Empecemos diciendo que no soy de Caracas. Vivo en Maracaibo, pero evidentemente soy venezolana. Quiero decir con esto que lo que percibí de los hechos de esta tarde, lo hice de manera lejana e indirecta. Sin embargo, no creo que esto imposibilite manifestar mi opinión sobre ciertas cosas que pude apreciar a través de las redes sociales sobre todo.
No vengo a hablar del hecho como tal. Lo que pude saber, por noticias y testimonios, es que hoy se celebraba el cierre del Festilectura 2014, una feria de libros que se realiza en Caracas y que la misma estaba teniendo lugar en la Plaza Altamira, habiendo tenido hoy más concurrencia que los anteriores días, según algunos testigos.
En la zona, cerca de horas del mediodía, se conglomeró un pequeño grupo de jóvenes a protestar. Parece que las actividades de protesta no fueron muchas ni muy contundentes, hicieron cadenas humanas, trancaron una avenida que daba paso a la Plaza, y por lo tanto, al evento, y al parecer, algunos cuerpos de seguridad aparecieron, sin llegar a enfrentamientos. Debido a la atmósfera que estaba habiendo en el lugar, los organizadores del Festilectura decidieron cerrar el evento por seguridad.
Aclaremos: los manifestantes supuestamente manifestaban en memoria de los estudiantes caídos en las protestas de febrero. Sea quien sea que organizó esta manifestación, fue bastante escueta y fracasada, y estorbó en un importante evento cultural: vamos bien. Sin embargo, protestar en un evento cultural, con afluencia de gente no es del todo descabellado: se busca visibilidad. Así mismo, la Plaza Altamira es un lugar según tengo entendido, relativamente seguro en la capital, y un punto ya prácticamente obligatorio en las manifestaciones opositoras.
Lo lamentable de todo esto, no fue que la protesta tuviera poco impacto y sentido, ni que el Festilectura cerrara parcialmente (al par de horas algunos stands reabrieron, pero muchas actividades se suspendieron); sino la demostración que dieron los "amantes de la cultura y de los libros" en las redes sociales.
Los muchachos que manifestaban fueron calificados de guarimberos (sí, la palabra favorita del gobierno), oscurantistas, brutos y bárbaros, poco estudiados, iletrados, y un vergonzoso etcétera., por el hecho de haber "provocado" el cierre del festival (cosa que ellos no pedían, fue una consecuencia indirecta; se puede decir que fue una torpeza).
Una cantidad de personalidades (escritores, autores, articulistas, dueños de medios, blogueros de renombre de la escena venezolana), no dudaron en ridiculizar la acción y adelantar toda clase de conclusiones sobre la "poca cultura" de los niños enmascarados, por haberles interrumpido su festival.
Y cómo me decepcionaron, señores, porque yo sigo a muchos de ustedes. Yo soy una persona mucho más inclinada al pensamiento y la reflexión que a la acción. Yo soy una asidua lectora, soy escéptica y crítica, y me encantan los pocos espacios culturales de los que gozamos, pero eso no me hace mejor que nadie, ni me da las facultades de andar llamando "bruto" a alguien por una acción que me haya afectado, menos aún tratándose de una protesta en un país que atraviesa una situación tan crítica como la nuestra.
En Venezuela, ser un "letrado", más aún, tener una buena educación, es un lujo, como para que vengan nuestros escritores, con ese aire de divismo, a darles todo tipo de descalificaciones a estos muchachos por una simple manifestación, torpe, pero manifestación al fin.
En verdad no se debe andar actuando con poca cabeza, pero el descontento es fuerte, y últimamente nadie ha estado dispuesto o ha logrado capitalizarlo efectivamente. La espontaneidad, la improvisación son cosas que tarde o temprano pasarán.
El pensamiento sin acción no sirve de nada. Y de hecho, creo que en general, quienes llevan a cabo las dos cosas son gente diferente, debe procurarse una articulación efectiva entre las ideas y lo que se hará al respecto de la situación que vivimos. Hoy fue lamentable que mucha gente presentara la cultura y la protesta como dos cosas incompatibles, cuando definitivamente no lo son.
Les dejo con algunas de las opiniones que personalmente no secundo.
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