viernes, 22 de junio de 2012

¿Música o religión?

En estos días me encontraba en una de las iglesias de Maracaibo, esperando, pues después de la misa iniciaría el concierto en el cual iba a participar. Cuando estoy en una misa suelo arrinconarme en algún lugar poco visible, para que no venga ningún católico a reclamarme por qué no estoy atendiendo a la ceremonia, ni estoy contestando (me ha pasado).

Lo irónico es que siempre me sé las canciones que se cantan en las iglesias católicas. Una de ellas, que si mal no recuerdo, fue entonada en la comunión, me trajo tiernos recuerdos del bachillerato, pues creo que no la escuchaba desde ese entonces. Hasta fue un momento de esos nostálgicamente agradables.

Pero por qué me sé de memoria tantas cancioncillas de estas... La respuesta es obvia. En los currículos de educación básica en Venezuela está incluida una asignatura llamada "Música", pero de música no tiene nada. Como relaté en otras anécdotas, estudié en dos escuelas católicas, pertenecientes a la AVEC. Hoy en día asisto a algunas para acompañar a los coros, cuyos directores son pagados por el Estado. En dichas escuelas, la asignatura de Música, no consiste en más que en cantar canciones, en su mayoría, religiosas. Tengo por ahí guardado un cuaderno de Música de octavo grado, y no hay notas por ninguna parte, sólo letras de canciones, en su mayoría de Cristo y de Dios, y una que otra del folclor venezolano.

En mi vida escolar, mientras tuve una asignatura llamada "Música", desde segundo grado, hasta noveno grado de educación básica, para ser más específica, jamás supe lo que era un pentagrama, una clave de Sol, una tonalidad un acorde, o escuché a alguno de los grandes compositores universales. La materia de Música viene a ser pues, una catequesis cantada. Y nuestro pueblo, de música no sabe ni papa. Vaya pérdida de tiempo.

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jueves, 21 de junio de 2012

Espacios

Hoy les quiero regalar un viejo poema. Lo escribí hace cinco años, y hace unos tres, quedó como finalista en un pequeño concurso organizado por la gente de El Submarino Amarillo, y tuve la oportunidad de recitarlo en público. Se los dejo, pero eso sí, me lo cuidan, porque lo quiero mucho.
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Espacios 

...porque los espacios que he vivido 
viven eternamente superpuestos en mi ser, 
ellos conformaron mi ser... 

Son la prolongación etérea de algo interno,
son geometría,
y sus irreales límites, espejos de las ondas que les dan su aspecto misterioso;
ellos tienen vida propia
y algo de vida robada,
ellos en realidad no son estáticos
sino eternamente agresivos,
ellos son la forma más lenta del tiempo,
son la manifestación de una idea
y la matriz en que se fecundan otras,
los espacios son infinitos y autónomos,
tan cambiantes como el mundo mismo;
son lo más envolvente que se pueda imaginar,
son exacerbadamente tangibles
y aturden a todos los sentidos;
ellos tienen mil identidades,
y el alma humana se funde en ellos,
cual el soluto en el solvente;
los espacios claman presencia y exigen cautivación,
ellos exigen maravilla para ser realmente vividos
y ser vividos es lo que les proporciona la vida;
los espacios parecen perdurables,
pero en realidad, hasta ellos mismos se burlan de lo efímeros que pueden ser...
los espacios son mortales
y mueren a cada instante,
por eso son la ilusión más estremecedora,
que tantas veces creemos que pasa desapercibida...
los espacios incitan al tiempo,
por eso hasta pueden escucharse,
por eso poseen ritmo propio,
y por eso precisamente existen,
porque la existencia misma es incapaz de ser inmóvil,
por eso ella misma necesita existir y dejar de existir,
porque ella es corriente, es organismo y es vibración,
y los espacios existen...
¡y en este momento me gritan!
ellos me contienen y a la vez están contenidos en mí,
son una sinfonía entera que transcurre en menos de un segundo...
por eso puedo decir
que en realidad jamás he vivido suficientemente los espacios...
ellos son irreales,
sin embargo,
existen...

