miércoles, 23 de mayo de 2012

Doodling on the Doodle


Hoy todos andan emocionados con el Google Doodle en homenaje a Robert Moog. Y no es para menos, nos han puesto a la orden todo un sintetizador, con grabador incluido, y puedes grabar cuatro voces (o capas), y de paso compartir tu grabación. ¡Un juguetico 2.0 muy genial!

Yo lo ví desde anoche y lo compartí en las redes sociales, sin darme cuenta de todas sus funcionalidades, y hoy, viendo el revuelo que ha producido, me he metido en la página a garabatear en el pequeño sintetizador. Resultó que se podían tocar las teclas blancas con las teclas numéricas, mucho más cómodo que con el ratón, y me puse a ver qué grababa. Decidí hacer un loop de bajo e improvisar una pequeña melodía, con las teclas blancas por supuesto, y aunque no me dejó que fuera más largo, creó que el garabato me quedó chevere.

Aunque no lo crean me acordé de viejos tiempos. Cuando en retrospectiva me pregunto por qué elegí tocar teclados (incluyendo al piano), pareciera que hubiera sido cosa del destino y claro, de mi interés, cómo pasarlo por alto.

De niña tenía un pequeño teclado (realmente pequeño) y de color blanco, y sacaba melodías en él. Pero lo que más recordé con el Doodle, fue un programa que había en mi computadora por aquellos años '90. En el combo de softwares que le fueron instalados cuando actualizamos a Windows 95, había uno que era de audio. No recuerdo bien el nombre, era algo así como SIC Audio Software, e incluía un karaoke, un reproductor, un mezclador y otras cosas que no recuerdo bien. Mi favorito era el mezclador. Busqué por ahí capturas de pantalla a ver si tenía suerte, pero nada que las encontré, eso es muy viejo ya, supongo. El software hasta venía en un disquette de 3 1/2, ¡por favor!

Y me recordó especialmente este software, porque él traía un teclado, que se podía mover de octavas. Estaba todo el registro del piano. Se podían grabar innumerables voces, y yo ponía a experimentar, aunque nunca me salió nada satisfactorio que yo recuerde. Melodías me salían bien, pero hacer dos voces ¡ni idea! No sabía yo nada de cómo unas notas eran "compatibles" con otras. Pero en ese teclado sí se tocaban las teclas blancas con la primera hilera de teclas de letras, y las negras con la hilera numérica. 

Lo más fascinante para mí era abrir un archivo MIDI cualquiera y ver todos los canales y todos los sonidos y notas que tenía. Para entonces, me resultaba incomprensible. También debo a ese programa mi familiarización con la nomenclatura de los sonidos en el General MIDI, y desde entonces sabemos que el 001 es el Acoustic Grand Piano y el 100 el Drum Kit ¿o no? ;-)

En fin los dejo con mi creción, rítmicamente muy accidentada, pero pueden decir que usé el Google Doodle y su minimoog, ahí está: http://g.co/doodle/7c6bch

Démosle oficialmente las gracias a Moog. Así como nos acordamos de los programas de Windows 95 y sonreímos, así mismo pasa cuando recordamos los viejos sintetizadores, y hoy día tocamos con teclados de sonidos sampleados y con simulación del peso del piano.

Y no olviden nunca que el juego es una parte importantísima del arte, así que sigan garabateando ;-)

--
Recibe las entradas en tu correo electrónico:
Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Post invitado | Mejorar tu poder de decisión

En general, la gente tiene miedo a los cambios, a no elegir lo que se supone que es lo correcto, a decepcionar a nuestros seres queridos, este hecho representa un obstaculo a la hora de tomar decisiones. Pero aunque parezca mentira el no tomar una decisión ya supone una elección: la de no hacer nada. Decidir es un privilegio que cualquiera puede practicar.

Elegir es una cosa dificil. Si me tomo un batido de fresa no podré tomar uno de chocolate... pero los dos realmente me apetecen. ¿que tomo en cuenta para decidirme? O mejor dicho, ¿cómo elegimos?

A lo largo de nuestra vida nos vemos expuestos a muchas dudas y pasamos el tiempo tomando constantemente decisiones. El camino en la toma de decisiones es muy difícil pero al mismo tiempo muy interesante también. Estudiémoslo brevemente y observemos como podemos elegir para vivir nuestra vida mejor y con un correcto desarrollo personal.


1. Elegir es tener constancia de que hay varias opciones.
De pequeños nuestra madre nos preguntaba qué queriamos para comer, si sopa de pescado o de pollo, nos daba lo que se conoce como una 'falsa alternativa'. Su objetivo era que comieramos sopa, centrandonos en la elección y dejando de lado otras opciones mas suculentas. Habitualmente los políticos y publicistas nos bombardean con falsa alternativa.

2. ¿Tomo yo realmente las decisiones?
La libre elección es tan antigua como lo es el razonamiento humano. Todo aquello que nos rodea en el momento de la decisión y que nos lleva a tomar una u otra, son varias y complicadas. Una cosa que puede mejorar nuestro poder de elección es conocernos mejor, de esta forma entenderemos mejor el por qué de muchas elecciones y así decidiremos mejor.

