcance como individuos, y por supuesto no somos capaces de ver hacia donde aquello nos llevará.

No digo esto con intenciones de caer en autoayuda rancia. Lo digo porque lo he vivido muchas veces en mis ámbitos de acción/práctica, como la música (sobre todo en cuanto al instrumento se refiere) o el kungfu.

A veces uno practica algo, una y otra vez y parece que no es capaz de avanzar o continuar aprendiendo. Hay que trabajar lo más y mejor posible. Pero una parte la hacemos solos, digamos  involuntariamente, y hay que confiar en ello. Muchos avances parecen darse  repentinamente, una mañana, de pronto. Pero no es así. Nuestro trabajo es progresivo y gran parte de él se da sin que nos percatemos. Eso sí, mientras mejor se lleve la siembra, mejores sorpresas obtendremos al momento de la cosecha.

Este proceso no lo vemos solamente en nosotros mismos. Cuando enseñamos, a veces nos parece que el alumno o aprendiz no responderá a las exigencias, puestas por nosotros mismos y basándonos en lo que vemos en ellos y en sus capacidades. A veces pareciera que nos equivocamos, que debimos exigir menos o pasar primero por algún punto intermedio. No es que los errores no ocurran, pero en muchos casos debemos confiar en lo que ese aprendiz será capaz de hacer. Que un proceso se está dando dentro de él, y que el mismo requiere tiempo y maduración.

miércoles, 5 de febrero de 2014

"Detener el contrabando"

El fenómeno del contrabando de alimentos en Venezuela (del que ya hablé hace algún tiempo) va empeorando cada día, y no puedo evitar reírme de las medidas que día tras día anuncia el gobierno: en resumidas cuentas, más control policial y militar, evitando admitir la raíz del problema.

Ya la cosa es tan visible que no les queda más que admitir lo que ocurre. Ya el hambre comienza a acechar y las guerras entre mafias o entre los mismos ciudadanos en las zonas populares comienzan a estallar.

Pero no se ataca la verdadera causa del problema: el control de precios. Sería admitir el fracaso de una política que se supone era la solución para que el pueblo no pasase más hambre, y ya ven, ocurre justo lo contrario.

La producción y venta de productos de la cesta básica en Venezuela se ha vuelto algo nada rentable, si no es que imposible. Los precios impuestos están totalmente fuera de la realidad, y a ello se suman todas las políticas que aquejan hoy a nuestra empresa privada.

Liberación de precios, sincerar el cambio de nuestra moneda, producción nacional rentable, más empleos y mejor remunerados, es lo que realmente necesitamos. No más militares en los centros de las ciudades o en la frontera.

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