Vanesa Pérez Cárdenas 
12/01/2007

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martes, 29 de mayo de 2012

Matrimonio gay: entre la reivindicación social y el trasnocho cultural

En 1804, se legaliza por primera vez en Francia el divorcio en su forma jurídica. Este es consecuencia directa de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa, que conllevaron a la secularización en muchos aspectos de la vida, incluyendo al matrimonio. Por primera vez, un matrimonio podría disolverse por voluntad de las partes, sin necesidad de que hubiere una solicitud de anulación o separación hacia las autoridades eclesiásticas. Con el tiempo, el divorcio se aprobó en todo el mundo y se ha convertido en una práctica muy común. Consultando diversas páginas me doy cuenta de que el promedio de duración de un matrimonio en la actualidad está entre los 10 y los 15 años.

El divorcio es una consecuencia del matrimonio. El matrimonio no es más que una construcción ritual - cultural alrededor de hechos naturales humanos como lo son el apareamiento, la reproducción y la crianza de los hijos. El mismo ha adoptado muy diversas formas, aunque el más común actualmente sea el matrimonio monógamo, en el cual, las prácticas bígamas o promiscuas por alguna de las partes, son motivo de disolución o divorcio. Sin embargo, sabemos que existen culturas que permiten la poligamia (por lo general, un hombre con varias mujeres). Muchas veces se señala la institución del matrimonio como una necesidad de las economías feudales, en las cuales, las personas se asentaban en un lugar y tenían que trabajar la tierra para conseguir el sustento diario, por lo cual, el hombre y la mujer tendrían roles complementarios en el trabajo de la tierra y el cuidado del hogar y de los hijos. Así mismo, tener numerosos hijos era una ventaja, tanto para el trabajo de la tierra, como por el hecho de que la esperanza de vida era muy corta y los numerosos nacimientos compensaban esto para la preservación de la familia, la estirpe y con ello la especie.

Eso en cuanto a la necesidad, pero como el hombre no es un ser totalmente pragmático y altamente ritual, se construyeron un montón de simbolismos y de códigos alrededor de la institución matrimonial, en general regulados por las religiones y por las autoridades religiosas. Con la secularización del mundo contemporáneo, el matrimonio hoy es competencia del código civil, y el matrimonio eclesiástico constituye una ceremonia aparte, no obligatoria, y sin validez legal de no existir el matrimonio civil (no sé si esto es así en todos los países). Con el advenimiento de la sociedad industrial capitalista, el significado de la institución matrimonial ha cambiado, y hoy en día tiene más connotaciones románticas que pragmáticas, y en un montón de idealizaciones, por lo cual, mucha gente se divorcia tempranamente, con experiencias traumáticas y observándose claramente el aprovechamiento material por alguna de las partes en muchísmos casos; y por otro lado, ha provocado que la población en general deje de creer en dicha institución. Por más que ciertas mentes trasnochadas nos quieran hacer creer que hay que defender la "familia tradicional", las estadísticas eso demuestran.

Yo personalmente, no creo en el matrimonio. Es más, la monogamia me tiene en duda. Soy atea, así que los fundamentos religiosos no me interesan. Tengo la misma pareja desde hace más de cuatro años, él está muy consciente de que yo no me quiero casar. Vivir juntos, tal vez, y si las condiciones son buenas. Reproducirnos, a consideración también. La crisis en general y los problemas de sobrepoblación hacen que muchos jóvenes hoy en día piensen como yo. Sin hablar de que la simple ceremonia matrimonial (y más si los casamenteros son altamente idealistas y romanticones) puede llegar a ser muy, muy costosa; sin que esto dé garantía de que realmente los esposos van a durar juntos un tiempo en el que dicha inversión haya valido la pena.

