lunes, 30 de abril de 2012

Financiamos la educación católica ¡y nos jactamos de ello!

Así es. Mientras tanto en Venezuela, el gobierno revolucionario "de izquierda", rojo rojito, aprueba recursos del Estado para fundaciones católicas dedicadas a la educación, y ¡se jacta de ello!

Ya sé que la educación laica no es precisamente la norma en este mundo, y que muchos gobiernos financian, directa o indirectamente la educación religiosa. Pero es inadmisible que en una República "secular" como la nuestra, salgan los ministros y el Presidente (por Twitter), a jactarse, primero de que "Venezuela es el único país que apoya la educación católica" (nada más falso), y que se haga un acto público aprobando no-sé-cuántos-millones del "dinero del pueblo" para la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), sin importarles las demás religiones que "el pueblo" pueda practicar o no, y sin importarles si todo "el pueblo" quiere que el dinero de nuestro petróleo vaya a las arcas de la Iglesia Católica. Otra vez, violando la laicidad en nuestras narices.

Fuente: noticiaaldia.com

De paso el Presidente no perdió tiempo en mandar saludos a todos los de la AVEC por su cuenta de Twitter. Por supuesto, más de 50 retweets y 50 favs eran de esperarse, para que vean la mentalidad de los seguidores "de izquierda" del gobierno venezolano.



Por ahí dirán, que esto es financiar la educación, y que estos institutos hacen una gran labor educando. Yo sé que dan bien su programa educativo, sí. Pero como ya ilustré en otro post en lo que consisten las clases de religión que se imparten en estos institutos. Ahí la educación no es de gratis (ni siquiera económicamente, en la mayoría de ellos). Tienen un convenio con el gobierno para evangelizar libremente a los venezolanos desde pequeñitos. ¿Acaso eso no es adoctrinamiento? Sí lo es, TOTALMENTE. Y el que se ponga a llorar porque "queremos sacar a Dios de las escuelas" que pase por aquí, que ya expuse mis razones.

Felicitamos entonces al Gobierno Bolivariano Socialista, por seguir financiando la evangelización imperialista católica apostólica eurocéntrica colectiva de la población venezolana, desde los primeros y susceptibles años de nuestras vidas.

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viernes, 27 de abril de 2012

¿El homosexual nace o se hace? Es irrelevante.

Es éticamente irrelevante. Debo hacer esta aclaratoria antes que nada. No vine aquí a dar respuesta a la pregunta tampoco. No hay datos suficientes para darle una respuesta satisfactoria. Pueden consultar al respecto: acá les dejo una fuente que creo está bastante completa.

Creo que, en primer lugar, la pregunta está mal formulada. ¿Por qué preguntarnos esto sólo de los homosexuales? Ya la actitud de la pregunta es ponerlos en la posición de "seres diferentes". Y si se llegase a encontrar una respuesta, ésta indudablemente afectaría a los heterosexuales también. Si el homosexual "nace", entonces forzosamente el heterosexual también. Si el homosexual "se hace", igual. Entonces la pregunta correcta sería: ¿Está nuestra orientación sexual determinada biológicamente o no? Responderla afectaría decesivamente nuestras perspectivas de la sexualidad humana y los factores que en ella inciden, que, estoy casi segura, son múltiples.

No pretendo con este post herir sensibilidades. He leído testimonios de personas homosexuales, que en su mayoría defienden que ellos "nacen así", puesto que no recuerdan que en algún momento de sus vidas hayan elegido esta preferencia, y que simplemente "se sintieron siempre de esa forma". Pero cuando se formula la incógnita de si "el homosexual se hace", no se está hablando necesariamente de una decisión o elección, ni mucho menos, consciente o voluntaria. Simplemente se hace referencia a que pueden existir factores del entorno familiar, social o cultural, que pudieran influir en la orientación sexual de una persona. Y tal como dije, no hay suficiente evidencia al respecto, y además, de encontrarse, afectaría a todo el mundo, no solo a los homosexuales. Si se descubrieran factores de este tipo que incidan significativamente en la formación de un individuo de preferencia homosexual, tendrían que existir forzosamente otros factores, o simplemente, la ausencia de ellos, para que otro individuo sea heterosexual, bisexual, etcétera.