3. ¿Quién tiene mayor poder a la hora de elegir?, ¿las emociones o la razón?
Exisiten muchos estudios neurológicos de cómo funciona el cerebro. Las métricas relacionadas con la actividad cerebral nos muestran las evoluciones que se dan en una toma de decisiones y, no explican por qué pero dan muchos indicios muy importantes sobre los procesos. Se ha llegado a la conclusión de que el cerebro está constantemente en procesos de construcción sobre las decisiones que puede o no tomar. Por un lado están los circuitos emocionales y por otro los racionales. Algunas veces se da una “discusión” entre las dos partes.

4. Decisiones importantes.
Frente a decisiones importantes lo primero es la tranquilidad. Hace falta determinar cuales son los objetivos y metas con la finalidad de poder decidir coherentemente. También es importante equilibrar la visión: una decisión incluye pérdidas y ganancias, etiquetar las cosas como buenas o malas resulta absurdo. Una buena táctica es utilizar la mente racional para estudiar los pros y los contras. Podemos confiar entonces en que nuestra intuición va a tratarlo todo y a contribuir una buena decisión, fundamentada también en cosas que nuestra mente no ve del todo.


En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad. Aristóteles

Enrique Jiménez
Crecimiento personal
en aplicaciones iPhone iMprove

--
Recibe las entradas en tu correo electrónico:
Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

lunes, 21 de mayo de 2012

Codicionamientos

Escribe esto una niña que de un año identificaba las vocales, de tres años sabía leer y de cinco años se sabía las tablas de multiplicar, y no las caletreaba, al principio hacía las sumas en la mente, de suerte que aprendió de memoria las operaciones. Sin embargo no caminó hasta los dos años. Escribe esto una niña a quien las enseñanzas colegiales le parecían demasiado fáciles la mayoría del tiempo, y que tenía diecinueves y veintes por montones, pero que sin embargo las décimas del promedio no le aumentaban debido a una oscura asignatura en la que siempre aparecía un catorce, un quince o un dieciséis: Educación física y deporte. Escribe esto una muchacha que tiene un excelente oído musical, además entrenado, pero que es malísima bailando porque es incapaz de semejante coordinación corporal. Ni hablar de que le pasen una pelota, es una pesadilla, sea pateando, driblando, voleando o lo que sea. Ni hablar de hacer carreras, tiene como una lentitud inherente.

Así es, parece que a mi los genes me favorecieron el cerebro pero no las habilidades corporales. Y hablo de habilidades, hablo de la famosa "aptitud física", esa mierda que nunca tuve. Lo peor es que mi salud es muy buena. Sí, desde que tengo memoria mis exámenes de sangre son excelentes, siempre me dicen que lo único bajo es el tal colesterol HDL, y adivinen qué, solo se sube haciendo ejercicio. Mi tensión es buena. Nunca he sido anémica. Tengo un apetito formidable (a veces demasiado) lo cual a veces me cuesta unos kilos de sobrepeso, pero nunca demasiados.

Hace cuatro años y medio llegué a un lugar donde se practicaba el único deporte que en mi vida me ha llamado la atención: las artes marciales. Hacía mucho tiempo había practicado algo de Karate Do, pero no duré mucho. Esta vez llegué a una escuela de Kung Fu (o Wushu, más correctamente), y hasta ahora ha sido para quedarme. Las artes marciales son un ejercicio muy completo, y se realiza una preparación física general que incluye ejercicio cardiovascular, resistencia, endurecimiento y flexibilidad. En mayor o menor grado, todas son necesarias. Aparte de ello, y como cualquier deporte supongo, hay un entrenamiento psicológico, se desarrolla la concentración, la resistencia mental, el autocontrol y el manejo de situaciones de confrontación a través del combate.

Mi entrenamiento desde entonces ha sido constante, no cabe duda de que he superado a la persona más importante: a mí misma. Sin embargo, a veces la competencia y las mediciones son necesarias, y los fantasmas del pasado parecen revivir. Nuevamente soy la más lenta, la más pesada, la que menos condición física parece tener. Y eso que no entreno solamente en las clases formales, también lo hago por mi cuenta. Y me pregunto entonces si algún día voy a poder ser mejor realmente, si algún día podré destacar aunque sea un poco. Me dicen que me haga chequeos médicos, pero lo más probable es que todo esté bien como siempre, y eso espero.

Hay aspectos de la vida en los que pareciera que tenemos un destino escrito desde que nacemos. Pero yo no creo en el destino. De hecho he peleado mucho en esta vida. He peleado conmigo misma todo el tiempo, tratando de superarme, de ofuscar mis carencias, de ser mejor en todas las dimensiones posibles, de alcanzar un desarrollo y un pensamiento holístico hasta donde pueda. Aunque eso aparentemente no pague. No me importa.

¿Tengo que seguir pensando que en mi boletín de notas personal "Educación física" está reprobada? Así me siento últimamente. Sin embargo este año he adquirido un compromiso mayor, tengo que representar a mi país. ¡Imagínense! ¡Yo que iba a pensar! Para mí esto es un reto de dificultad mayúscula, es más, cuando me llaman "atleta", por dentro casi me burlo de mí misma. Pero por esa misma razón cada logro tendrá más satisfacción. Porque la rebelión más importante es la que se da contra nosotros mismos y contra nuestros prejuicios y condicionamientos.

El verdadero balance sólo podré hacerlo a finales de este año.

Y a mis compañeros: sé que todos ustedes triunfan por su trabajo y no sólo por su "aptitud física". Sinceramente, muchos de ustedes son una inspiración.

Fuente: http://taiyon.blogspot.com 
--
Recibe las entradas en tu correo electrónico:
Enter your email address:

Delivered by FeedBurner
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...