Hablando ya de monogamia, sabemos que eso del amor ha sido estudiado por científicos y todos llegan a la conclusión de que sí, el amor existe, pero en general no es una cosa duradera. Así que para que dos personas permanezcan unidas y fieles para toda la vida hace falta mucho más que amor. Hace falta amistad, tolerancia, un bienestar económico mínimo y mucho autocontrol por parte de ambos. A menos claro, que las infidelidades sexuales no les importen, o al menos ninguno se dé cuenta de la infidelidad del otro, porque así como el amor, los celos también existen.
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Quien haya seguido mi blog se dará cuenta de que soy defensora de la diversidad sexual, más allá de defender los derechos de los homosexuales. Advertiré, aunque no lo considero necesario, que hasta el sol de hoy, yo soy una mujer "heterosexual", como han decidido llamar a eso de sentirse atraído por el sexo opuesto.

El problema de las luchas por parte de las minorías sexuales hoy en día, no considero que sea un problema de simplemente "defender los derechos del colectivo LGBT" (como han decidido llamar a las minorías sexuales organizadas, porque no son todas. Algunos le agregan una "I" de "intersexuales"). La lucha actual, como dije en otro post, es una lucha de todos, porque es una lucha para que la orientación sexual no sea motivo de discriminación o de negación de ciertos derechos. Es todo. En otras palabras, para que, sin importar tu orientación sexual, tus derechos humanos estén garantizados. Sin embargo, el colectivo LGBT padece muchas veces de un mal que padece en general TODA la sociedad contemporánea: la hiper-exaltación de la sexualidad, o el poner el aspecto sexual por encima de todo tu carácter humano. Un ser humano es mucho más que su sexualidad, y la sexualidad de un ser humano es mucho más que su orientación sexual. Esos son temas en los que no me extenderé, porque considero que dan para escribir artículos aparte.

Sin embargo, debemos considerar que su lucha en verdad tiene un sentido, siendo que en este mundo, todavía son muchos los actos de odio que se cometen contra seres humanos, solo por su orientación sexual, llegando a criminalizarse y muchas veces a penarse con la muerte; cuando en la Declaración Universal de los Derechos Humanos está asentado que nadie puede ser discriminado por ello. Entonces la lucha y la denuncia constante que vemos en la actualidad tiene sentido, porque no es que el hecho de que seas gay importe, es que al contrario, no debería importar. Deberías ser libre y responsable de tu sexualidad, como cualquier ser humano debería serlo.
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En la lucha por los derechos del colectivo LGBT han surgido dos propuestas importantísimas, que han dado sus frutos. Una de ellas, el matrimonio igualitario, y otra, la adopción para parejas homosexuales. Para mí, la adopción tiene más sentido que el mismo matrimonio. Si quieren saber mi opinión al respecto, pueden remitirse a la entrada que escribí sobre ello, pero a resumidas cuentas, pienso que la reproducción y la crianza son derechos de cualquier ser humano, sin que la orientación sexual suponga limbos legales en su derecho como padre/madre, sea biológico o adoptivo.

Sobre el matrimonio igualitario tengo una postura un poco indecisa. Como dije anteriormente, defender los derechos de todos significa que todos podamos tener acceso al marco legal sin importar la orientación sexual, y eso incluiría el matrimonio. Pero por lo que expuse en primer lugar, considero que el matrimonio es una institución en franca decadencia.

Lo más probable es que una vez que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, enfrenten los mismos problemas que cualquier pareja heterosexual: que peleen, que tengan problemas con la familia del otro, que sean infieles, que finalmente quieran divorciarse y que tengan que enfrentar una separación de bienes. Eso de casarse con la pareja aunque sea del mismo sexo, suena muy bonito y todo, pero eso viene en combo, y lo más probable es que las estadísticas terminen siendo similares a las de los matrimonios heterosexuales. Pero si ellos quieren eso, pues que se cumpla su deseo.

Creo que el matrimonio igualitario, más que una lucha de derechos, es un objetivo simbólico, que puede tener mucho peso en un mundo en el que todavía la gente se casa. Pero para mí, el matrimonio tarde o temprano va a encontrar su punto de abolición o simplemente va a caer en el desuso, aunque para esto falta mucho todavía.

danny.hammontree / Stock Photos
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