viernes, 30 de mayo de 2014

La relación platónica con el piano

La mayoría de los instrumentistas tienen su instrumento. Mejor dicho, todos debemos tenerlo. Pero la mayoría de ellos no sólo lo usan en casa: lo llevan a las clases, a los ensayos, a los conciertos... Tocan siempre con su instrumento.

El caso de los pianistas es diferente, y por razones obvias: no se puede llevar un piano a todos lados. Me refiero a un piano acústico, por supuesto, los otros son "teclados". Esto conlleva a una serie de problemas e incomodidades. Y los demás músicos lo entienden, nada más pregúntele a cualquier ejecutante qué sentiría si tuviera que tocar con un instrumento diferente por vez.

Yo a veces los veo, enamorados de su instrumento, de su sensación, de su sonido, y no comprendo del todo ese  sentimiento pues yo cada vez debo tocar en un piano diferente. Uno los va conociendo, mi piano, el piano de la profesora, el piano del compañero, los pianos de la universidad, el piano del Teatro Baralt, el del auditorio de Banco Mara (ese lo extraño), etc.

Cada uno es diferente, cada cual su sensibilidad, cada cual su sonido, cada cual día dificultades de adaptación, y aquí en Maracaibo, cada cual con sus peos por falta de uso.

Quizás esto es bueno en parte porque desarrollamos una mayor capacidad de adaptación. Quizás afecta nuestra  ejecución todo el tiempo. Quizás es malo y fastidioso y ya.

Cierta vez una compañera violinista me describió eso de un modo que me gustó: la relación de ustedes con su instrumento es más platónica. Mira, a lo mejor.


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3 comentarios:

  1. Yo estuve en clases de música hace muchos años, ahí conocí a mis dos amores: La guitarra y a mi novia actual, aunque desde niño siempre quise tocar y aprender piano.

    Puedo decir que aquel sentimiento que tuve por aquel instrumento era simplemente algo indescriptible. Esa guitarra no era bonita, no tenía buen acabado, su peso era incómodo, la tensión en las cuerdas a veces dolía, y por tener el mejor sonido no era muy conocida, y aún así no era capaz de cambiarla por ninguna otra... justo igual que a mi novia.

    Tengo ya dos años de autodidacta de piano, y ahora sufro de esta lucha que describes en este artículo. Cada lugar donde tocar es un piano distinto (aún cuando tengo mi teclado y es donde me siento cómodo) pero esto te obliga a tener que ir adaptándote al ambiente, a la sensación, al sonido... como en la vida misma: Te adaptas, o mueres.

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    1. Hola Eduardo, así es, muchas gracias por tu comentario :)

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  2. A vos. Si tocas como escribes, ya quisiera verte tocar ;)

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