viernes, 8 de marzo de 2013

La virginidad NO es una virtud

Imagen: noclearline.tumblr.com

Si hay un mito que me molesta, es el de la Virgen María. La única figura femenina del catolicismo es una virgen, que no solo es casta, sino que llega al colmo de quedar embarazada y dar a luz al Mesías sin la necesidad de acto sexual o "pecado". Mientras en las religiones primitivas el culto de la diosa era un culto de la belleza, la sensualidad, la sexualidad y la fertilidad, los monoteísmos abrahámicos adoran la imagen de una mujer retraída y casta, que manifiesta su peor extremo en las religiones islámicas conservadoras.

Esta adoración de la virginidad permea nuestra cultura hasta el presente, erigiéndose como una máxima moral, que se exige sobretodo a la mujer, y que hace que en nuestra sociedad se caiga en el sentimiento de culpa a nivel íntimo, y en la más grande hipocresía a nivel social.

Aún en nuestro mundo que tiende a la hipersexualización, muchas mujeres "se guardan" para el matrimonio, mientras reprimen sus deseos en un mundo que además vende sexo por doquier. Los sentimientos de culpa provocan el tabú incluso hacia la masturbación femenina. Muchísimas mujeres jamás admitirían que se masturban, aunque muchas estadísticas demuestren que la mayoría sí lo hace.

Así mismo existe una doble moral al respecto. Por un lado, muchas mujeres quieren ocultar que han tenido experiencias sexuales, llegando incluso a una manifestación que considero grotesca: la cirugía de reconstrucción del himen, como si la virginidad fuera atribuible a un rasgo físico. Algunas hacen todo tipo de prácticas sexuales con su pareja, menos la penetración vaginal, para conservar su virginidad.

Muchos hombres hablan de dos tipos de mujeres: aquellas que gozan la vida y tienen una sexualidad activa y son buenas amantes, y las mujeres "de su casa" que son guardadas y son las ideales para ser esposas: para ellos la mujer digna de transmitir sus genes es la casta, no la "impura".

Con la exaltación de la virginidad, la mujer reprime una parte importantísima de sí, y muchas veces se abstiene de la vida sexual que quiere, lo cual no es saludable, pues cuando no la tiene se genera frustración, y cuando de vez en cuando sí, se produce culpabilidad. Al desarrollarse estos sentimientos que pueden degenerar en desórdenes psicológicos, se perpetúa la dominación del hombre, que sí es libre de pensar y hacer lo que le plazca.

No quiero decir con esto que todas tenemos que ser promiscuas. Simplemente, la mujer debe educarse, explorarse, y ser libre y responsable a la hora de vivir su sexualidad.

La castidad es una opción, no una virtud, y ser casto no te hace mejor persona. Esto por supuesto aplica tanto para hombres como para mujeres. La castidad por moralismos retrógrados y por religión, es la peligrosa, pues cuando la persona se reprime es más proclive a tomar malas decisiones (relaciones desesperadas, matrimonios apresurados, abusos sexuales, etcétera).

Y debemos aprender a valorar nuestras experiencias sexuales, sean éstas ocasionales, pasajeras o duraderas. Si hay mutuo consentimiento, ambos ganan y disfrutan. Y si una relación tiene consecuencias no deseadas, ambos son responsables por ello.

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3 comentarios:

  1. Igual hay que matar y robar lo que queramos, no debemos reprimirnos!

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  2. Sí, claro, porque el sexo es igual que matar y robar... Tu argumento tiene mucho sentido.

    (Sarcasmo, por si alguien no lo sabe leer).

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  3. LLEgo un poco tarde pero te felicito

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