miércoles, 22 de febrero de 2012

Somos polvo... de estrellas

Si hay una frase de la Biblia que me gusta, es esa tan famosa de Génesis 3:19 "...pues polvo eres, y al polvo volverás." Es bajo su simbología que hoy Miércoles de Ceniza, los católicos se ungen cenizas en la frente, celebrando el inicio de la Cuaresma.

El poder de esta frase es estremecedor, pero para cuando se escribiera el Genesis, quizás no tenía los alcances de hoy en día, pues con los conocimientos científicos de aquella era, no podía ver el hombre hasta qué punto está hecho del polvo que le rodea. Solo observaba quizás que los restos humanos con el tiempo se convertían en eso, y quizás de allí concluyeran los antiguos sabios que en algún punto, debimos ser creados del polvo de la Tierra. 

Hoy en día sabemos que las cosas no ocurrieron exactamente así. Pero efectivamente estamos hechos de polvo, y no del polvo de la Tierra, sino del polvo de las estrellas. Es una famosa expresión del astrónomo  y divulgador Carl Sagan, al referirse al origen de la materia. Los seres vivos estamos hechos de células, las células de moléculas complejas, las moléculas de átomos, y los átomos se crearon en los núcleos de las estrellas, que al acabar su vida, expulsan todo su material al vacío interestelar, y de ese material surgen nuevas estrellas y planetas constituidos de esos elementos.


La expresión "no somos más que polvo de estrellas" para mi encierra el más profundo sentido de conexión entre nosotros y el Cosmos. Por eso hoy, en el marco de la famosa celebración católica, les quiero ayudar a ampliar el panorama, y regalarles las palabras del maestro Sagan:



Los átomos sintetizados en los interiores de las estrellas acaban normalmente devueltos al gas interestelar. Las gigantes rojas finalizan con sus atmósferas expulsadas hacia el espacio; las nebulosas planetarias son las fases finales de estrellas de tipo solar que hacen saltar su tapadera. Las supernovas expulsan violentamente gran parte de su masa al espacio. Los átomos devueltos son, como es lógico, los que se fabrican más fácilmente en las reacciones termonucleares de los núcleos de las estrellas: el hidrógeno se fusiona dando helio, el helio da carbono, el carbono da oxígeno, y después en estrellas de gran masa, y por sucesivas adiciones de más núcleos de helio, se construyen neón, magnesio, silicio, azufre, etc.: adiciones que se realizan por pasos, dos protones y dos neutrones en cada paso hasta llegar al hierro. (...)
Todos estos son productos químicos familiares. Sus nombres nos suenan. Estas reacciones nucleares no generan fácilmente erbio, hafnio, diprosio, praseodimio o itrio, sino los elementos que conocemos de la vida diaria, elementos devueltos al gas interestelar, donde son recogidos en una generación subsiguiente de colapso de nube y formación de estrella y planeta. Todos los elementos de la Tierra, excepto el hidrógeno y algo de helio, se cocinaron en una especie de alquimia estelar hace miles de millones de años en estrellas que ahora son quizás enanas blancas inconspicuas al otro lado de la galaxia Vía Láctea. El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono de nuestras tartas de manzana se hicieron en los interiores de estrellas en proceso de colapso. Estamos hechos, pues, de sustancia estelar.(...)
El origen y la evolución de la vida están relacionados del modo más íntimo con el origen y evolución de las estrellas.
Carl Sagan. Cosmos. Capítulo 9: Las vidas de las estrellas. Pág. 233


Y si a hablar del sentido de la vida vamos, les dejo el último párrafo de esta célebre obra:

Porque nosotros somos la encarnación local del Cosmos que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no sólo a nosotros sino también a este Cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.
Carl Sagan. Cosmos. Capítulo 13: ¿Quién habla en nombre de La Tierra?. Pág. 345
Foto tomada por el Telescopio Espacial Hubble de la Nebulosa del Águila (M16).
Fotografía conocida como Los Pilares de la Creación.

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4 comentarios:

  1. Si vos crees que naces de el polvo de estrellas es una lastima. Somos mas. No somos la miseria de el mundo.

    Total, hasta Zaratrustra creyó, la base de el ateísmo no existe.

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    1. ¿Ser polvo de estrellas es ser la miseria del mundo? Guao. Ser polvo de estrellas no es ser "basura", entendiste mal. Ser polvo de estrellas es estar hechos de los materiales que se generaron en el universo durante millones de años muy lejos de aquí. ¿Acaso puede haber más sentido de la conexión, de nuestra intimidad con el Cosmos? Ser polvo de estrellas es mirar al cielo y sentir que estamos profundamente conectados con esas estrellas, que muchas de ellas vemos aunque ya hayan dejado de existir. ¿Eso es triste? ¿Eso es miserable? No querido, eso es grande y maravilloso.

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    2. Encuentro curioso que pienses que creyendo eres más que polvo, cuando se acaba de comentar que la *misma biblia* lo afirma, sin más comentario y de forma absoluta. El post realmente extiende dicha idea, haciéndola más amplia, y dando más conexión al ser humano con el mundo. Además, en éste post eres la primera persona que menciona el ateísmo, Vanesa nunca habló de él, sino de su fascinación por lo extenso del universo. Son dos cosas completamente distintas. Personalmente, el hecho de que acá sólo hayas encontrado una oportunidad para criticar algo que ni siquiera fué mencionado, sin base alguna, de paso, me parece triste.

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  2. Triste es el silencio que corona la ausencia de respuesta a tu último comentario Sr. Anónimo ... porque has elegido lo irracional como argumento, triste es que tu creencia es una ecuación cuyo resultado es el que cada quién quiera darle, triste es que el libro que citas además de ser un compilado de fantasías también lo es de plagios milenarios. Triste es que niegues la ciencia para argumentar sin bases lo que según cierto librito tú consideras la verdadera creación, sería mas sensato para cualquier religioso reconocer la falta de pruebas, la falta de coherencia, de racionalidad y de realidad que ostenta la religión pero aún así decir "yo creo por fe y pruebas no necesito" que andar negando lo que tiene pruebas y argumentos de sobra, si !! los de tipo científico, los mismos que han puesto un teléfono celular en tu bolsillo, el internet, la computadora, y todo lo REAL que mantiene el ritmo de tu vida y tus intereses ... y TODO eso muy lejos de tu imaginario amigo dios.

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