¿A qué viene todo esto? A que he leído en la red opiniones que afirman que la respuesta a esta pregunta es crucial en el debate de los derechos LGBT. Yo a esto digo un NO rotundo. Nadie puede ser discriminado por su orientación sexual, sea que nació con ella o no. Los grupos homófobos, que ven esta preferencia sexual como una desviación o como una enfermedad, podrían aducir igualmente que se trata de una "enfermedad psicológica" o de una "enfermedad congénita". Ninguna de las dos es válida, por lo tanto, en ninguno de los dos casos tendría cabida una "curación".

Quienes dicen que "el homosexual se hace" muchas veces le culpan de su conducta. Nada menos acertado. Igualmente, debido a las fuertes evidencias a favor del origen biológico de la orientación sexual (genético, hormonal o evolutivo), muchos sectores homófobos toman la postura de la lástima, del "pobrecitos, ellos no tienen la culpa". Así mismo, en el bando contrario, muchos homosexuales se liberan de "tener la culpa" de ser así.

A todos diré: nadie es culpable de su orientación sexual, no importa si nacimos con ella, o si las situaciones de la vida nos llevaron a ella. Y esto es igual para homos, para heteros, para bis y para cualquiera. Pero eso sí, TODOS somos responsables por nuestra sexualidad, y TODOS tenemos que enfrentar decisiones a lo largo de nuestra vida en este aspecto. No es lo mismo ser culpable que responsable. No conocemos el origen de nuestra orientación sexual, por lo tanto, no tenemos culpa de ella. Pero sí tenemos responsabilidad sobre lo que hacemos con ella, sean cuales sean nuestros gustos. Ése es el fin de la igualdad de derechos: que todos podamos ser libres y responsables con nuestra sexualidad, siempre y cuando no dañemos los derechos de los demás y exista el mutuo acuerdo, sin ser juzgados ni discriminados.

Si eres un gay que vive su sexualidad plena y abiertamente; si eres una mujer que decidió llegar virgen al matrimonio; si decidiste ser monógamo; si eres promiscuo; si haces tríos; si eres bisexual y te acuestas con personas de ambos sexos; si quieres adoptar con tu pareja del mismo sexo; si contratas prostitutas; si decidiste practicar el celibato; si te masturbas a diario; si quieres tener diez hijos; si decidiste cambiarte de sexo... no importa qué seas y qué hagas con tu vida sexual, independientemente de tus preferencias, TÚ eres quien elige y asume las consecuencias de sus actos; y a veces esas consecuencias no son nada buenas, sobre todo cuando decides no protegerte con un extraño o cuando decides abusar sexualmente de otra persona. Pero eres tú quien lo decide. Y si eres abusado o discriminado por otro, NO te calles. Que esa persona asuma las consecuencias de sus actos también. Elegir y asumir las consecuencias. Ser libre y responsable.

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domingo, 22 de abril de 2012

En este Día de la Tierra, hablemos de humildad

En esta fecha vuelvo a recordar los tiempos en los que leía a Carl. Pero también otros más recientes, hace unos tres o cuatro años cuando leí a Fritjof. Éste último expresó muy claramente que el día en que vimos la primera foto de nuestro planeta desde el espacio, la humanidad cambió. Y todavía está cambiando.


Esa foto es un hito. Partió la historia en dos. Pocas imágenes tienen semejante impacto. Para nosotros ver un globo terráqueo ya resulta normal. Pero aunque antes de esa imagen ya teníamos los recursos científicos y tecnológicos para dibujar mapamundis, para afirmar que la Tierra es redonda y que gira alrededor del Sol, jamás habíamos visto un retrato de ella. Y por primera vez, un 23 de agosto de 1966, vimos su faz.

Después de haber visto con nuestras sondas las faces y los paisajes de los demás mundos de nuestro vecindario, tan bellos a veces pero indudablemente, tan hostiles, nuestra Tierra luce como una joya en medio de la negritud absoluta del espacio. Pero nada más al alejarnos un poco, nos parece que nuestra majestuosa Tierra es una mota de polvo en la vastedad, y que, apenas en el Sistema Solar exterior, aparentemente, no tiene nada de especial.

No vengo a decir aquí que "no seamos nada" ni cosas por el estilo. Yo me considero humanista, aún creo enormemente en la humanidad, y que cosa más insensata no hacerlo, cuando yo en primer lugar soy humana y debo todo lo que sé a otros seres humanos. Pero acordándome un poco de Carl, la humanidad a veces, no sé qué coño se cree.

Así es. Muchos lo demuestran todo el tiempo. Creen que la Tierra es el centro del Universo (hoy en día, metafóricamente, porque creo que es de sobra sabido que físicamente no lo es); creen que el Universo fue diseñado para nosotros; se creen el pináculo de la evolución, a veces hasta de la creación universal; se creen mil veces más que todos los seres vivos del planeta; creen que son los únicos seres que tienen derecho a una "vida después de la muerte", etcétera. Eso por mencionar las creencias de la humanidad en general, y no las de alguna raza sobre otra o de alguna cultura sobre otra.

Y la experiencia nos ha demostrado que nada de eso es así. Los "chauvinismos" han ido cayendo uno a uno en nuestra historia, y aún padecemos de una arrogancia y una soberbia que no tienen fundamento alguno.

Último retrato de la Tierra en alta resolución. Fuente: NASA

La imagen de la Tierra desde el espacio, en primer lugar nos enseño que nuestro espacio habitable es limitado, infinitamente limitado, y que estamos metidos todos en una isla, que compartimos irrevocablemente, y que estamos abusando de ella. Comprendimos que somos muy dependientes de todos los seres vivos que en ella habitan, que somos todo menos autosuficientes. Entendimos que la Tierra es un sistema, un todo, lo cual inspiró la Teoría Gaia. Y la ecología (la de verdad) no es un romanticismo de hippies anacrónicos, es un pensamiento holístico e inteligente, demasiado necesario para preservar la joya azul que vimos desde el espacio, y por lo tanto, para nuestra supervivencia a largo plazo.

Y para cuidar a nuestra joya y a la humanidad entera, necesitamos dejar de creernos el máximo-no-se-qué de la "creación universal". Tenemos que empezar a creer que nuestras moléculas vienen de las reacciones nucleares de las estrellas. Tenemos que empezar a creer que compartimos el mismo lenguaje genético de todas las especies del planeta, y que por lo tanto, es muy lógico que seamos todos parientes. Nuestro cerebro, nuestra inteligencia y nuestra cultura no tienen parangón en el pequeñísimo pedazo de cosmos que conocemos. Pero ese cerebro, esa inteligencia, esa cultura, se la debemos a miles de millones de años de procesos cósmicos, geológicos, biológicos y culturales, no aparecimos aquí así como así, nuestro organismo tiene contenida en sí toda esa experiencia de una manera u otra, así como en nuestros conocimientos tenemos toda la experiencia de todos los que han pasado por aquí. Somos trascendencia pura. Y por lo tanto, tenemos que ser humildes.

La humildad es una gran virtud, porque solamente aquél que es humilde es capaz de ir más allá. Si creemos que somos el pináculo de la creación, ¿cómo seremos capaces de ir más allá? ¿Cómo podremos respetar todo lo que nos rodea y entender las relaciones de reciprocidad que existen con todo ello? ¿Cómo vamos a sobrevivir? La vida entera es un aprendizaje. Así mismo, la historia entera lo ha sido. Y la actitud del aprendiz tiene que ser humilde, para entender que la única manera de ser más, es superándose a sí mismo.

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